En el Día Nacional de la Muñeca de Trapo, la artesana, juguetera y educadora reivindica este oficio ancestral como un acto de amor, resistencia y transmisión de identidad.
Alba Ciudad (Entrevista: Angie Veléz / Texto: Jorge Pinillos / Fotos: Luigino Bracci)
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En el noticiero “Cultura al Día” de Alba Ciudad 96.3 FM, la periodista Angie Vélez conversó con Yelitza López, artesana multidisciplinaria, sobre el profundo valor cultural, educativo y social de la muñequería tradicional venezolana, recientemente declarada Bien de Interés Cultural de la Nación.
Trayectoria y Formación: Una Vida Dedicada al Arte Popular
Yelitza López es una creadora caraqueña, residente en la parroquia Altagracia, cuyo camino artístico está profundamente arraigado en el arte popular venezolano y nuestro americano. Con una formación académica sólida, es Licenciada en Artes Plásticas, mención Cerámica (UNEARTE, 2014) y Técnico Medio en Artes Visuales, mención Cerámica (Escuela de Artes Visuales Cristóbal Rojas, 2003).
Su investigación plástica se centra en el textil y su vinculación con el texto, explorando la narrativa a través del material. Como artesana juguetera de oficio, narradora oral escénica y titiritera, ha canalizado su vocación hacia la creación y enseñanza. Su labor como tallerista se especializa en la elaboración de juguetes a partir de la reutilización de materiales de desecho como textiles, plástico PET y cartón.
Una parte fundamental de su trabajo investigativo está dedicada a los objetos lúdicos elaborados con material de desecho, proponiendo el juego como una poderosa herramienta para enseñar, crear y aprender. Su propuesta está dirigida a niños, niñas, maestros y multiplicadores, con el firme propósito de rescatar y revalorizar el juguete artesanal como resguardo de la memoria, el patrimonio y la identidad nacional, constituyéndose en un espacio de resistencia de la calidez humana frente a la cultura digital.
Actualmente se desempeña como artesana e investigadora de los juguetes artesanales de Venezuela, con la clara intención de resaltar lo lúdico como un puente para reforzar lo pedagógico, enfocado en la venezolanidad y nuestra americanidad.
Un oficio recuperado: de la infancia al patrimonio nacional
Para Yelitza, la muñequería representa un reencuentro con los juegos de su infancia y el legado familiar. “Es un oficio que yo recuperé porque forma parte de los juegos de la infancia. Yo conservo la muñeca que me hizo mi abuela… mientras ella hacía sus ropas, yo le hacía a las muñecas de trapo”, recordó López, quien, pese a su formación en cerámica, lleva aproximadamente 15 años dedicándose de lleno a este arte.
Destacó la importancia del reciente decreto presidencial que declara el 2 de febrero como Día Nacional de la Muñeca de Trapo y reconoce los saberes y técnicas asociados como Bien de Interés Cultural, un hito para las portadoras de esta tradición.
Un acto de amor y resistencia en la era digital
Para Yelitza, la creación de un juguete artesanal es un compromiso cargado de intención y afecto, dirigido al momento más mágico de la vida: la infancia.
“Hacer un juguete es saber que va a llegar a las manos de un ser que está en el momento más especial de la vida, donde todo es magia, amor y ternura. Nosotros los jugueteros y las muñequeras tenemos el compromiso de acompañar esas infancias”, afirmó.
Frente a la era digital, defiende el juguete artesanal como un acto de resistencia de la calidad humana, una defensa que lleva a cabo a través de la enseñanza. Como tallerista, ha comprobado la receptividad de niños y adolescentes, incluso en espacios como el Recinto Educativo Urbaneja Achelpohl, donde conectaron profundamente con el trabajo textil.
Técnicas, legado y el espíritu de Zobeyda Jiménez
Al explicar el proceso creativo, López enfatizó que lo fundamental es la “intención y el material”. Recalcó la diversidad de técnicas, desde las de legado africano con 400 años de historia, hasta las hechas con tusa u hoja de maíz.
Honró el legado de Zobeyda Jiménez, en cuyo honor se celebra el Día Nacional, recordando uno de sus principios: “las muñecas tienen que ser sin patrón”. Este enfoque valora la ingenuidad y la espontaneidad del hacer, pero con una intención clara: compartir y conectar.
La muñeca como herramienta educativa y narradora de historia
Yelitza López resaltó el poder de la muñeca de trapo como un “puente educativo excepcional”. Su calidez y belleza atrapan la atención de niños y adultos, abriendo la puerta a la narrativa y el aprendizaje.
“La muñeca atrapa… y de ahí echamos el cuento. Es una herramienta tan interesante y tan rica que forma parte de nuestro acervo cultural. Se puede conocer la historia, las tradiciones; se puede hablar de lo que quieras”, explicó.
Para conmemorar el Día de la Dignidad Nacional (4 de Febrero), presentó en la entrevista dos piezas cargadas de simbolismo: el Libertador Simón Bolívar y un “Tribilín Chávez”, que representa al Comandante en su ingreso a la Academia Militar, captando su frescura y profundidad.
Un llamado a multiplicar el saber
Yelitza López extendió una invitación a maestros y multiplicadores a apropiarse de esta herramienta cultural. A través de su perfil en Instagram: @taller_tiaj y en coordinación con la Fundación Red de Arte, continúa impartiendo talleres en escuelas y comunidades.
Su mensaje final fue de agradecimiento y de deseo de expansión: “Lo que queremos es que [este trabajo] le llegue cada vez a más personas”. Con sus manos, convierte retazos en historia, reafirmando que la muñeca de trapo es mucho más que un juguete: es memoria, identidad y resistencia hecha arte.










