Película «La Venus de Nácar», próxima a cumplir 90 años siendo ejemplo de restauración del patrimonio fílmico

“La Venus de Nácar, intentó en su tiempo incorporar una innovación como lo es el sonido en películas nacionales…

La primera película sonora producida en el país, La Venus de Nácar de Efraín Gómez (1932) es ejemplo fehaciente del trabajo de la Fundación Cinemateca Nacional (FCN) orientado no solo en la divulgación, formación e investigación del séptimo arte, sino también en la tarea contrarreloj de preservar y restaurar la memoria fílmica y audiovisual del país, aseguró la investigadora del organismo Marisol Sanz, haciendo referencia al aniversario 90 de la cinta, grabada a orillas de la Laguna de Tacarigua, hoy Lago de Valencia.

Texto : Prensa Cinemateca

Durante su participación en un cine foro sobre el audiovisual estrenado el 25 de julio de 1932 -inspirado en una leyenda indígena aludida a La Venus de Tacarigua- destacó que la FCN duplicó la película en colaboración con Cine Archivo Bolívar Films.

“La Cinemateca Nacional, tiene también en su haber un negativo original que se puede duplicar nuevamente, lo cual es fundamental para seguir su preservación a través de los tiempos… pues estamos hablando de una película que se realizó en 1932… De este trabajo, radica la importancia de La Casa del Cine”, explicó.

Recordó que el cineasta Óscar Garbisu -quien partió físicamente el pasado 2 de febrero- hizo posible la restauración de los “negativos originales de imagen y de la única copia con sonido que se conserva”.

“La Venus de Nácar, intentó en su tiempo incorporar una innovación como lo es el sonido en películas nacionales… y nos demuestra la manera en cómo se hacía cine en esa época”, agregó.

Pasión por restaurar “viejas películas”

La preocupación de Óscar Garbisu por el patrimonio fílmico y audiovisual traspasó fronteras, llegando a colaborar  con la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano en proyectos de duplicación de cine mudo.

Estudió antropología en la Universidad Central de Venezuela (UCV) y fue foquista, operador de cámara, montador y asistente de dirección en diversos largometrajes y cortometrajes venezolanos en la década del 80.

Dirigió un único cortometraje llamado El patio se está hundiendo (1982) con el cual ganó varios premios nacionales. Como si esto fuera poco, realizó  publicaciones en revistas relacionadas con el cine, crítica, cultura, patrimonio, entre otros temas afines, siendo coautor del libro de Filmografía Venezolana (1896-1938) y Elogio al Icono. Ambas publicaciones, pertenecientes a la Cinemateca Nacional.

“Me parece muy importante que la Cinemateca muestre a la población estas películas para dar a conocer su trabajo de salvaguardar el patrimonio. Son temas que poco se conocen y es relevante que se difunda”, opinó, José Salazar, asistente a la actividad.

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