El Museo Nacional de Arquitectura se levanta en recuperación y sin daños estructurales

En las inmediaciones de la avenida Bolívar de Caracas, la ciudad no se detiene; sigue adelante y renace gracias al esfuerzo constante del personal de construcción y mantenimiento. Uno de esos espacios que demuestra dicha templanza es el Museo Nacional de Arquitectura Juan Pedro Posani (Musarq). Su edificación no sufrió daños estructurales tras el doblete sísmico del pasado 24 de junio, presentando únicamente afectaciones menores en algunos ventanales, paredes de vidrios y muros que están siendo atendidos con labores de enlucido.

Texto: Prensa MPPC (Texto: Stiven Rodriguez Volcán / Fotos: Abraxas Iribarren)

Este martes 21 de julio, Alejandro López, director del Musarq, recibió en sus instalaciones a Raúl Cazal, ministro del Poder Popular para la Cultura, y a Élida Salazar, presidenta de la Fundación Museos Nacionales. Durante la visita, López explicó los impactos que tuvo el doblete sísmico sobre la estructura ideada por el recordado arquitecto venezolano Juan Pedro Posani, cuya concepción moderna priorizaba el uso de muros no portantes; es decir, tabiques que no sostienen el peso principal del edificio.

El recorrido comenzó por tres de los cinco pisos del recinto. En la planta baja, el equipo de autoridades observó la colección bibliográfica, en su mayoría títulos especializados en arquitectura, que ya había sido reubicada. Destacaba allí una valiosa edición compuesta por folletos ilustrados y planos guía de la Ciudad Universitaria de Caracas, obra emblemática de Carlos Raúl Villanueva, editada en 2007 por la Fundación Centro de Arquitectura de Caracas.

Al ascender a los siguientes niveles, el grupo se encontró con los obreros que rehabilitan y frisan las paredes. El ministro Cazal los saludó con cercanía: “¿Cómo están? ¿Mucho trabajo?”. Respondieron afirmativamente, sin perder el foco en su labor de restaurar este templo que expone propuestas contemporáneas y resguarda planos y maquetas de bienes inmuebles de alto valor cultural, donde además se debate constantemente el futuro de la urbe.

En estos pisos también se apreció la reorganización de los espacios expositivos. Pocas paredes de vidrio resultaron afectadas por el fenómeno natural. Las autoridades se acercaron a uno que permaneció intacto. A través de él, la luz del sol se filtraba iluminando la fachada del vecino Nuevo Circo, en cuyas inmediaciones el Gobierno nacional brinda atención a familias resguardadas en campamentos transitorios.

La genialidad de Posani se sintió al recorrer el pasillo interno que discurre bajo la característica cubierta envolvente del Musarq, donde la luz y el aire proponen una manera distinta de habitar el espacio. Toda esta zona se mantuvo ilesa.

Posteriormente, al bajar al sótano, un área administrativa que también funciona como depósito de resguardo, constataron el estado de la valiosa colección de maquetas.

“¡Son antisísmicas!”, exclamó Cazal con alivio al comprobar que ninguna sufrió desperfectos durante el movimiento telúrico.

Más allá de su faceta moderna, Posani fue un ávido investigador del hábitat de nuestras comunidades originarias. López mostró una serie de apuntes museológicos del célebre arquitecto que fueron reubicados preventivamente. En ellos se documentan las estructuras habitacionales de pueblos como los Yanomami, Pemón y Warao, entre muchos otros. Ante este hallazgo, Cazal enalteció el legado del maestro.

“Los arquitectos toman bastante café”, bromeó finalmente el ministro al aceptar una taza y tomar asiento junto a Martín Padrón, arquitecto y guía del museo, quien se sumó al encuentro. En ese momento de pausa, frente al jardín exterior, la conversación giró en torno a la necesidad de reflexionar sobre los modelos arquitectónicos que guiarán la reconstrucción de las zonas afectadas, reflejando así el espíritu de este nuevo renacer venezolano.

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