¿Poesía contra el bloqueo?

«Poesía contra el bloqueo», una edición conjunta desde la cual poetas de Venezuela, Cuba e Italia fijan posición contra el bloqueo a Venezuela.

«La poesía es un arma cargada de futuro», sentencia la poeta Giordana García Sojo durante la presentación del libro «Poesía contra el bloqueo», una edición conjunta desde la cual poetas de Venezuela, Cuba e Italia fijan posición contra el bloqueo a Venezuela.

Prensa Filven

Se trata, por supuesto, de un arma creadora. La experiencia poética y del arte conforma así una experiencia re-creativa, capaz de actualizar el mundo y fundar otro. La poesía no constituiría exclusivamente un gesto de resistencia sino, más bien, de re-existencia(s).

La idea de reunir poetas y publicar textos en medio de una guerra y un bloqueo podría parecer extraña. «¿Y para qué poetas?», ya se preguntaba Heidegger hace casi un siglo. Desde Venezuela, Italia y Cuba la respuesta es unísona: La poesía nos une y también nos transforma. «La poesía nos remueve y nos dice otras cosas que necesitamos en este momento», completa Giordana García.

La palabra poética nos resulta poco familiar, nos hace detener frente a la vorágine de acontecimientos del mundo hipermediatizado. Esa palabra extraña nos deja ver aquello que no tenía razones de ser visto, posibilitando un (re) nombrar que provoca nuevas (re)sonancias. Al final, la palabra poética adquiere la potencia de una palabra alterativa, en lugar de una alternativa.

La experiencia poética no convence, conmueve. Por eso no tiene miedo a perderse, a extraviarse, a encontrarse con el otro. La palabra poética se nutre de la diferencia. Renuncia, por tanto, a esa hegemónica y racional palabra pre-dicha, que representa el orden y que, en definitiva, se convierte en una repetición pasiva, im-potente e in-diferente.

«Tenemos poetas comprometidos. Valioso y heroico esfuerzo», afirma el viceministro Raúl Cazal. Empero, si la poesía es potencia política en estado puro no es tan solo por su militancia, sino por ser capaz de hablar de lo indecible, de lo im-político, lo inenarrable, aquello que hoy ha sido reducida a grito, ruido, estruendo. La poesía nos habilita al reencuentro entre palabra y acto.

Quizás sea ello a lo que muchos políticos, especialmente de las clases históricamente dominantes en Venezuela, le tienen miedo: a la voz del otro, la voz de quienes son diferentes a ellos. ¿Y quién sino los poetas amenazan el estatus quo con su re-creación del mundo? Razón le asiste al poeta y co-autor del libro, Earle Herrera: nunca nos van a perdonar traer la Filven a la Asamblea Nacional, «nunca le habíamos invadido la AN de libros».

 

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