Restos de Manuela Sáenz reposan junto al Libertador en el Panteon Nacional

Los presidentes Hugo Chávez y Rafael Correa este lunes en el Panteón Nacional. Foto: AVN

El Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, acompañado por el Jefe de Estado ecuatoriano, Rafael Correa, encabezaron este lunes la ceremonia histórica mediante la cual los restos simbólicos de Manuela Sáenz fueron colocados en el Panteón Nacional, junto a los del Libertador de ambas naciones, Simón Bolívar.

Texto: RNV, Alba Ciudad

Tras un acuerdo entre ambos mandatarios, un cofre contentivo de los restos simbólicos de la luchadora independentista ecuatoriana fueron traídos desde Ecuador hasta Venezuela, con rumbo al Panteón Nacional. En el acto, el presidente Correa fungió como orador, y quien en vida fuera conocida como “la Libertadora del Libertador” fue ascendida a Generala del Ejército Bolivariano.

“Aquí hay una reivindicación histórica al papel de la mujer en los procesos liberadores de nuestros pueblos”, expresó el Presidente Hugo Chávez. “Manuela no es Manuela; son las mujeres indígenas, negras, criollas y mestizas que siguen y seguirán luchando por la dignidad de sus hijos y de la Patria”.

El traslado

Con un histórico homenaje, el cofre que contiene los restos simbólicos de Manuela Sáenz fue recibido el pasado sábado 3 de julio en el Aeropuerto Internacional de San Antonio del Táchira, provenientes de la República del Ecuador. Posteriormente los restos simbólicos de esta heroína latinoamericana llegaron al Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía, población adyacente a Caracas. Allí, la Gobernación del estado Vargas le concedió la Orden Carlos Soublette en su primera clase, y la Alcaldía de la localidad le otorgó la Condecoración Gual y España en su única clase.

Posteriormente, los restos simbólicos fueron trasladados en caravana desde La Guaira hasta la Plaza Bolívar de Caracas, donde los caraqueños, oficiales, suboficiales y cadetes la recibieron con honores y le rindieron tributo con actos culturales, como la presentación de la obra de teatro “Manuela Vuelve”.

Foto: Miraflores/Agencias

La Libertadora del Libertador

Manuela Sáenz es considerada como una de las primeras feministas de América Latina y una importante líder revolucionaria de la Independencia de América del Sur. Su actitud extrovertida, provocadora y adelantada para la época fue motivos de críticas y alabanzas.

Manuela Sáenz

Inicialmente víctima del machismo reinante en ambientes académicos que la consideraban meramente como una compañera sentimental de Simón Bolívar, la memoria de Sáenz tuvo que esperar hasta la mitad del siglo XX, cuando aparecieron biografías y ensayos en los que se empezó a reivindicar su verdadero papel en la gran gesta libertadora de lo que hoy son Ecuador, Colombia y Perú. En los últimos años ha sido convertida en un icono del feminismo latinoamericano, y su vida es exaltada por escritores e historiadores respetables como Alfonso Rumazo González, Germán Arciniegas, Alberto Miramóm y Pablo Neruda.

Sáenz concibió y apoyó la independencia y unión latinoamericana, tomando parte activa en la guerra: monta a caballo, maneja las armas e incluso fue capaz de sofocar un motín en la plaza de Quito. Es desterrada en múltiples ocasiones, antes y después de la muerte de Bolívar, e incluso acusada de conspiración, por la forma como defendió las ideas de Bolívar y su sueño de una gran nación latinoamericana.

Es conocida como La Libertadora del Libertador por haber salvado la vida de Bolívar el 25 de septiembre de 1828, cuando intentaron asesinarlo en Bogotá y ella confrontó a los enemigos de Bolívar, para darle tiempo a éste de escapar. En todo momento denunció las intenciones de Francisco de Paula Santander, político y vicepresidente de la Nueva Granada, por perseguir la separación de la Gran Colombia y atentar contra la vida del Libertador.

Sáenz murió en 1856 víctima de una epidemia de peste -aparentemente difteria-. Fue enterrada en una fosa común y sus posesiones -entre ellas muchas cartas del Libertador y documentos de la Gran Colombia- fueron quemadas, por temor a que ayudaran a que se esparciera la enfermedad. De allí que se trajeron a Venezuela sus restos de forma simbólica.

Acto de justicia

El ministro del Poder Popular para la Cultura, Farruco Sesto, destacó que “este ha sido un acto de justicia. Ese ‘Manuela vuelve’ era necesario, y lo que me llega al corazón es ver a niños, jóvenes y adultos ansiosos por entrar a acompañarla. Ella nunca antes había estado en Venezuela y volvió para encontrarse con éste que siempre ha sido su pueblo, vino para estar con el que fue su gran amor, Simón Bolívar”.

Foto: Agencias

Sesto señaló que “antes de conocer al Libertador, ya Manuela era Caballeresca del Sol, una mujer extraordinaria que superaba su tiempo y luchaba por la emancipación de su género. Las mujeres venezolanas tienen en ella la mejor referencia”, sostuvo.

Asimismo, comentó que -releyendo el Diario de Quito y el de Paita- encontró una frase cuyo contenido aplica en este momento de transformación que viven los pueblos latinoamericanos, La historia no hay que contarla sino hacerla.

Por su parte, Ramón Torres, Embajador de la República de Ecuador en Venezuela, acotó que “el hecho de que Manuela Sáenz haya sido recibida de esa manera, constituye un acto de deuda histórica que ha sido saldada, la historia oficial y conservadora condenó a esta mujer al olvido, sin embargo, hoy los pueblos de América Latina reclaman el protagonismo y liderazgo de nuestras mujeres valerosas, que junto con Manuela son la fuerza de la ternura, la pasión y el amor por la libertad”.

“Todos juntos daremos continuidad a esa memoria de pasado, presente y futuro que esta heroína significa, Manuela vuelve a batallar por las causas del amor y la libertad. Ecuador les agradece hermanos de Venezuela”, subrayó.

María León, ex ministra del Poder Popular para la Mujer y la Igualdad de Género, recalcó que Nuestramérica está viviendo un momento muy especial a partir del momento en que el presidente Hugo Chávez le dijo no al imperio, y empezó el ciclo de liberación.

“Las mujeres somos gestoras de la justicia, la construcción de patria y estamos felices porque trajimos a Manuela y es nuevamente Generala, aquí estamos nosotras, su ejército, sus soldadas, para terminar la obra de ella y su amado, de nuestras libertadoras y libertadores, la independencia, soberanía y la felicidad de los pueblos”, aseveró.

Los jefes de Estado también asistieron a una sesión solemne en la Asamblea Nacional, con el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, como orador de orden.

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