Nueva York: Coronavirus Covid-19 es dos veces más mortífero para latinos y afrodescendientes

Foto: Fernando Martínez / Impremedia

El coronavirus Covid-19 está causando la muerte, en mayor cuantía, a las personas afrodescendientes y latinas en la Gran Manzana, en una proporción que duplica la tasa de fallecimientos de las personas blancas, según refieren sus propias autoridades y medios locales como The New York Times. El reflejo de las desigualdades económicas persistentes de larga data y las diferencias en el acceso a la atención médica, son elementos claves asumidos por Andrew M. Cuomo, gobernador del estado y el propio alcalde de la ciudad, Bill de Blasio, quien la semana pasada afirmó que el nuevo virus estaba matando el doble de afroamericanos e hispanos que a las personas blancas residentes de la ciudad. Reconoció que el número de muertes puede ser mayor a las cifras que ya han sido reportadas.

Texto: AVN

«Hay claras desigualdades, claras disparidades en cómo esta enfermedad está afectando a la gente de nuestra ciudad. La verdad es que, en muchos sentidos, los efectos negativos del coronavirus, el dolor que está causando, la muerte que está causando, se relacionan con otras profundas disparidades de atención médica que hemos visto durante años y décadas», dijo Blasio al periódico The New York Times.

Según datos preliminares del Departamento de Salud local:

  • La tasa de mortalidad preliminar para los hispanos en la ciudad es de aproximadamente 22 personas por cada 100 mil habitantes;
  • La tasa de negros es de 20 por 100 mil;
  • El índice de blancos es de 10 por 100 mil;
  • La tasa para los asiáticos es de 8 por 100 mil.

Estas estadísticas revelan que los latinos, que representan el 29% de la población de la ciudad, ya ha fallecido por coronavirus cerca del 34 % de dicho sector. Mientras, los negros, que constituyen el 22% de los habitantes de la localidad, han muerto por lo menos el 28%.

El brote de coronavirus ha puesto de manifiesto otras serie de brechas para la ciudadanía neoyorquina. Entre éstas destacan la posibilidad de realizar la prueba diagnóstica y las disparidades económicas que tienen los contagiados para pagar el tratamiento que les ayuda a reducir la carga viral.

El alcalde de Blasio ha declarado que de «100 a 200 personas por día» mueren en sus hogares y se presume que son víctimas de virus. Estas personas no se someten a pruebas y quedan fuera del registro de fallecidos por la pandemia.

La disparidad racial de la ciudad de Nueva York en las muertes es similar a la de otras partes del país. En Chicago, por ejemplo, de la población negra que representa un poco menos de un tercio de los habitantes, las muertes relacionadas por el virus asciende a 72%.

Las autoridades señalaron que las personas pobres además podrían tener mayores problemas de salud crónicos por no contar con recursos para atenderlos, y que tanto negros como hispanos representan desproporcionadamente la primera línea de los trabajadores que están en alto riesgo.

Al respecto, menciona The New York Times, que un estudio realizado por Scott M. Stringer, contralor de la ciudad, revela que el 75% de los trabajadores se ubican en la primera línea en la ciudad, entre los que se cuentan los empleados de supermercados, operadores de autobuses y trenes, conserjes y personal de cuidado infantil. Destaca de esta cifra que más del 60% de los trabajadores de limpieza son latinos, y que un número superior al 40% de los empleados de tránsito son negros.

Queens

La ciudad de Nueva York, epicentro del brote de coronavirus en el país, vive una tragedia devastadora. Sobre todo en la zona de Queens, donde habitan los sectores más pobres de la ciudad. En la parte central de Queens, una franja de 18 kilómetros cuadrados de enclaves de inmigrantes densamente poblados, se registraron más de 7.000 casos en las primeras semanas del brote.

El persistente contagio también ha azotado otra serie de barrios obreros de inmigrantes. Entre este grupo se encuentran los suburbios: Corona, Elmhurst, East Elmhurst y Jackson Heights, que se suman violentamente al brote de contagios.

Estos barrios también tienen comunidades muy grandes de indios, bangladesíes, chinos, filipinos y nepaleses, y muchos otros grupos étnicos a los que ha devastado la pandemia.

De acuerdo con los datos recabados por el Departamento de Salud e Higiene Mental de la Ciudad de Nueva York, las mencionadas comunidades, que tienen una población combinada de por lo menos unas 600 mil personas, se habían registrado hasta la pasada semana más de 7 mil 260 casos positivos, una proporción numérica que fue comparada con la de Manhattan, que con casi el triple de habitantes, tenía alrededor de 10.860 casos.

Dave Chokshi, director de salud poblacional de la Corporación de Salud y Hospitales de la Ciudad de Nueva York, señaló que en el centro de Queens, los índices de diabetes, hipertensión y otras enfermedades crónicas eran mucho más altos que el promedio en el resto de la ciudad antes de que llegara el coronavirus.

Por su parte, Diana Ramírez Barón, médica en Grameen VidaSana, una clínica de Jackson Heights para mujeres sin documentos, aseveró que muchos residentes no tienen seguro médico y dependen de los hospitales públicos incluso para los procedimientos de rutina.

Ante esta realidad, trabajadores de la salud y líderes comunitarios afirmaron que es indiscutible que la pandemia ha afectado de manera desproporcionada a los latinos empleados de restaurantes y a las personas de limpieza que conforman la mayor parte de la población de un área a la que a menudo se le ha considerado uno de los lugares con mayor diversidad del planeta.

Funcionarios de la ciudad rechazaron la insinuación de que dejaron que los barrios de inmigrantes se defendieron solos.

A juicio de Malo Hutson, profesor asociado de la Facultad de Arquitectura, Planificación y Preservación de la Universidad de Columbia y director del Laboratorio de Equidad de Salud y Comunidad Urbana de la escuela, el desafío del alcalde para disminuir las desigualdades expuestas por el brote fue desalentador.

«Una cosa es plantear el problema y decir que hay una cantidad desproporcionada de negros y personas de bajos ingresos que se infectan con el coronavirus… y otra es convertir esto en política», añadió Hutson.

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