¿Cuál es el plan económico de la MUD? Analistas opositores lo explican

José Guerra (Izq.) y Oleveros (Contrapunto)

José Guerra (izq.) y Luis Oliveros (Contrapunto)

El sitio web Contrapunto entrevistó a los economistas opositores Luis Oliveros y José Guerra, quienes mostraron sus visiones sobre cuáles serán los pasos de la oposición en caso de ganar las elecciones del próximo 6 de diciembre para enfrentar la crisis económica. Temas como la independencia del Banco Central; el desmontaje de los controles de precios; la reunificación cambiaría; la reforma de la Ley del Trabajo, en lo que concierne a beneficios como la duración de la jornada laboral; la privatización o re-privatización de empresas del Estado; la apertura del sector petrolero a la inversión privada, nacional y extranjera; la posible búsqueda de acuerdos con el FMI; la creación de nuevas “reglas del juego” para incentivar la inversión privada; y la eliminación de subsidios sociales, son consideradas por los economistas. Reproducimos la entrevista.

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Texto: Contrapunto (José Luis Carrillo)

Ante la caída del poder adquisitivo de los venezolanos y la cercanía de las elecciones parlamentarias, muchos se preguntan por los cambios económicos que podría propiciar la oposición en caso de lograr la mayoría en la Asamblea Nacional, algo que le permitiría presionar al Ejecutivo para que se adopten las medidas que, desde su perspectiva, permitan la reactivación económica del país.

Las preguntas que surgen entonces es cómo se pueden llevar a cabo esos propósitos. Qué medidas concretas impulsarían los opositores de pasar a comandar uno de los principales Poderes Públicos. ¿Buscarán -según los acusa el chavismo- privatizar todo? ¿Cederán las empresas petroleras a las transnacionales? ¿Cesarán las ayudas sociales? ¿Es malo acudir al Fondo Monetario Internacional? Y en definitiva: ¿cuál es el plan económico de la Mesa de la Unidad Democrática?

Para intentar armar el posible plan económico de la oposición, Contrapunto conversó con los economistas Luis Oliveros y José Guerra -a quienes la coalición opositora invita asiduamente como expertos para delinear propuestas en foros y conversatorios-, para conocer sus visiones y así las posibles acciones que estaría evaluando la oposición.

De sus respuestas se infiere que, en caso de lograr el mando de la Asamblea Nacional -y más aún de tener el gobierno del país-, las políticas económicas de la actual coalición opositora se definirían claramente por medidas como el rescate de la institucionalidad, en particular la independencia del Banco Central; el reforzamiento y respeto de los derechos de propiedad; el desmontaje de los controles de cambio y de precios; la reunificación cambiaría; la reforma de la Ley del Trabajo, en lo que concierne a beneficios como la duración de la jornada laboral; la privatización o re-privatización de empresas del Estado; la apertura del sector petrolero a la inversión privada, nacional y extranjera; la posible -mas no indispensable- búsqueda de acuerdos con el FMI; la creación de nuevas “reglas del juego” para incentivar la inversión privada; y la eliminación de subsidios sociales, que pasarían a ser compensados con la generación de “bienes públicos de calidad”.

Rescatar la institucionalidad

“Venezuela tiene uno de los peores marcos institucionales del mundo. Rescatarlo pasa por devolver la independencia al Banco Central; que el Ministerio de Energía no sea un apéndice de Pdvsa, sino que ejerza su función de controlar lo que está haciendo Pdvsa, y tener un CNE, una Fiscalía General de la República y unos tribunales independientes”, expresó Oliveros.

Explicó que si un país quiere ir hacia el desarrollo debe contar con instituciones fuertes y no que obedezcan a un partido político.

Por su parte, el economista José Guerra sostiene que uno de los principales problemas que tiene el país es el de los derechos de propiedad. “Si expropias empresas, lo que vas a hacer es que no haya suficiente producción en el país. Lo primero que hay que hacer es asegurar los derechos de propiedad”, comentó.

Oliveros comparte estas ideas y detalla que el Estado está en posesión de 850 empresas, la mayoría de las cuales, dice, generan pérdidas y problemas por la mala asignación de los recursos públicos.

Cesar los controles

Para Luis Oliveros es necesario liberar los controles de cambio y de precios, algo que a su juicio debe hacerse de manera gradual, pero en un lapso no mayor de un año. “No puedes hacer terapia de choque hoy en Venezuela. Esta economía tiene 10 años con control de cambio y siete con control de precios. Tienes que sentar bases coherentes, creíbles. Si quitas los controles en manera de shock, puedes generar crisis en otros sectores, pero el desmontaje no puede durar más de un año”. Explicó.

Según Oliveros, luego de desmontar los controles se debe ir a la unificación cambiaria para corregir las distorsiones y “el desastre fiscal y monetario en el cual estamos”.

A su vez, Guerra califica como locura absoluta la existencia de varios tipos de cambio para las divisas. “Otra medida necesaria es la unificación cambiaria. Tenemos varios tipos de cambio, uno a 6,30, otro a 12, otro a 200 y otro más que es el paralelo”.

Revisar Ley Orgánica del Trabajo

Oliveros estima necesario revisar la Ley Orgánica del Trabajo, especialmente en aspectos como la duración de la jornada laboral y el número de días de descanso. A su juicio se debe otorgar más libertad al empresario y al empleador para que ajusten la jornada de trabajo.

“Los países que tienen mercados de trabajo con libertad, cuentan con bajo desempleo y mejores salarios. Se cree que un día más de descanso es más dinero, pero realmente a la gente no le están dando trabajo”, dijo.

Para José Guerra, el problema está en buscar un equilibrio que no perjudique al trabajador, pero que haga que la gente trabaje.

“La ley no puede ser para penalizar el trabajo y estimular que la gente no trabaje. De ahí el problema de las jornadas completas de trabajo, y creo que esto debe ser flexible para que puedan absorber más trabajadores. De nada te sirve una ley que proteja mucho a los trabajadores si no hay trabajadores a quien proteger”.

Privatizaciones

“Estoy de acuerdo con ellas”, expresó de inmediato Luis Oliveros al consultársele sobre la necesidad de que empresas que pasaron a manos del Estado vuelvan al sector privado. “¿Cómo es posible que la CVG esté en la situación que está, si cuando era privada producía cuatro veces lo de hoy? También están otras empresas estatales, como las de cementos, o las azucareras”.

Oliveros considera que el Estado necesita fortalecerse en las áreas que son importantes, como seguridad, infraestructura, educación y salud.

Guerra fue tajante: “Hay empresas que están quebradas y no hay nada que hacer allí”. Colocó como ejemplo la empresa Fama de América, y la citó como una de las que no tienen mayor futuro en manos del Estado.

“Regaladas son caras. Fama de América tiene pérdidas de dos millones de dólares diarios. ¿Quién va a seguir pagando eso?”, se preguntó. Aseguró que él se la entregaría a los trabajadores y no metería un centavo más en ella. Lo mismo opina sobre las empresas del hierro y el aluminio.

Petróleo privado

José Guerra apoya la iniciativa de inversión privada nacional en el sector petrolero. “Como está ahorita Pdvsa, (la empresa) es inviable. Tiene que abrirse el sector a capitales nacionales y externos para que puedan invertir en el país, porque si no, el crudo se va a quedar bajo tierra. ¿Quién va a perforar los pozos?”.

Asegura que la propiedad de las riquezas petroleras es del Estado. “Puedes hacer concesiones, como estás haciendo ahorita. Aquí está llegando capital de China, de Vietnam, pero ¿por qué no está el capital nacional? No hay como los internacionales, pero hay inversiones venezolanas en Colombia, y en Perú”.

Mientras tanto, Oliveros apunta hacia una revisión de las cuentas y los convenios: “¿Qué está pasando en Pdvsa? ¿Por qué produce cada día menos? ¿Qué pasa con los acuerdos energéticos? Yo buscaría un tema de transparencia. ¿Qué ha pasado con la plata del Fondo de Desarrollo Nacional? ¿Y Petrocaribe? Venezuela está en una situación económica muy delicada para que sigamos manteniendo esos acuerdos energéticos”, apuntó.

Acudir o no al FMI

A juicio de José Guerra, es posible reactivar la economía sin acudir en lo inmediato al Fondo Monetario Internacional. No obstante, resalta que el problema es quién le va a prestar dinero al país.

“Necesitas 20.000 o 30.000 millones de dólares para las importaciones y para pagar deuda. Tienes que buscar financiamiento. En la banca internacional no te van a prestar con este esquema. Con el cambio de política económica fluirían los capitales, sin duda alguna”. Recordó que el FMI no presta a gobiernos, sino a los Bancos Centrales, y destacó que mientras ese organismo otorga créditos al 2% de interés anual, “con supervisión”, a China se le paga 10 o 12% anual “con petróleo, sin supervisión” alguna.

Oliveros, a su vez, aunque considera que es una estupidez decir que sea traición a la patria acudir al FMI, piensa que si las cosas se hacen bien no es necesario recurrir a esa entidad.

“El FMI de hoy es diferente al de los años ochenta. Cuando Grecia trató de negociar un plan de ajustes con la Comunidad Europea, el organismo que mejores condiciones le dio fue el FMI. Es mucho más eficiente y entiende más las realidades de cada país. Si no logras levantar capitales con la industria petrolera, tienes que acudir al FMI”, aseguró.

Inversión extranjera

Para Luis Oliveros, los capitales extranjeros que vendrían a Venezuela estarían orientados al sector petrolero, pero advirtió que se deben cambiar las reglas de juego actuales. “Se debe decir a los inversionistas: ‘inicié un plan de reconstrucción, los números están mejorando’, para que así tengan un incentivo. Si escondo cifras, si sigo con los controles, nadie va a venir a invertir. El sector que va a levantar la inversión es el petrolero, luego el sector comunicaciones, el tecnológico, manufactura y construcción”, sostuvo.

Para José Guerra, con control de cambio no hay estímulo para la inversión extranjera, por lo que insistió en la necesidad de desmontarlo.

Seguidamente detalló que las inversiones que se harían en Venezuela serían en el sector de hidrocarburos y luego en el turismo. “Aquí lo que funciona es el petróleo y el turismo. ¿Por qué los grandes capitales van a otra parte a invertir? Porque hay seguridad, no hay un gobierno peleando con las empresas”.

Mejorar la capacidad adquisitiva

Luis Oliveros sostiene que los índices de pobreza son muy fuertes en Venezuela actualmente, similares a los de 1998, por lo que habló sobre la necesidad de generar “bienes públicos de calidad”.

“Si inviertes en seguridad, educación, salud, infraestructura, ya estás generando políticas sociales. La manera como fueron concebidas las misiones sociales no fue para sacar a la gente de la pobreza, sino para mantenerla en la pobreza y generar dependencia”, aseguró.

Como políticas públicas necesarias citó una antiinflacionaria, con el objetivo de bajar el índice inflacionario a un dígito, y aumentar el precio de la gasolina para destinar una parte de ese ingreso a los sectores más necesitados. “Lo hizo Irán hace cinco años”, recordó.

Señaló que con un Gobierno fuerte en seguridad, y con la posibilidad de que si te enfermas puedas ir a un hospital, o que puedas estudiar en una universidad pública y contar con una red de servicios públicos que sirvan, se mejora la calidad de vida.

José Guerra coincide en que lo ideal es que la inflación sea baja.

“Pero si no es baja porque el Gobierno es indisciplinado, no puedes aumentarle al trabajador lo mínimo, sino aumentar lo que compense la inflación. Es un tema delicado, porque si aumentas salarios aumentas la inflación y creas un círculo vicioso, pero el primer llamado es a que el Gobierno se discipline, contenga este gasto alocado que tiene, pero hay que darle una compensación al trabajador”.

“Nadie discute que debe haber gasto social. Ayudar al más necesitado, nadie lo niega. Ahora, ¿cómo financio yo eso? Si tienes una carga social, un gasto tan fuerte y considerable y no puedes financiarlo, te estás metiendo en problemas, tienes que focalizar el gasto”, es la posición de José Guerra.

Sostiene que la red Mercal es una “bola” de dinero gastada. “Puedes beneficiar a la gente sin tener que gastar esa cantidad de plata. Puedes dar ayuda sin necesidad de acabar con la economía, pero no puedes seguir dando plata y subsidio a diestra y siniestra, generalizadamente, sin saber a quién le estás dando”, puntualizó.

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