Intervenciones del ministro Ernesto Villegas en la Conferencia Mundial de Políticas Culturales MondiaCult 2022

Palabras completas del ministro del Poder para la Cultura de Venezuela, Ernesto Villegas, este jueves 29 de septiembre y viernes 30 de septiembre de 2022 en Ciudad de México, durante la Conferencia Mundial de Políticas Culturales MondiaCult 2022 organizada por la Unesco.

Primera intervención

Jueves, 29 de septiembre

Buenas tardes. La intervención del ministro de cultura de Palestina me ha impactado especialmente. Su abuela tuvo que moverse de su hábitat natural por causar ajenas  a su voluntad. Mi madre, con su familia, de origen judío, nacida en Zagreb, Croacia, también tuvo que migrar por efecto del fenómeno aborrecible del fascismo, del nazismo. Debemos erradicar esos fenómenos que hacen posible en el siglo XX y ahora en el siglo XXI cosas similares. Nuestra solidaridad con el pueblo palestino, con la República Árabe Saharaui, con nuestros hermanos de Puerto Rico, último enclave colonial en el continente americano.

Yo quiero, sin mayor introducción, suscribir de cabo a rabo, de un extremo a otro, la intervención que ha tenido, al inicio de esta Conferencia Mundial de Políticas Culturales, la señora Beatriz Gutiérrez Müller en representación de su esposo, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Una pieza magistral que recoge lo que siente lo, que piensa y lo que aspira la República Bolivariana de Venezuela y, me atrevo a decir, que la abrumadora mayoría de América latina. Nuestros saludos de parte del presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros.

Villegas: La Unesco debe proteger el patrimonio cultural de países afectados por sanciones ilegales

La cultura como bien público global es el lema fundamental de esta reunión. Nosotros observamos el término global con cierta duda ante el fracaso estrepitoso del proyecto globalizador, de la globalización, que está viviendo la humanidad hoy día. Estamos viendo como en Europa el futuro de la humanidad pende de un hilo, la existencia misma de la vida humana en este planeta. Y tiene causas enraizadas en la cultura.

Nosotros preferimos el término común o mundial, porque no creemos en esa globalización que se ofreció al mundo como la panacea que terminó llevándonos a derroteros negativos. Ahora bien, interpretamos ese lema con la aspiración de que se traduzca en acciones prácticas para proteger el patrimonio cultural y la diversidad cultural de los males que la aquejan en el mundo concreto de hoy. Por eso, nos atrevemos a decir que, así como desde 1954 existe una convención de la Unesco para la protección y salvaguardia del patrimonio y la diversidad cultural en casos de conflictos armados, también la Unesco debería de tener algún instrumento, algún mecanismo, para proteger y salvaguardar el patrimonio cultural material y la diversidad cultural de las medidas coercitivas unilaterales, de las mal llamadas sanciones, que se vienen aplicando de manera cotidiana contra países del mundo por parte de naciones poderosas, excluyéndolas de los mecanismos financieros internacionales, convirtiendo en un imposible la comercialización de los productos que generan los ingresos nacionales de los cuales dependen el financiamiento de las dinámicas culturales en nuestros países.

La República Bolivariana de Venezuela ha sido objeto de estas medidas en un numero insólito: 961 medidas coercitivas unilaterales que han afectado lamentablemente el ejercicio de los derechos culturales por parte de nuestro pueblo.

Pero no es nuestro caso nada más. Quienes han sacado la cuenta estiman que la mitad de la humanidad viven en países que son objeto de sanciones, de medidas coercitivas unilaterales de una u otra manera. Y si la cultura o las culturas -como preferimos nosotros definir en plural- son un bien de interés público global, no son un asunto que atañe únicamente a los países o los ciudadanos que allí viven, sino que es un asunto que atañe a toda la humanidad. Entonces, tenemos que tener mecanismos efectivos para salvaguardar los derechos culturales de los pueblos en casos de conflicto armado convencional y en casos también de guerras no convencionales, como las que son típicas del tiempo actual de la humanidad.

Yo decía en un desayuno que tuvimos esta mañana en el Espacio Iberoamericano donde intervinieron voceros de una corporación trasnacional: Netflix. Decía que es muy interesante porque no reconozco precedentes que en una reunión de este tipo participe una corporación que forma parte la industria corporal global. Y traje al presente la experiencia que esta misma organización, la Unesco, desarrolló hace 40 años cuando Sean MacBride, canciller de Irlanda, Premio Nobel, propuso una iniciativa que en aquel entonces era ineludible, siendo el entramado cultural y comunicacional de los años 80 analógico e incipiente al lado del fenómeno avasallador que en el campo de la industria cultural y de la comunicación se exhibe hoy en el planeta entero. Hay poderes globales hegemónicos que ejercen sobre nuestros países y sobre nuestras culturas mecanismos que socavan los derechos culturales de nuestros pueblos, que van en contra de la diversidad cultural. Nosotros hemos propuesto que la Unesco en algún momento debe retomar la senda de aquel informe MacBride que elaboró una comisión para el estudio de los problemas de la comunicación a instancias de esta organización hace 40 años. Si en aquel entonces era una necesidad, cuando apenas había algunas agencias de noticias y algunos satélites, imaginemos cuán importante y necesario es que hoy la Unesco y la comunidad internacional deje de mirar hacia otro lado y vea el poder que estos conglomerados ejercen en nuestras realidades cotidianas.

Allí, nuestro estimado ministro de Palestina, está la razón de la invisibilización de lo que ustedes han tenido que sufrir y ahí está la razón de la desinformación, de los fenómenos de xenofobia, de racismo y de supremacismo que lamentablemente han florecido en nuestra humanidad contemporánea.

Nosotros expresamos nuestro respaldo a la Convención contra el Tráfico Ilícito de Bienes Culturales de 1970. Nosotros tenemos autoridad moral en la materia. En el 2018 devolvimos a nuestros hermanos de Costa Rica 197 piezas de su patrimonio arqueológico, que habían entrado ilegalmente a Venezuela y que habían sido reducida a la condición de mercancía; iban a ser exportadas para su venta.

Venezuela devolvió íntegramente esas piezas arqueológicas y también gestiono la repatriación de la Abuela KueKa, una piedra sagrada del pueblo indígena Pemón que estuvo 20 años en el Parque Metropolitano de Berlín, secuestrada y fuera del alcance de los indígenas que la tienen por un ser vivo. Por las gestiones del Gobierno Bolivariano por la lucha del pueblo Pemón y por el acuerdo con el gobierno de Alemania logramos repatriar esta pieza en pleno inicio de la pandemia, en abril del año 2020.

Acabamos de recibir de la República italiana una pequeña pieza, pero muy grande, pieza arqueológica que fue incautada por los Carabinieri de Italia, iba a ser también vendida como mercancía. Esa pieza pequeñita. que para algunos iba a ser una decoración, un adorno, es una parte fundamental de nuestro patrimonio cultural. Nosotros entonces ratificamos nuestro respaldo y compromiso con esta convención.

Y termino comentándoles lo siguiente: del 10 al 20 de noviembre se estará desarrollando en la ciudad de Caracas la 18° Feria Internacional del Libro de Venezuela. Arriba a su mayoría de edad este que es el mayor evento cultural de Venezuela. Esta vez no tenemos un país invitado de honor; por primera vez tenemos un continente. Hemos invitado a nuestra madre África para que toda África sea nuestra invitada de honor en esta Feria Internacional del Libro. Y, en este contexto de la reivindicación de nuestra raíz africana, nosotros hemos descubierto que, en nuestros depósitos, en nuestras bóvedas, teníamos una muestra de arte del Congo que había sido regalada a Venezuela por el nefasto rey Leopoldo, una muestra de arte congolés producto del expolio, regalada a un país como Venezuela.

Nosotros estamos sacando esas piezas de los almacenes, de los depósitos, de las bóvedas y las vamos a exhibir con todo el brillo y el respeto que merecen en nuestro Museo de Bellas Artes. Y le ofrecemos a los hermanos de la República del Congo la posibilidad de que estas piezas sean repatriadas. Si el Congo las quiere, son suyas. Lo que el rey Leopoldo y el colonialismo les robó, Venezuela se los devuelve con mucho gusto sabiendo que forman parte de su patrimonio cultural y que no es un problema del Congo, no es un problema del África. Es un problema de la humanidad, si es que es verdad que la cultura es un bien público mundial.

¡Muchas gracias!

Intervención en la clausura

Viernes 30 de septiembre

Quiero agradecer y felicitar a México por la formidable manera en que se ha desarrollado esta Conferencia Mundial de Políticas Culturales. Un aplauso para México. ¡Viva México!

La República Bolivariana de Venezuela hace suya la intervención que, en la sesión inaugural, tuvo la señora Beatriz Gutiérrez Müller, esposa del presidente Andrés Manuel López Obrador. La secundamos íntegramente, recoge nuestra posición y estoy seguro que la de la abrumadora mayoría de América Latina. Nosotros queremos insistir, ante este foro plenario, en la necesidad de que la Unesco, en algún momento, así como en 1954 adoptó la Convención para la Protección y Salvaguardia del Patrimonio y la Diversidad Cultural en casos de conflicto armado, también debe establecer, adoptar, ubicar, crear, inventar, mecanismos para proteger el patrimonio, la diversidad cultural y los derechos culturales de nuestros pueblos frente a medidas coercitivas unilaterales que lamentablemente, bajo el nombre de sanciones, vienen afectando el ejercicio cotidiano de los derechos, tras decisiones de naciones poderosas.

Ernesto Villegas en cierre de la Conferencia MONDIACULT 2022 de la Unesco en México

No pueden ser los artistas, cultores, creadores, portadores de tradición y los saberes ancestrales quienes paguen las consecuencias de decisiones políticas que causan daños indiscriminados en la sociedad. Nosotros, en Venezuela, hemos denunciado esas acciones hostiles que no so declaratorias de guerra convencional, pero causan estragos similares como delitos de lesa humanidad. Confiamos en que ese momento llegará y que Unesco también podrá dar a los pueblos esa protección. Por otra parte, consideramos que es un acierto que estos foros se realicen con una frecuencia mucho mayor. Perdimos 40 años, recuperemos el tiempo perdido. Y en ese tránsito volvamos a ser lo que en 1980 hizo la Unesco: mirar de frente el problema de la comunicación y la cultura en el mundo contemporáneo. En aquel entonces, el desequilibro del orden informativo sensibilizó a la Unesco y gracias a la intervención de Seán MacBride, Premio Nobel y canciller de Irlanda, se designó una comisión de alto nivel que estudió el problema y emitió un informe histórico: el informe MacBride.

Si en aquel entonces lo hizo, frente a aquel puñado de agencias de noticias y un puñado de satélites, cómo no hacerlo ahora cuando ha emergido en el mundo contemporáneo un poder comunicacional, cultural y hegemónico por parte de corporaciones, de poderes no electos que influyen de manera decisiva en la formación de la opinión pública y en el ánimo de nuestros pueblos. Son esos procesos de concentración de poder enemigos de la diversidad cultural y de los derechos culturales de nuestros pueblos. Detrás de los conflictos armados, que lamentablemente pueblan este planeta, hay una red cultural que debe ser enfrentada justamente con los mejores esfuerzos de parte de todas las culturas, reconociendo la diversidad, como ha sido en esta Conferencia Mundial de Políticas Culturales.

¡Viva la diversidad cultural! ¡Vivan los pueblos del mundo! ¡Viva una humana humanidad!

Muchas gracias.

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