
Para cambiar de dirección en Vietnam resulta innecesario frenar o voltear a los lados -como imperiosamente ocurre en Occidente-, pues sólo basta con iniciar el movimiento para que el «cardumen» habilite el espacio. Este hecho tan «curioso» resulta impensable para el occidental, quien requiere frenar y ver antes de cambiar de dirección, pues sabe que el otro no cederá su espacio.
La mirada Moderna/Colonial funda lo que hoy conocemos como «Oriente», al mismo tiempo que reafirma la idea de Occidente como un «no-lugar», capaz de juzgar y clasificar al resto del mundo. Todo ello forma parte de la «hybris del punto cero», esa arrogancia eurocéntrica que bien describe Santiago Castro-Gómez.
























