Madres de Ramzor Bracho y Orlando Figuera, asesinados en protestas opositoras de 2014 y 2017, piden justicia en reunión con Delcy Rodríguez

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, encabezó este lunes una reunión con víctimas de la violencia en Venezuela, en el marco de los procesos por la Ley de Amnistía. Allí escuchó a Inés Esparragoza, madre de Orlando Figuera, joven asesinado en las “guarimbas” o protestas de 2017 por manifestantes opositores luego de que una persona lo acusara de ser un chavista; y de Zoraida Bracho, madre del capitán Ramzor Bracho Bravo, asesinado en las protestas opositoras de 2014. Ambas piden justicia. Zoraida Bracho expresó sus reservas ante las solicitudes de la oposición de derogar la Ley Contra el Odio.

Texto: Alba Ciudad (Luigino Bracci Roa), VTV, Prensa Presidencial

El 4 de junio de 2017, Figuera murió luego de que el 20 de mayo, manifestantes opositores le apuñalaran y prendieran fueron. El joven pasaba cerca de la manifestación opositora y personas desde allí lo señalaron de ser un ladrón o un infiltrado chavista, luego de lo cual fue atacado, apuñalado y le prendieron fuego. Los propios atacantes grabaron y difundieron videos de la acción.

La Fiscalía venezolana señaló a Enzo Franchini Oliveros como uno de los presuntos asesinos de Orlando Figuera, quien lo habría agredido con un arma blanca y luego comenzó a gritar a los manifestantes que estaban cerca que Figuera era un ladrón y un chavista, para que la multitud lo agrediera. Tras ello, el joven recibió varias heridas con armas blancas y una persona le roció gasolina y lo prendió en fuego. Luego de eso, recibió más heridas y puñaladas de los manifestantes opositores.

La Fiscalía venezolana también dictó órdenes de aprehensión contra otras cuatro personas involucradas, según se informó en 2024.

Franchini Oliveros huyó a España. En julio de 2019, un juez de la Audiencia Nacional de España decretó prisión provisional y sin fianza en su contra, tras ser detenido y reclamado por Venezuela por este hecho. Un año después, esta solicitud quedó paralizada luego de que la Fiscalía del país europeo argumentara que el venezolano “corría el riesgo de que se le vulneraran sus derechos humanos”, en caso de ser enviado a Venezuela.

Desde entonces, el Presidente Nicolás Maduro, el Fiscal General Tarek William Saab y otras autoridades se han movilizado en torno al caso, pero el estado español ha negado respuestas.

Delcy Rodríguez se reúne con víctimas de violencia política sobre la Ley de Amnistía

Madre de Orlando pide justicia

Inés Esparragoza, madre de Orlando Figuera, se expresó este lunes 23 de febrero ante Delcy Rodríguez: “Mi hijo… ¿será que mi hijo no va a tener justicia? El 3 de junio mi hijo va a cumplir 9 años de su asesinato. 9 años. Y 9 años llevo yo con este dolor todavía, Presidente. 9 años llevo yo como que fuera el primer día que él tuvo que haber caído en ese hospital. 9 años llevo yo esperando aún respuesta de que el asesino o los asesinos de mi hijo ya están encarcelados. Nueve años, señores, llevo yo esperando”.

“Para que esta sonrisa se borre de mi corazón va a costar muchísimo. ¿Ves? Simplemente por ser negro, pobre, y porque lo que cargaba en su bolsito era unas fruticas, 4 mil bolívares y un bolsito tricolor, me lo mataron”.

¿Es que las personas de color moreno no tenemos derecho de estar aquí en Venezuela?”, se preguntó la madre de Figuera. “¿No tenemos derecho de caminar por las calles de oro, por las calles de ricos? Esa es mi pregunta”.

Denunció que fue despedida de la casa donde limpiaba cuando se enteraron que era la madre de Figuera.

“Presidenta, yo no caminé más por Chacao ni por Altamira. ¿Sabes por qué? Por el temor que me da de que me reconozcan y me hagan lo mismo que le hicieron a mi hijo”. También denunció que a su hijo le colocaron una placa en Altamira, “¿y sabes qué hicieron? Se la dañaron. Se la rompieron. Porque él no merecía eso ahí. Entonces yo digo: ¿Dónde está la justicia para Orlando?”

Madre de GNB asesinado rechaza propuesta de derogación de Ley contra el Odio

Por su parte, la señora Zoraida Bracho, madre de Ramzor Bracho Bravo, también manifestó sus preocupaciones en torno a la aplicación de la Ley de Amnistía y, sobre todo, a las solicitudes de numerosos diputados y activistas de la oposición, que solicitan derogar la Ley contra el Odio.

Ramzor Bracho Bravo, capitán de la Guardia Nacional Bolivariana, fue asesinado el 12 de marzo de 2014 en la ciudad de Valencia, cuando en ejercicio de sus funciones asistió junto a un grupo de compañeros a controlar un foco de violencia callejera, donde existía la amenaza de incendiar una estación de servicio de gasolina en el sector Mañongo,  municipio Naguanagua, y ahí fueron emboscados y asesinados por grupos violentos.

Horas antes, también resultaron heridos de bala el comandante y otros dos efectivos de un destacamento de la GNB cuando quitaban escombros y otros materiales colocados en el mismo lugar.

Su madre relató que, a través de investigadores privados, lograron ubicar a algunos de los asesinos de su hijo, pero que la Fiscalía de aquel entonces, a cargo de Luisa Ortega Díaz, amenazó con detenerla. Ella explicó que finalmente se les dieron 12 años de cárcel a los culpables de la muerte de su hijo, pero salieron a los seis años, y uno recibió casa por cárcel.

Explicó que a otro de sus hijos, de 19 años, lo iban quemando vivo en las guarimbas de 2017 y recibió quemaduras en las piernas. “Usted sabe que en 2017 (…) esa semana me quemaron otro hijo que se dirigía a su trabajo ahí en El Paraíso, solo por cargar la franela roja porque él trabaja en la Comandancia; tiene 19 años en la Comandancia de la Guardia. A las 6:30 de la mañana, y le quemaron las piernas”.

La señora Bracho expresó lo que dijo en aquel momento: ” ‘No puedo darme el lujo, porque no lo… ya no lo voy a resistir, de perder otro hijo, yo necesito que esto pare’. No paró. Entonces a mí me da mucho miedo ahorita… nosotros hemos puesto los muertos, nosotros hemos puesto las tragedias, nosotros nos han llamado de todo”, explicó.

Ella se manifestó en contra de la propuesta de diputados opositores de eliminar la Ley contra el Odio. “Sale una diputada (opositora) y dice que quiere derogar la Ley del Odio. Mire, a mí me han quemado la puerta… yo vivo con un hijo, han quemado la puerta de la casa… yo vivo en un barrio en El Valle”. Explicó que, cuando hubo un apagón de tres días, “donde yo vivo en el edificio no me dejaron agarrar agua, que fuera a pedírsela a Tarek. Cuando no se conseguía la Harina Pan, yo no podía comprar, que había dos abastos, no me permitían comprar, que fuera a pedírsela a Maduro“.

“Y ahora me salen, se da la Ley de Amnistía y me dice que vas a derogar la Ley del Odio. A mí lo que me da de pensar eso es que vienen por mí. O vienen por nosotros. ¿Por qué, si usted no está fomentando el odio, por qué usted quiere derogar esta ley? ¿Explíqueme, cuál es la pacificación que usted está pidiendo para mi país?”.

“Estamos dispuestos, sí estamos dispuestos, como aquella vez, doctora, estamos dispuestos, vamos a ir hacia… hacia la concordia, a buscar la paz, pero me da miedo, doctora, me da miedo. Porque las expresiones de ellos no son de paz. Me da mucho miedo“, expresó la madre de Ramzor Bracho.

Transcripción de las palabras de Inés Esparragoza

Entonces yo digo: Orlando Figuera era un ser humano. Muchos dicen que eso era un vil montaje lo que yo estaba viviendo con Orlando Figuera en el hospital. 15 días… el último día me acompañó el ministro Ernesto Villegas, que ese día me dieron la noticia de que Orlando había fallecido.

Inés Esparragoza, madre de Orlando Figuera, joven quemado vivo en marcha opositora en Venezuela

En el caso de Orlando Figuera, a él me lo asesinan por su color de piel, simplemente por ser moreno, de color piel oscura. Orlando Figuera era Orlando Figuera; su color de piel moreno, como todos lo ven, él era así, moreno.

¿Pero creen que con esta sonrisa Orlando Figuera iba a estar metido en esos revolucios? Cuando él pasó por ahí, él llevaba un bolso tricolor, una camisa vinotinto y por eso le dijeron: ‘eres chavista’. Él lo que dijo fue: ‘si digo que soy chavista me van a matar, y si digo que soy opositor, igualmente me van a matar’. Cuando lo único que hizo fue cerrar los ojos y decir: ‘Mami, yo lo único que dije fue: si soy chavista, ¿qué?’.

Fue cuando le vaciaron la gasolina y lo prendieron vivo, señores. Mi hijo corrió por las calles de Altamira prendido en llamas, como una antorcha prendida en llamas corrió mi hijo pidiendo ayuda. ¿Y sabes qué hacían? Lo apuñaleaban. Él prendido en llamas y lo apuñaleaban.

Le quitaron el bolsito tricolor que él cargaba, donde lo único que cargaba eran 4 mil bolívares y unas fruticas que le habían quedado. Se lo quitaron. A mi hijo le dieron diez puñaladas. De las diez puñaladas le perforaron un pulmón.

Yo trabajé casi 23 años limpiando pisos en casas de familia. Ese día —ahí está el ministro Ernesto Villegas, que es testigo de esto— fui despedida cuando se enteraron de que Orlando era mi hijo. Y no me dieron ni medio. Ni medio me dieron… ¿por qué? Por ser negra. Por ser la madre de Orlando Figuera.

Entonces yo me pregunto: Mi hijo… ¿será que mi hijo no va a tener justicia? El 3 de junio mi hijo va a cumplir 9 años de su asesinato. 9 años. Y 9 años llevo yo con este dolor todavía, Presidente. 9 años llevo yo como que fuera el primer día que él tuvo que haber caído en ese hospital. 9 años llevo yo esperando aún respuesta de que el asesino o los asesinos de mi hijo ya están encarcelados. Nueve años, señores, llevo yo esperando.

Para que esta sonrisa se borre de mi corazón va a costar… va a costar muchísimo. ¿Ves? Simplemente por ser negro, pobre, y porque lo que cargaba en su bolsito era unas fruticas, 4 mil bolívares y un bolsito tricolor, me lo mataron.

¿Es que las personas de color moreno no tenemos derecho de estar aquí en Venezuela? ¿No tenemos derecho de caminar por las calles de oro, por las calles de ricos? Esa es mi pregunta. Yo desde ese día, Presidente, yo no caminé más por Chacao ni por Altamira. ¿Sabes por qué? Por el temor que me da de que me reconozcan y me hagan lo mismo que le hicieron a mi hijo.

Sabes que a mi hijo le trajeron una placa, se la pusieron allá en Altamira, ¿y sabes qué hicieron? Se la dañaron. Se la rompieron. Porque él no merecía eso ahí. Entonces yo digo: ¿Dónde está la justicia para Orlando Figuera? ¿Dónde está la justicia para las personas que en realidad vivieron ese día todas las tragedias? ¿Dónde está? Orlando Figuera no tiene justicia todavía.

Y yo espero que entre todo —que yo sé que Dios es el único que hace justicia— pero yo quiero la justicia terrenal también. Muchas gracias, Presidenta, y gracias por escucharme”.

Transcripción de las palabras de la señora Zoraida Bravo

“Buenos días, mi nombre es Zoraida Bravo. Yo soy la madre del Capitán Ramzor Ernesto Bracho Bravo, asesinado en Naguanagua el 12 de marzo de 2014.

Uno lo que pide es justicia. Yo, mis hijos y yo, contratamos unos investigadores y tuvimos la suerte de conseguir localizarlos a tres en Valencia. Cuando eso, la Fiscal General era la señora Luisa Ortega, acompañados del doctor Larry (Devoe), quien ha seguido este proceso conmigo ahí, a empujones, pero ¡vamos, vamos!

Zoraida Bravo, mamá de capitán asesinado en protestas de 2014, rechaza eliminar Ley contra el Odio

Fuimos este… y de Fiscalía salió la información de uno que es un señor griego, que fue el que distribuyó las armas en Valencia. Pero logramos agarrar a dos. Sí, lo agarraron a las 48 horas… lo agarraron. A mí me amenazaron en Fiscalía que iba a ir detenida; cuando eso el doctor Tarek (William Saab) era el Defensor del Pueblo y tuvo que mandarme dos defensores a acompañarme a Fiscalía, porque me iban a dejar presa porque estaba ‘obstaculizando’, cuando la que hizo toda la investigación fui yo. Bueno, no yo, las personas que contratamos.

Lo cierto es que a estos señores los meten presos: a uno le dan casa por cárcel sin avisarle a Fiscalía porque el señor ‘tenía estrés’. Al otro sí lo dejan. La sentencia fue… bueno, de irme a la oficina de Larry (Devoe) a llorar; le dieron 12 años y salieron a los 6.

Cuando vino la doctora (Michelle) Bachelet en Fundalatin, yo le dije: ‘Registre, ahí estaban los que estaban detenidos como presos políticos’. Le dije: ‘Yo le invito a Fiscalía, vamos a ver el expediente’. Había filmaciones, grabaciones de la casa donde ellos estarían disparando, además ellos confesaron que sí, quién distribuyó las armas, iban a incendiar la estación de servicio, que si la hubiesen incendiado, pues eso iba a ser una tragedia. Pero este… la señora Bachelet pues me dijo que sí, que ellos no habían revisado ningún expediente de esa lista de presos políticos.

Que ese es el miedo en la reunión que tuvimos con el doctor (Jorge) Arreaza en la Asamblea, que yo le dije: ‘¿Esa lista fue revisada en Fiscalía?’. Me pregunto si fue revisada en Fiscalía. Usted sabe que en 2017, nosotros tuvimos una reunión hasta la madrugada, cuando se iba a dar casa por cárcel a Leopoldo (López), que mis compañeros se disgustaron conmigo porque yo estuve de acuerdo, porque esa semana me quemaron otro hijo que se dirigía a su trabajo ahí en El Paraíso, solo por cargar la franela roja porque él trabaja en la Comandancia; tiene 19 años en la Comandancia de la Guardia. A las 6:30 de la mañana, y le quemaron las piernas.

Y entonces yo le dije a los que estaban ahí: ‘En aras de que yo no me… no puedo darme el lujo, porque no lo… ya no lo voy a resistir, de perder otro hijo, yo necesito que esto pare’. No paró. Entonces a mí me da mucho miedo ahorita… okay, siempre hemos sido nosotros, hemos puesto… nosotros hemos puesto los muertos, nosotros hemos puesto las tragedias, nosotros nos han llamado de todo. Que estamos dando una Ley de Amnistía y sale una diputada y dice que quiere derogar la Ley del Odio.

Mire, a mí me han quemado la puerta… yo vivo con un hijo, han quemado la puerta de la casa en El Valle, porque yo no vivo… yo vivo en un barrio en El Valle. Este… cuando fuimos a entregar la Ley de Amnistía en Fiscalía, al día siguiente fue que fue el apagón de tres días. Donde yo vivo en el edificio no me dejaron agarrar agua, que fuera a pedírsela a Tarek. Cuando no se conseguía la Harina Pan, yo no podía comprar, que había dos abastos, no me permitían comprar, que fuera a pedírsela a Maduro.

Y ahora me salen, se da la Ley de Amnistía y me dice que vas a derogar la Ley del Odio. A mí lo que me da de pensar eso es que vienen por mí. O vienen por nosotros, porque no existe… dígame por qué si usted no está fomentando el odio, ¿por qué usted quiere derogar esta ley?. Explíqueme: ¿cuál es la pacificación que usted está pidiendo para mi país?

Ese día (el 3 de enero de 2026, cuando Estados Unidos bombardeó Venezuela), como se lo dije ahí, mire, usted no sabe… yo vivo a orilla de autopista, ahí en El Valle, viendo a Los Próceres. Lo que nosotros vivimos… yo quedé con un estrés postraumático, dijo el doctor. Fue algo terrible. La gente corriendo por la autopista y los helicópteros disparándole… y viendo toda esa tragedia. O sea, a mí me duele. No me dolió, me duele. Lloro cada vez que yo me recuerdo esas imágenes de ver mi país… esto yo nunca me esperé esto, ver… esto que pasó, esta amenaza, nunca lo esperé ver en mi país. O sea, ¿hasta cuándo? ¿Hasta cuándo?

Y siempre hemos puesto nosotros… ¿cuántas amnistías dio el presidente Chávez? ¿Cuántos perdones? Y seguimos poniendo y lo que llevamos es palo, Presidenta, lo que llevamos es palo. ¿Y entonces? Del año 2014 hay 35 muertos, asesinados, que no se ha hecho justicia. No se sabe, esos muertos se quedaron así.

Entre esos está el Capitán Guillén, que lo matan en Maracay, 15 días después de mi hijo. Ahí no se supo nada, o sea, lo mataron, lo mataron así. ¡Vamos a festejar! Porque lo que hacen es festejar.

Entonces, yo creo que tenemos que hacer un poquito de reflexión. Estamos dispuestos, sí estamos dispuestos, como aquella vez, doctora, estamos dispuestos, cónchale, vamos a apartarnos, vamos a ir hacia… hacia la concordia, a buscar la paz, pero me da miedo, doctora, me da miedo. Me da mucho miedo la… porque las expresiones de ellos no son de paz. Me da mucho miedo.

En la reunión, la presidenta Encargada, Delcy Rodríguez, relató la complejidad de sostener encuentros directos con quienes fueron responsables de actos violentos contra sus seres queridos y contra los héroes de la Patria. Explicó que este sacrificio personal es un paso necesario para consolidar la soberanía y la independencia heredada de los Libertadores, anteponiendo siempre el bienestar de la Nación por encima del dolor individual.

“A mí me ha tocado cara a cara sentarme con los verdugos de mi padre, y lo he hecho por Venezuela. Y me ha tocado sentarme con verdugos de nuestros héroes y heroínas del 3 de enero, y lo estamos haciendo por Venezuela, por nuestros jóvenes, por nuestros hijos e hijas, por el futuro de Venezuela, y por lo más sagrado que hay, que la soberanía e independencia que heredamos de nuestros libertadores”, expresó Rodríguez.

La Mandataria Encargada subrayó que estos esfuerzos de diálogo buscan proteger el futuro de la juventud venezolana, motor principal de la reconstrucción nacional.

Al recordar que en episodios de confrontación política «todos los venezolanos perdimos», instó a la unión de todo el país para resguardar el proceso de convivencia actual. «Por nuestros hijos y por el futuro; nuestra brújula es la paz» concluyó.

Delcy Rodríguez: Me he sentado con verdugos de héroes del 3 de Enero, y lo hacemos por Venezuela

La Presidenta encargada estuvo acompañada, entre otros, del presidente de la Comisión Especial de Seguimiento de la Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática, Jorge Arreaza, y el ministro del Poder Popular para la Cultura, Ernesto Villegas, quien está al frente del programa para la convivencia democrática y paz instalado el 23 de enero.

El secretario ejecutivo del Consejo Nacional de los Derechos Humanos, doctor Larry Devoe, resaltó la presencia de las víctimas de los diversos episodios de violencia con fines políticos, pero también del bloqueo que se ha impuesto desde hace varios años contra el país.

“Aquí están, presidenta, un conjunto de víctimas directas, es decir, personas que han sufrido en sus cuerpos las consecuencias del uso de la violencia como fórmula para tratar de resolver las diferencias que surgen en el seno de nuestra sociedad, pero también personas que han perdido a sus seres queridos en esos episodios y que han mantenido una constancia en la búsqueda de justicia, que siempre han estado dispuestas a tender la mano al encuentro, a la reconciliación, al perdón, pero también siempre manteniendo firme su exigencia por la justicia”, informó Devoe.

El funcionario destacó que los responsables de los hechos tan graves, como que una persona sea quemada viva en un sitio público o que fallezca porque alguien decidió colocar una guaya en el medio de una vía, y un motorizado pierda la vida en ese suceso, enfrenten la justicia. Y las víctimas tengan acceso a los mecanismos de justicia que establece la Constitución Bolivariana.

“Aquí hay hombres y mujeres reales, de verdad, que han sufrido las consecuencias de estos episodios, pero, sin embargo, como le decía, mantienen abierta la disposición de apoyar todo este proceso de reconciliación y encuentro para la convivencia democrática que está en marcha en nuestro país”, agregó Devoe.

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