Discurso de Delcy Rodríguez desde la FAO: Anuncia el Plan “Venezuela Alimenta” para erradicar el hambre

Este lunes, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció el Plan “Venezuela Alimenta” con el objetivo de erradicar el hambre y la malnutrición. La iniciativa la dio a conocer este lunes 12 de octubre, durante su participación en el 80° Foro Mundial de la Alimentación, que se celebra en la sede de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), en Roma, Italia.

Texto: Diario Vea y Alba Ciudad / Foto: Prensa Presidencial

“Quiero desde esta tribuna anunciar el Plan Venezuela Alimenta, para engranar todos los procesos productivos de alimentos en la consecución de este supremo objetivo: Hambre cero“, informó, tras previamente recordar que la nación venezolana “posee una comprobada experiencia en la erradicación del hambre, tal como fue reconocida por la FAO. Estamos a muy poco de lograrlo nuevamente, con programas de alimentación social más robustos y con un gran esfuerzo nacional”.

Discurso de Delcy Rodríguez en Foro Mundial de Alimentación de la FAO, 12 octubre 2026

Adelantó ante la instancia internacional que, para afinar el Plan Venezuela Alimenta, presentará en los próximos días ante la Asamblea Nacional “una nueva ley para la economía local, que permita, junto a la economía comunal, comunitaria y del emprendimiento, el engranaje y encadenamiento productivo para la producción de alimentos, con la gran industria agroalimentaria. Todos, sin excepción, vamos a sumar a este objetivo superior”.

Resaltó que la recuperación no debe limitarse al abastecimiento, que “hoy en Venezuela es pleno”. Indicó que en el país, la utilización de la capacidad agroindustrial pasó del 66 % en 2021 al 78 % en 2025, “acompañada por nuevas alianzas productivas y una progresiva sustitución de importaciones”.

Hizo mención que la política de Protección Social que impulsa el gobierno nacional, procura que esa recuperación se traduzca en mejoras concretas en la vida de las personas.

Citando como ejemplo, describió: «El Programa de Alimentación Escolar garantiza atención nutricional diaria a más de 2 millones y medio de niños y niñas en escuelas públicas. Y nuestros programas de alimentación dan cobertura a más de 5 millones de familias en Venezuela».

«Estos avances nos permiten mirar hacia adelante con confianza, pero no con autocomplacencia, porque detrás de cada porcentaje permanece una persona. Y mientras exista una familia que enfrente inseguridad alimentaria, una niña o un niño que no pueda desarrollar plenamente sus capacidades por razones nutricionales, o una comunidad cuyo acceso a los alimentos se vea vulnerado, nuestra tarea seguirá inconclusa», reconoció.

Propuestas para lograr el hambre cero

“Venezuela no viene a Roma solamente a explicar cuánto ha avanzado. Venimos también a compartir como nos proponemos cerrar la brecha restante y avanzar decididamente hacia el cumplimiento del segundo objetivo de desarrollo sostenible: Hambre cero”, señaló Rodríguez. “Nuestra aspiración es clara: Que Venezuela vuelva a alcanzar niveles compatibles con el hambre cero antes del año 2030”, agregó.

“Creemos en una FAO capaz de acompañar a sus Estados miembros en la transformación de sus sistemas agroalimentarios. Creemos en la ciencia, la tecnología y la innovación. Creemos en el potencial de nuestros productores y de nuestras comunidades. Creemos en una cooperación internacional respetuosa de las prioridades nacionales y creemos en un multilateralismo que permita convertir nuestros desafíos comunes en espacios de acción conjunta”, agregó.

“La brecha digital y de capital, es hoy el principal riesgo transversal que debemos atender”, adelantó.

“El hambre no es inevitable. Allí donde un campesino siembra, donde una mujer protege una semilla, donde una comunidad pesquera cuida sus aguas, donde una madre alimenta a sus hijos y donde una joven científica pone su conocimiento al servicio de la sociedad, también se siembran dignidad, desarrollo, justicia social y paz”, complementó.

Señaló que hay momentos en la historia de los pueblos donde la tragedia se convierte en punto de quiebre hacia algo nuevo, “no porque el dolor sea deseable, sino que nos obliga a mirar de frente lo esencial.  Y lo esencial, al final, es muy simple: Que cada familia tenga un plato de comida sobre la mesa, que cada joven tenga una oportunidad en su tierra y que cada nación pueda mirar al futuro con confianza”.

Recursos de Venezuela para lograr la meta

A los presentes, recordó que Venezuela posee importantes fortalezas energéticas. “Nuestra aspiración es utilizar esas fortalezas para construir las capacidades productivas del futuro”.

“Queremos convertir parte de nuestra renta energética en capacidad productiva permanente. La riqueza energética puede y debe convertirse en una palanca para garantizar producción agrícola, que la gente pueda pagar alimentos de calidad y sean respetados los procesos de la naturaleza, mediante la agricultura regenerativa”, añadió.

“¿Cómo podemos pensar y creer que vamos a garantizar y nutrir el futuro, garantizar los procesos alimenticios del futuro, si degradamos nuestros suelos y nuestras cuencas?”, preguntó. “Se trata en definitiva de avanzar en la atención de las necesidades inmediatas hacia el desarrollo sostenible; de la recuperación, hacia la transformación Y para ello necesitamos un multilateralismo verdaderamente inclusivo, capaz de acompañar a los países no solamente en sus emergencias, sino también en la construcción de su futuro”.

Alimentación, derecho inalienable

Al comienzo de su intervención en el Foro Mundial de Alimentación, destacó que Venezuela llega al evento “con una convicción profunda: La alimentación es un derecho inalienable, directamente vinculado con la vida, dignidad y el desarrollo integral de las personas”.

Remarcó que garantizar ese derecho requiere políticas públicas inclusivas y sostenidas, “pero requiere también producción, inversión, ciencia, tecnología, financiamiento, cooperación y paz. Y requiere un sistema internacional capaz de cooperar, incluso por encima de nuestras diferencias”.

El evento, que se celebra bajo el lema “Innovar hoy. Alimentar el mañana”, busca impulsar la transformación de los sistemas agroalimentarios globales mediante la ciencia, la innovación y la inversión. “Venimos de un país que ha aprendido a levantarse, a reconstruirse desde sus propias capacidades y a mirar hacia adelante con confianza y esperanza. Un país que busca renacer”, agregó.

Agradeció a la FAO y al Programa Mundial de Alimentos, por el apoyo que brindaron al pueblo de Venezuela en las horas más duras del doble terremoto ocurrido el miércoles 24 de junio.

Orgullo por el reconocimiento a agricultora de los Andes

Minutos después, agradeció al organismo por el reconocimiento que hizo la FAO a la agricultora de los Andes venezolanos, María Cantalicia Torres de Torres. Ella fue seleccionada como una de las 100 Heroínas de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, en el Año Internacional de la Agricultora 2026.

“Nos llena de orgullo que en el marco del año internacional de la mujer agricultora, la FAO haya reconocido a nuestra María Cantalicia Torres de Torres, agricultora de los Andes venezolanos y guardiana de semillas nativas de papa, como una de las heroínas de la alimentación”, manifestó con orgullo. “María Cantalicia representa más que una historia individual, en ella reconocemos a las mujeres rurales venezolanas, a quienes preservan semillas y conocimientos transmitidos entre generaciones”, agregó.

Volver la mirada a la tierra

“Cuando hablamos del renacer de Venezuela, hablamos también de volver la mirada a la tierra, a quienes la trabajan, a las mujeres y hombres que siembran. A nuestros pescadores, a las comunidades que conservan sus saberes, y a las semillas que guardan la memoria y el porvenir de nuestros pueblos”, manifestó.

“Ese proceso nos convoca a colocar la ciencia, la tecnología, la innovación, la inversión y los conocimientos tradicionales, al servicio de las personas. A transformar nuestro sistema agroalimentario y sobre todo a hacer que las soluciones lleguen efectivamente a quienes producen y a quienes todavía enfrentan el hambre y la malnutrición”.

Cifras que interpelan a líderes mundiales

Enfatizó a los líderes presentes, que la situación actual del mundo en materia de alimentación “nos interpela. Ya mandatarios, han hecho referencia, que a pesar de los avances recientes, 645 millones de personas continúan padeciendo hambre, equivalentes al 7,8 % de la población mundial”.

Refirió que más de 2 mil millones enfrentan algún grado de inseguridad alimentaria y miles de millones de personas todavía no pueden acceder económicamente a una dieta saludable. Se estima así que el hambre afectó al mundo en 2025, arrojando por primera vez en el mismo año en la historia, dos hambrunas simultaneas: Franja de Gaza y regiones de Sudán.

Los desafíos para preservar alimentos

Resaltó que el mundo vive una paradoja difícil de aceptar: “la humanidad dispone de capacidades productivas, científicas y tecnológicas como nunca antes se había conocido. Sin embargo de manera simultanea; mientras millones de personas carecen de alimentos suficientes, una proporción considerable de los alimentos se pierde después de la cosecha o termina siendo desperdiciado”.

Ante ello remarcó que el desafío no consiste únicamente en producir más. “Debemos producir mejor y más eficiente. Debemos reducir pérdidas y desperdicios. Mejorar el almacenamiento y el transporte, garantizar el acceso a nuestros alimentos, proteger nuestros suelos y aguas, preservar la biodiversidad y construir sistemas agroalimentarios capaces de resistir los efectos crecientes de la crisis climática, incluyendo los embates del fenómeno de El Niño, que hoy afecta a buena parte de nuestros países en vía de desarrollo, incluyendo Venezuela, Perú, Colombia, como han referido otras autoridades”.

En ese contexto remarcó que “el calendario agrícola ya no lo dicta la tradición, sino la crisis climática”.

Ante esto, señaló que se requiere entonces “financiamiento para la adaptación agrícola, sistemas de alerta temprana y potenciación productiva impulsada por la inteligencia artificial”.

Venezuela, un país que renace

“Vengo de Venezuela, un país que ha conocido la adversidad en todas sus dimensiones y que hoy atraviesa uno de los momentos más decisivos de su historia, pero que nunca ha renunciado a la esperanza.  Hoy hemos decidido construir nuestro futuro con trabajo, diálogo, conocimiento y en un proceso de transformación democrática que garantice la convivencia y la paz”, manifestó casi al final.

“Queremos sembrar mucho más que alimentos: Sembrar confianza, oportunidades y prosperidad. Porque los pueblos, como la tierra, tienen la extraordinaria capacidad de volver a florecer. Y hoy ante el mundo lo decimos con esperanza y convicción: Venezuela renace”, concluyó.

 

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