El gobierno brasileño convocó este sábado una reunión extraordinaria para analizar la crisis que sacude a Venezuela y evaluar sus implicaciones para la seguridad regional. La urgente sesión fue convocada por María Laura da Rocha, secretaria general del Ministerio de Relaciones Exteriores, quien asume como máxima representante de la Cancillería ante la ausencia del titular Mauro Vieira, de vacaciones fuera del país hasta el 6 de enero.
Texto: Telesur
El encuentro incluirá representantes de las Fuerzas Armadas y contará con la presencia del ministro de Defensa, José Múcio. Uno de los ejes centrales será la evaluación de la seguridad fronteriza, considerando que Brasil comparte con Venezuela una extensa frontera de más de 2.000 kilómetros que ahora se convierte en zona de alta sensibilidad estratégica.
Según la prensa local, el gobierno delibera si Lula adelanta su regreso a Brasilia desde la finca militar donde permanece en las afueras de Río de Janeiro y si emitirá una declaración pública ampliada sobre los acontecimientos.
En su cuenta en la red social X, el presidente brasileño escribió lo siguiente:
Los bombardeos en territorio venezolano y la captura de su presidente han traspasado una línea inaceptable. Estos actos representan una grave afrenta a la soberanía de Venezuela y sientan un precedente extremadamente peligroso para toda la comunidad internacional.
Atacar a los países, en flagrante violación del derecho internacional, es el primer paso hacia un mundo de violencia, caos e inestabilidad, donde la ley del más fuerte prevalece sobre el multilateralismo.
La condena al uso de la fuerza es coherente con la posición que Brasil siempre ha adoptado en situaciones recientes en otros países y regiones.
Esta acción recuerda los peores momentos de injerencia en la política latinoamericana y caribeña y amenaza la preservación de la región como zona de paz.
La comunidad internacional, a través de las Naciones Unidas, debe responder con firmeza a este episodio. Brasil condena estas acciones y se mantiene dispuesto a promover el diálogo y la cooperación.
Contacto diplomático con Caracas
El canciller venezolano Yván Gil reveló temprano que sostuvo una conversación con su par brasileño sobre la «criminal agresión militar» perpetrada por Estados Unidos. El intercambio diplomático evidencia que Caracas busca activar todos sus canales con aliados regionales para enfrentar lo que califica como una intervención armada que viola principios fundamentales del derecho internacional.
La posición brasileña adquiere relevancia continental. Brasil es potencia regional, miembro de los BRICS y actualmente preside el G20, lo que le otorga peso significativo en la articulación de una respuesta multilateral ante la crisis que amenaza con desestabilizar toda América del Sur.
La reacción de Lula se inscribe en un contexto de creciente repudio internacional al ataque estadounidense. México condenó enérgicamente las acciones militares como una violación del artículo 2 de la Carta de la ONU, mientras que la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales En Defensa de la Humanidad (REDH) calificó el operativo como un «crimen contra la paz» y una amenaza existencial para la soberanía de todos los pueblos.
La vicepresidenta de Venezuela denunció que la agresión militar afectó la capital y los estados Aragua, Miranda y La Guaira, causando víctimas civiles. La funcionaria exigió al gobierno de Donald Trump prueba de vida inmediata del presidente Maduro y la primera dama Cilia Flores, cuyo paradero permanece desconocido.
Desde Estados Unidos, la organización Answer Coalition rechazó la intervención, señalando que esta guerra «no tiene que ver con el tráfico de drogas ni con la democracia, sino con robar el petróleo de Venezuela y dominar América Latina«.

