En una carta reveladora, el presidente estadounidense Donald Trump conectó explícitamente su frustración por no recibir el Premio Nobel de la Paz con su determinación de tomar el control de Groenlandia, según confirmó la oficina del primer ministro noruego, Jonas Gahr Store.
Alba Ciudad (Jorge Pinillos) / Medios Internacionales.
La justificación en la carta.
La carta, enviada como respuesta a preocupaciones europeas sobre sus aranceles, detalla el razonamiento de Trump:
– Nobel y “deber de paz”: Afirma que, al no concedérsele el galardón, “ya no se siente obligado a pensar sólo en la paz”.
– Seguridad ártica: Justifica la necesidad de controlar Groenlandia para evitar la presencia de Rusia o China, cuestionando la capacidad de Dinamarca para defenderla.
– Cuestiona soberanía: Pone en duda el “derecho de propiedad” de Dinamarca sobre el territorio autónomo por falta de “documentos escritos”.
– Amenaza implícita: Declara que “el mundo no estará seguro a menos que tengamos el control total de Groenlandia”.

Groenlandia es la isla más grande del mundo y un territorio autónomo bajo la soberanía del Reino de Dinamarca.
Contexto de escalada
La carta no es un hecho aislado. Se enmarca en una ofensiva comercial y diplomática lanzada el fin de semana pasado, cuando Trump anunció aranceles del 10% a partir del 1 de febrero contra ocho países europeos, incluida Dinamarca, por oponerse a sus planes sobre Groenlandia. Advirtió que podrían subir al 25% en junio si no se logra un “acuerdo para la compra total y completa” de la isla, sin descartar el uso de la fuerza contra un aliado de la OTAN.
Rechazo internacional unánime
La respuesta global ha sido de firme solidaridad con Dinamarca y Groenlandia:
– Noruega aclaró que el Nobel lo otorga un comité independiente, no su gobierno.
– Ocho países europeos, incluidos Reino Unido y Francia, emitieron un comunicado conjunto contra las “amenazas arancelarias” que “socavan las relaciones transatlánticas”.
– La Unión Europea convocará una reunión extraordinaria y evalúa contramedidas comerciales.
– El primer ministro británico, Keir Starmer, afirmó que el futuro de Groenlandia “pertenece a su pueblo y a Dinamarca”.
– China instó a EE.UU. a “no usar a otros países como excusa para sus propósitos egoístas”.
La voz de Groenlandia y Dinamarca
En las calles de Copenhague y Nuuk (capital groenlandesa), miles se manifestaron con consignas como “Groenlandia no está en venta”. Encuestas indican que cerca del 85% de los groenlandeses se oponen a unirse a EE.UU. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, ha sido contundente: una toma de control significaría “el fin de la OTAN”.
Despliegue militar y críticas internas
Mientras tropas europeas comienzan a llegar a Groenlandia en un movimiento de refuerzo estratégico, dentro de Estados Unidos crece la crítica. Una delegación bipartidista del Congreso visitó Dinamarca para intentar desescalar la crisis. El senador republicano Thom Tillis criticó la estrategia como “más que estúpida”, y la demócrata Jeanne Shaheen la calificó de “mancha negra” que hace que Rusia y China “celebren”.
Con la fecha límite de los aranceles aproximándose y una cumbre de emergencia de la UE en camino, la crisis diplomática desatada por las ambiciones de Trump sobre el Ártico está lejos de su fin.




