Las ondas hercianas nacionales y el ámbito de la defensa del folclor visten de luto riguroso tras confirmarse el fallecimiento en su natal Guanare de Julián José Bigott, a los ochenta y cuatro años de edad. La lamentable noticia, validada por su entorno familiar y el gremio de comunicadores de la región llanera, cierra la trayectoria de una de las voces institucionales más representativas y respetadas de la radiodifusión venezolana, cuya labor frente a los micrófonos y las pantallas de televisión se convirtió en un pilar fundamental para la música criolla durante la segunda mitad del siglo veinte.
Texto: Aporrea
Nacido en la capital del estado Portuguesa el 5 de julio de 1942, el joven Julián José se trasladó junto a su familia a la ciudad de Caracas a los nueve años de edad, rincón donde comenzaría a desarrollar una carrera profesional brillante. Su impecable modulación y profundo respeto por el oyente lo llevaron a formar parte de las épocas de oro de la radio nacional, inscribiendo su nombre como uno de los fundadores de la mítica emisora Radio Capital y trabajando de manera sostenida durante doce años en Radiodifusora Venezuela al frente del espacio dominical Contrapunto. Posteriormente, se consolidó en la plantilla de Radio Continente quinientos noventa AM, estación donde ejerció con éxito el cargo de Gerente de Producción y en la cual lideró por más de tres décadas su tribuna radial.
Su consagración definitiva ante el gran público ocurrió durante las décadas de los ochenta y los noventa al conducir el emblemático espacio folclórico titulado Venezuela siempre, siempre Venezuela. Este proyecto audiovisual de alta factura, que se transmitió inicialmente a través de las pantallas de Venezolana de Televisión y posteriormente en Venevisión, se transformó en la principal vitrina de gala para las grandes glorias de la tonada y el canto criollo, permitiéndole compartir escenarios con figuras de la talla del maestro Simón Díaz. El rotundo éxito de esta producción nacional le valió a Bigott el reconocimiento unánime de la prensa, alzándose en seis oportunidades con el prestigioso galardón Meridiano de Oro.
Pionero de la frecuencia modulada y el resguardo de la familia
A principios de la década de los noventa, el productor llanero decidió llevar toda la experiencia radial adquirida en Caracas de vuelta a sus raíces, fundando Suprema noventa y dos punto cinco FM, la primera estación en frecuencia modulada de la ciudad de Guanare. Bajo su dirección, la emisora no solo revolucionó los estándares técnicos de la radio en la región, sino que se convirtió en una institución de profunda labor comunitaria, consolidando una tradición decembrina de aguinaldos indispensable para los hogares locales cada treinta y uno de diciembre.
Esta intensa travesía profesional estuvo firmemente respaldada por su sólido entorno familiar. El maestro de las ondas hercianas encontró su pilar fundamental en su amada esposa, la boconesa Norema Arcila, con quien crió a sus tres hijos en un ambiente de respeto y valores. Tras confirmarse su partida física en territorio llanero, sus restos son velados en la funeraria La Corteza de Guanare para posteriormente ser trasladados a la ciudad de Caracas, donde recibirán sepultura en el Cementerio del Este, despidiendo al cronista sonoro que dedicó cada segundo de su existencia a enaltecer el folclor de su pueblo.

