Palabras de Jorge Valero, embajador ante la Unesco, tras aprobarse las Fiestas a San Juan Bautista como Patrimonio de la Humanidad

Reproducimos a continuación las palabras del embajador de la República Bolivariana de Venezuela ante la Unesco, Jorge Valero, tras aprobarse la inscripción de la  devoción y culto a San Juan Bautista como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Unesco aprueba la devoción y culto a San Juan Bautista como patrimonio inmaterial de la Humanidad

París, 14 de diciembre de 2021.

Cantos, danzas y tambores se desplegarán con gran alegría en muchas poblaciones de Venezuela, ya que la Unesco aprobó el 14 de diciembre de 2021 incluir el Ciclo Festivo alrededor de la devoción y culto a San Juan Bautista en la Lista Representativa del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Los países que integran el Comité de Patrimonio Cultural Inmaterial acogieron con beneplácito la propuesta venezolana. En particular los países africanos, dado que la devoción y el culto a San Juan Bautista reconstruye prácticas ancentrales, míticas, rituales, musicales, dancísticas y religiosas que tienen sus raíces en África Subsahariana.

Durante la colonia, miles de esclavos fueron destinados en Venezuela al trabajo en plantaciones de cacao y otras, en minas y pesca de perlas. La iglesia católica, para implantar el cristianismo entre los esclavos, promovió la creación de cofradías, hermandades y sociedades para rendir culto a ciertos santos, por los esclavos aprovechaban el santoral católico para mantener y reproducir su legado ancestral.

El antropólogo Miguel Acosta Saignes revela que, desde el siglo XVI, las autoridades coloniales permitieron a los esclavos realizar ciertas fiestas para generarles la ilusión de que podían celebrarlas sin traba alguna.

Los africanos y sus descendientes recordaban heredados rituales de solsticio. San Juan era un símbolo de antiguas deidades.Las fiestas servían para cultivar la solidaridad y recordar a sus antepasados.

Estos sentimientos se mantienen vivos en la memoria de los actuales cultores. La mujer tiene en las fiestas un rol protagónico. Estas manifestaciones se fueron enriqueciendo con aportes indígenas y europeos, produciéndose un rico sincretismo que ha enriquecido nuestra diversidad cultural.

Estas celebraciones tienen un gran contenido espiritual y son expresiones emblemáticas de resistencia cultural. Se inician desde fines de mayo hasta mediados de julio. Las grandes celebraciones tienen lugar el 23 y 24 de junio. Se pagan promesas al Santo para que haya amor, buenas cosechas y armonía en la comunidad.

La decisión de la Unesco contribuirá a la consolidación y proyección internacional del culto a San Juan Bautista.

Esta decisión fue posible gracias a la instrucción emitida por el Presidente Nicolás Maduro, quien instó a las autoridades pertinentes a iniciar los trámites para que la Unesco reconociera estas festividades, que fortalecen la identidad nacional.

Los méritos recaen asímismo en los miles de celebrantes del Culto a San Juan Bautista, que aportaron sus saberes y prácticas festivas, para que Venezuela presentara ante la Unesco un robusto expediente. Más de 50 cofradías, hermandades y parrandas de los estados Miranda, Aragua, Carabobo, La Guaira, Yaracuy y del Distrito Federal contribuyeron a la elaboración del expediente.

Debe reconocerse también el excelente trabajo de investigación histórica y antropológica que realizó el Ministerio del Poder Popular para la Cultura dirigido por Ernesto Villegas, a través de la Fundación Centro de la Diversidad Cultural, que presidente Benito Irady.

Desde aquellas cumbes adónde huían los esclavos cimarrones para liberarse de las inhumanas condiciones a las que eran sometidos por los amos, nos llegan hoy sus mensajes de esperanza y liberación. El «ladino» Negro Miguel con sus cimarrones, que se declararon en rebeldía en 1552 en las minas de oro de San Felipe de Buria, andan de nuevo por sus fueros.

 

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