Discurso de Manuel Espinoza: insta a luchar contra el capitalismo que quiere que abandonemos nuestra identidad

  El pasado domingo 26 de marzo, fue inaugurada en la Galería de Arte Nacional la muestra «Diecisiete sílabas para Manuel Espinoza» en la que fue homenajeado el reconocido artista plástico, docente y exviceministro de cultura venezolano. Publicamos a continuación su discurso completo.

Este es el texto de su discurso:

Quiero aprovechar esta oportunidad única, quizás irrepetible, de tener cerca a un numeroso grupo de amigos para compartir algunas inquietudes en este momento histórico muy particular que vivimos todos los venezolanos.

Les adelanto que estoy por el diálogo constructivo, por la paz, para hacer de este país el espacio ideal donde todos y cada uno de nosotros realicemos plenamente nuestras más altas aspiraciones y potencialidades como seres humanos, libres del odio, la codicia, la estupidez, la desconfianza… donde podamos ejercer lucidamente la Ciudadanía que no es otra cosa que hacer la Política verdadera

Me pregunto, ¿Por qué se ha hecho tan difícil entre nosotros, el Dialogo y el Compromiso con sus resultados? ¿Por qué tanta desconfianza? ¿Por qué tanto odio? Podemos buscar las causas en los diversos niveles que tiene la realidad, tan numerosos como las capas que conforman a una cebolla. Pero siempre hay una causa originaria, una razón generadora.

En estos días, leyendo la prensa en Internet me encontré con este título: «Sólo aquellos que tienen una fuerte identidad pueden realmente respetar a los demás… pero el capitalismo quiere que seamos débiles». Voy a parafrasear algunas reflexiones de un joven filosofo italiano, Diego Fusaro, con las cuales me siento expresado completamente porque desde hace unos quince años en la ciudad de Clarines del estado Anzoátegui, estoy viviendo variadas e intensas experiencias como Artista Plastico,vocero de Consejos Comunales, militante social, facilitador para la Formación Política y practicante del Budismo de Nichiren Daishonin como miembro de la SGIV que promueve la Revolución Humana como fundamento del cambio social para la Convivencia Pacífica.
Vivencias que como platónico, como marxista y como budista me han conducido a las mismas conclusiones:

”…sólo con una identidad fuerte es posible respetar las identidades de los demás». Más aún, sólo con ella es posible dialogar con otros. La globalización capitalista está, por el contrario, trabajando incesantemente para el debilitamiento de las identidades y la destrucción de los estados nacionales y sus instituciones. Para producir individualidades frágiles e inseguras, sumisas y dóciles, fácilmente adaptables a los cambios telúricos de los mercados y a la manipulación mediática…

Las manos ocultas del discurso cultural hegemónico del capitalismo puro y duro, esto es, los operadores de la Guerra Hibrida, convencen a la población blanda y de mirada fragmentada, y les hablan del carácter novedoso y progresivo del abandono de toda identidad personal, comunitaria y territorial.

A estas “muchedumbres solitarias” se les induce a adaptarse camaleónicamente a los «desafíos» de la globalización neoliberal en calidad de «ciudadano del mundo», como se llama ahora al nuevo apátrida deslocalizado y carente de todo arraigo social.

El resultado son verdaderas biografías “colcha de retazos” que obligan al sujeto a desprenderse de toda identidad estable y de todo proyecto a largo plazo. El «lienzo de la identidad» del hombre de la post-identidad, de la post-verdad está, como su misma existencia objetiva, convertida en deriva interminable, inestabilidad e incertidumbre.

En estos momentos cruciales para los venezolanos, latinoamericanos y demás pueblos de la tierra que luchan por el ideal de un mundo distinto, se plantea como tarea primordial recuperar y fortalecer la conciencia como sujeto individual de sus derechos y sus deberes como ser histórico-social que es, para establecer una solida y estable identidad como unidad creadora, productiva en completa armonía consigo mismo, con su comunidad y con el universo entero.

Para ello es indispensable acompañar cualquier acción dirigida al cambio social y político radical con una profunda Revolución Humana para que el individuo recupere su identidad de ser una unidad dinámica creativa, solidaria y coherente como parte indisociable del orden general del universo desde una visión unificada del mundo y de la vida.

Revolución Humana es “Transformación interior por la cual cada persona puede hacer surgir sus cualidades más elevadas y transformar su entorno y circunstancias».

Este proceso es una modificación esencial de nuestra personalidad, una revolución humana individual cuya máxima expresión es la manifestación del despertar de la Budeidad en nuestras vidas”.

EN ESENCIA

No es posible rehacer el mundo
sin rehacerse uno mismo
cada nueva era comienza desde adentro
es un acontecimiento interno
con posibilidades insospechadas
de liberación interior»

Ben Okri, Nigeria

Termino estas breves palabras con una frase poco conocida de nuestro Libertador: «Tengamos una conciencia recta y dejemos que el tiempo haga prodigios».

Caracas, 25 de mayo de 2019

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