EN FOTOS: Pueblo de Naiguatá se desbordó para Entierro de la Sardina por 55 años consecutivos

20 febrero, 2015

img_08641424309301Hacia la costa este del estado Vargas, el Carnaval se rehúsa a morir. Por 55 años consecutivos, este miércoles de ceniza, a partir de las 3:30 de la tarde, los habitantes de Naiguatá iniciaron una procesión conocida como el Entierro de la Sardina, en la que lloraron su partida. Signada por la irreverencia y la burla de todo régimen establecido, celestial o terrenal, esta parodia simula una expresión mágico religiosa, que toma como escenario las calles de este pueblo costero, visitado en esta oportunidad por más de 80.000 personas.

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Texto y fotos: AVN

“Todos los años vengo porque es una tradición muy bonita, divertida, muy loca”, afirmó Enrique “Bemba” Bermúdez, habitante de la parroquia Carlos Soublette, quien con antifaz y peluca, acompañó el recorrido.

Carla Granado, habitante de Diez de Marzo, dijo: “Esta es una tradición que acompañamos todos los años. Nos encanta la participación de la agrupación de las Sardinas de Naiguatá, que son lo máximo”.

img_05161424309298La Sardina, que representa los pecaminosos deseos de la carne y toda la maldad, murió a la medianoche, al entrar la madrugada de este miércoles. Por eso más de 200 voluntarios del pueblo participaron en la construcción de una capilla, el maquillaje de los principales personajes de esta expresión pagana y en la elaboración de una urna hecha de un armazón de madera y alambres que parece una jaula, en la que, además de la sardina, guindan frutas, hortalizas y verduras.

“Siempre me he disfrazado para venir a la Sardina, pero es primera vez que colaboro. Y me encanta mucho porque en el fondo es una tradición que se hace de forma irreverente, es una crítica social”, dijo Joel Carrasquel, quien participó en la construcción de la capilla para lo cual estuvo trabajando desde primeras horas del día.

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Procedente de Valencia, Carlos Julião, afirmó tener 25 años asistiendo al Entierro de la Sardina: “Me gusta demasiado porque viene gente de todos lados: de Caracas, Valencia, Maracay y hasta zulianos he conocido aquí (…) Es una emoción cada vez que vengo, que se me eriza el cuerpo. Aquí he hecho muchos amigos y me encanta ver como todo un pueblo se une para colaborar en esta fiesta popular de lo prohibido”.

Desde el muelle pesquero

Este año la procesión partió del muelle pesquero de Naiguatá. Estuvo encabezada por un fiscal, que abre paso entre la multitud, un falso sacerdote con sus monaguillos, quienes esparcían agua “bendita” (sacada de una hielera con licor), y llamaban a la lujuria. En sus manos, el “cura” tenía la Santa Sardina, en cuyas páginas internas exhibían gráficas atrevidas.img_02961424309296

img_02671424309296Alrededor de la urna, las viudas: Un grupo de hombres disfrazados de mujeres, exageradamente maquillados, con accesorios voluptuosos y con trajes rellenos que simulan formas femeninas. Lloraban al cuerpo de la sardina, al ritmo de la fulía, la parranda y el tambor de las Sardinas de Naiguatá. Llevaban palmas en sus manos con las que espantaban a los demonios y a los indios.

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img_03431424309296Una vez en la plaza La Colmena, en el corazón del pueblo, se realizó una “misa de cuerpo presente de la sardina”, en la que se leyó un decreto: Una especie de manifiesto burlesco hacia la embestidura eclesiástica, desafueros de políticos en cargos de Gobierno y de oposición.

También aprovechó para sacar a la luz pública las peores y jocosas penas vividas por los habitantes del pueblo, además de darle el último adiós a la Sardina y darles la comunión a las viudas.

Antes de enterrar a la sardina, que fue llevada al mar, la procesión recorrió todas las calles en un trayecto en el que no faltaron quienes arrojaran pintura, agua y otras sustancias a los curiosos, entre ellos numerosos fotógrafos de diferentes latitudes, quienes asistieron atraídos por la idea de hacer una buena gráfica.

img_02301424309295Ante las cámaras posó la reina de la Sardina, electa el pasado lunes. Se trata de Carlos Andrade, un joven de 22 años de edad quien repite este año como la máxima exponente de la belleza naiguatareña.

“Yo fui reina el año pasado y modificamos la constitución de Naiguatá y ahora voy a ser reelegida de aquí hasta el 2031”, comentó entre risas. “Me encanta esta tradición. Mi papá también fue cura de la Sardina y fue reina, y yo también sigo sus pasos”, recordó.

Investigación cultural

El Entierro de la Sardina es una manifestación que data de tiempos coloniales. Se realizó primero varias poblaciones de Vargas, como La Guaira, Catia La Mar, Carayaca y Macuto, en este último pueblo se mantuvo durante unos cien años, hasta que a mediados de la década de los 70 desapareció. Fue entonces cuando fue retomada por los pescadores naiguatareños.

“Primero quiero darle gracias a nuestro pueblo que ha mantenido nuestras costumbres en esos 55 años. Pido que esto se mantenga de esta manera, con alegría y pasión”, comentó Juan José Montes Romero, presidente interino del Grupo Folklórico Entierro de la Sardina.

img_06161424309298Benito Irady, presidente de la Fundación Centro de la Diversidad Cultural, anunció que con motivo la X Foro Permanente por la Diversidad Cultural se iniciará un registro de este tipo de manifestaciones culturales, con el fin de iniciar futuras investigaciones.

Irady destacó que, aun cuando en varios estados del país se celebra el entierro del Carnaval, Naiguatá ha logrado preservar la esencia de esta tradición, heredada de los españoles.

“Hay un simbolismo que ellos respetan y mantienen. En consecuencia, ha cobrado una fuerza extraordinaria porque todo el pueblo se integra a esta espectacularidad teatral que se da desde la sabiduría el pueblo”, certificó.

img_07531424309300El presidente de la Fundación para el Desarrollo Cultural del Estado Vargas (Fundacev), Jesús Vizcaíno, afirmó desde la Gobernación de Vargas se hacen esfuerzos “para que los pobladores de Macuto la retomen, para que sigan el ejemplo de Naiguatá, pueblo que ha logrado posicionar estas fiestas como un ícono no sólo de Vargas, sino de Venezuela”.

Naiguatá es una de las parroquias con mayor número de manifestaciones culturales del estado Vargas. Entre ellas también se cuentan los Diablos Danzantes, los velorios de Cruz de Mayo, y las fiestas de San Juan y San Pedro.

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