“Si ellos son Monroe, nosotros somos Bolívar”: Christiane Vallés conversó sobre la batalla por la autodeterminación que resuena en el Celarg

Foto: Archivo

Este martes, en el noticiero Cultura al Día de Alba Ciudad 96,3 FM, la periodista Angie Vélez tuvo una conversación necesaria y profunda con Christiane Vallés, Coordinadora de Gestión Estratégica de la Fundación Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (CELARG). No fue solo una entrevista; fue un recorrido por la memoria histórica y la resistencia actual de un pueblo. La razón: analizar el reciente foro realizado el pasado lunes 13 de enero, “Bolívar vs. Monroe”, un espacio académico que ahonda en las capas de la agresión que sufre Venezuela y, sobre todo, en las victorias que no siempre son visibles.

Alba Ciudad (Entrevista: Angie Vélez / Texto: Jorge Pinillos)

Cabe recordar que en 1823, el presidente de los Estados Unidos, James Monroe, declaró que cualquier intervención de potencias europeas en los asuntos de los países recién independizados de América sería vista como un acto de agresión. Aunque en su momento pudo leerse como un gesto de “protección”. Con el tiempo, esta doctrina se convirtió en la justificación histórica para la injerencia y el control político y económico de EE.UU. sobre la región, una visión imperial que contrasta radicalmente con el sueño de unión soberana y en igualdad del proyecto del libertador, Simón Bolívar.

Con la calma de quien tiene claras sus raíces, Vallés explicó que este foro es el primero de varios que se tienen programados realizar, un paraguas para abrir la discusión sobre los aspectos geopolíticos, cognitivos, simbólicos, culturales y legales del ataque del 3 de enero. Pero pronto, sus palabras trascendieron lo académico para tocar el corazón de una lucha de dos siglos.

“Si ellos son Monroe, nosotros somos Bolívar”, declaró con una contundencia que resuena como un grito de identidad. En esa frase está encerrada toda una filosofía de vida. Por un lado, la imposición unilateral, el proyecto neocolonial que hoy, señaló Vallés, se recrudece con el “corolario Trump”. Por el otro, el sueño bolivariano: una unión de pueblos libres, basada en la complementariedad, la igualdad y la soberanía. Un sueño que, lejos de ser una reliquia del pasado, es la columna vertebral de la resistencia venezolana actual.

Vallés habló de “victorias tempranas” que trascienden lo militar: triunfos morales, políticos e históricos. Se refirió a la legitimidad democrática de Venezuela, a cómo se ha desmontado, frente al mundo, la campaña de demonización no solo contra el presidente Nicolás Maduro –a quien reivindicó como un líder demócrata y un “preso de guerra” político–, sino contra el propio pueblo y su constitución.

También apuntó directamente a la “hipocresía” de ciertos sectores de la izquierda mundial que, pidiendo “actas y pruebas”, terminaron blanqueando a la ultraderecha venezolana y avalando una guerra cognitiva contra la soberanía del país. Nombres como el del presidente chileno Gabriel Boric quedaron, en su análisis, “al desnudo” como peones de esa narrativa destinada a invalidar la voluntad popular.

“Nosotros elegimos soberanamente”, afirmó, y en esa elección reside el núcleo de la autodeterminación. La República Bolivariana, con sus cinco poderes públicos, nació para ser una ruptura: un aborto consciente del modelo de república burguesa occidental y una apuesta por formas nuevas, arraigadas en la historia propia, en el árbol de las tres raíces de Bolívar, Rodríguez y Zamora.

La conclusión de Vallés fue un llamado a la claridad, un límite nítido en un mundo de grises: “O se está con el fascismo o se está contra el fascismo”. Apoyar a Venezuela hoy, más que un gesto diplomático, es tomar partido en una batalla histórica contra el avance de la ultraderecha mundial. Es elegir, una vez más, entre Monroe y Bolívar. Entre la imposición y la libertad, declaró.

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