Muere Patricio Guzmán, autor de “La Batalla de Chile” y el más grande documentalista chileno

Foto: Agencias

Autor de una obra vasta y monumental, pero conocido en principio por ser autor del más importante registro audiovisual de la Unidad Popular a través de su trilogía La Batalla de Chile, el premiado cineasta chileno Patricio Guzmánmurió este martes a los 85 años.

Texto: Radio UChile

El documentalista falleció a raíz de un paro cardiorrespiratorio en un hospital de París, Francia, ciudad donde residía desde que debió partir al exilio con posterioridad al Golpe Militar de 1973.

La noticia fue confirmada durante esta jornada y posteriormente comunicada por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, que destacó a Guzmán como una “figura fundamental del cine y la cultura nacional”. El realizador, que llevaba varios años enfrentando problemas de salud, deja una filmografía construida durante más de cinco décadas en torno a la memoria, la historia reciente y las transformaciones de Chile.

Su vínculo con la Universidad de Chile comenzó en 1960, cuando ingresó a la Escuela de Teatro de la Facultad de Artes. Luego, para luego continuar estudios en la Facultad de Filosofía y Humanidades (1961-65). En cuanto a su carrera cinematográfica, realizó sus estudios en la Escuela Oficial de Cinematografía de Madrid. Durante su carrera como cineasta, Patricio Guzmán trabajó estrechamente en la realización de “La Batalla de Chile” con Pedro Chaskel, montajista y ex profesor de la Universidad de Chile, y Jorge Müller, también cineasta de la Casa de Bello, quien fue detenido y desaparecido por agentes de la DINA en 1974.

En esos primeros años consolidó su trabajo documental como una forma de observar y registrar la realidad social, una perspectiva que terminaría marcando toda su obra.

En 1973 comenzó a filmar lo que se convertiría en La Batalla de Chile, un registro de los últimos meses de la Unidad Popular que alcanzó a documentar reuniones políticas, asambleas sindicales, movilizaciones y el creciente conflicto que atravesaba a la sociedad chilena. Tras el Golpe, Guzmán fue detenido y permaneció dos semanas en el Estadio Nacional. Liberado, partió al exilio y el material filmado salió clandestinamente de Chile para dar origen, posteriormente, a las tres partes de la obra: La insurrección de la burguesía, El golpe de Estado y El poder popular.

El exilio no significó para Guzmán el abandono de Chile como materia cinematográfica. Desde Francia, y también a partir de sus experiencias en Cuba y España, desarrolló una obra que volvió una y otra vez sobre la memoria y las heridas abiertas por la dictadura. Chile, la memoria obstinada, El caso Pinochet, Salvador Allende y, más tarde, la trilogía formada por Nostalgia de la luzEl botón de nácar y La cordillera de los sueños ampliaron esa mirada desde el acontecimiento político hacia el paisaje, la naturaleza y las distintas capas de la memoria colectiva.

Ese trabajo tuvo un amplio reconocimiento internacional. Nostalgia de la luz recibió en 2010 el premio de la Academia Europea de Cine al mejor documental; El botón de nácar obtuvo el Oso de Plata en la Berlinale de 2015, mientras que La cordillera de los sueños fue distinguida con el Ojo de Oro al mejor documental en Cannes en 2019 y posteriormente obtuvo el Goya a la Mejor Película Iberoamericana. La trayectoria de Guzmán también fue reconocida con retrospectivas y homenajes en distintos países y con el Prix SCAM por el conjunto de su obra.

En Chile, esa trayectoria fue reconocida en 2023 con el Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales, distinción que el jurado justificó por su compromiso con la justicia social, la verdad y la memoria. Desde Francia, al recibir el reconocimiento, Guzmán definió su trabajo con una frase que terminó condensando buena parte de su relación con el oficio: “Un país sin cine documental es como una familia sin álbum de fotografías”.

Agregó que “me gusta Chile, me gusta filmarlo. Me gustan los pequeños acontecimientos y los grandes”, señaló Patricio Guzmán tras conocer el anuncio. ”Un premio que recibes en tu patria es más importante que los otros, porque siempre estás pendiente de qué pensará el pueblo chileno cuando ve una película mía, y lo sabes por las críticas que lees. Pero muchas veces el contacto se establece en una sala oscura cuando escuchas algunos aplausos, y ese momento, que quisiera tener más a menudo, lo he vivido siempre como una película”, agregó.

Su muerte deja, precisamente, uno de los archivos cinematográficos más importantes para mirar y comprender el Chile contemporáneo.

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Publicado por Luigino Bracci
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