Certificarán al cacao barloventeño como el mejor del mundo

En una plantación cacaotera llamada Los Ángeles, ubicada en el sector El Milano, municipio Acevedo, predomina el silencio. La tranquilidad de aquel bosque tropical es alterada cuando un grupo de científicos del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic), y del Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas (Inia) pisan el suelo poblado por miles de hojas secas que crujen con cada paso que dan en el lugar.

Texto: Gobernación de Miranda

La misión de este equipo multidisciplinario, conformado por ingenieros y técnicos agrónomos, así como químicos, biólogos, sociólogos, entre otros profesionales de las ciencias es realizar la primera jornada de estudio y toma de muestras de varias parcelas cacaoteras para promover la denominación de origen del cacao Carenero Superior de la entidad, a fin de documentar y certificar científicamente que la principal materia prima para elaborar el chocolate, proveniente de la región barloventeña, es la mejor del mundo.

“El cacao venezolano es el mejor del mundo por su sabor y textura, condiciones indispensables para elaborar el manjar preferido por chicos y grandes. Pero también debemos demostrar que ese fruto producido en Barlovento es el mejor de todos. Por eso estamos en esta plantación, para hacer la práctica y estudio de campo, en la que analizaremos no solo los terrenos de manera científica, sino que también lo haremos en lo demográfico, en lo cultural y en lo religioso”, explica Gabriel Arocha, director del Inia Miranda.

Estudio de las parcelas cacaoteras

Bajo la sombra que brindan los cientos de árboles cacaoteros, el grupo de expertos empieza su labor de estudio con la demarcación de la parcela. En la misma colocan unas banderillas para marcar cuatro puntos georeferenciados de mil metros cuadrados, el equivalente a 0,1 hectáreas, y en el que a través del uso del Sistema de Posicionamiento Global (GPS) se obtienen las coordenadas geográficas, información necesaria para crear mapas que representen la zona estudiada. Estos datos servirán para ubicar y hacerle seguimiento al comportamiento de la parcela.

Seguidamente, los especialistas proceden a tomar muestras de tierra, plantas y frutos maduros de los árboles cacaoteros, con el objetivo de ser llevadas a los laboratorios del Ivic donde se determinarán los principios físico-químicos.

“Primero se hace el procesamiento de las muestras del suelo que puede durar un par de semanas. Sobre la vegetación obtenida, vamos a triturar y tamizar, durante siete días aproximadamente. Luego se debe procesar esa muestra con ácidos muy fuertes de PH, para someterlo con calor y catalizadores a fin de descomponer esa materia, lo que hará un caldo de nutrientes. Desde allí se podrá sacar la información de cateones, así como del calcio, sodio, potasio, magnesio, fósforo, nitrógeno, y con esas medidas se verá si en esos árboles y suelos se encuentran presentes esos metales”, explica Nuriángel Casanova, bióloga e integrante del laboratorio de ecología y suelos del Ivic, responsable de llevar adelante el mencionado estudio, junto a Mayela Rangel, líder del proyecto y especialista en química.

Casanova relata que, una vez obtenido los resultados y los datos provenientes de los estudios de laboratorio, serán entregados a los asesores científicos del Gobierno de Miranda. “Allí daremos resultados de la situación geográfica y cartografiada de los terrenos analizados, los valores físico-químicos de los árboles, así como el tipo de suelo y su calidad”.

En el campo, también involucrado en la jornada científica, se encuentra Saúl Flores, responsable del laboratorio de Ecología y Suelo, Ambiente y Agricultura del Ivic. Concentrado en su trabajo, explica que una de las tareas que tiene el conjunto de investigadores en el lugar es determinar si las almendras de cacao de la región barloventeña contienen metales pesados, al indicar que las normativas de salud a nivel internacional establecen un límite de concentración de dichos componentes químicos en las nueces cacaoteras.

“En el caso del cacao, las normativas de salud internacional indican que los valores de aproximación de metales pesados, en este producto, debe ser de 0,4 miligramos por litro de metales en cada almendra del fruto”, explica.

En caso de que el cacao de la región contenga cierto porcentaje de metales pesados, la solución consiste en inmovilizar esos elementos químicos que llegan a las plantas a través del suelo.

“En el Ivic trabajamos en eso. De hecho, ya tenemos algunos diseños experimentales para tratar con este objetivo fundamental. En nuestra institución usamos sistemas biológicos, tales como residuos inertes o residuos agroindustriales. Por ejemplo, ya probamos con las cápsulas de moringa, en las cuales absorben en un 97% los metales pesados, lo que significa que este método es exitoso. Luego de estos estudios, iniciaremos con los trabajos de invernadero o casas de cultivo y, si funciona, posteriormente lo trasladaremos a los campos cacaoteros, para ver si estos metales pesados son absorbidos, retenidos e inmovilizados por la técnica que estamos creando”, manifiesta Saúl.

El director del Inia Miranda, Gabriel Arocha, explica que en esta primera fase de estudio y toma de muestras de parcelas cacaoteras, el personal del Ivic e Inia atenderá a un total de cinco productores, lo que representa el levantamiento de unas 30 hectáreas y alrededor de 50 mil plantas.

Señala que la meta para diciembre de 2019 es llegar a unos 100 productores de cacao, lo que equivale al levantamiento de unas 200 hectáreas, representando una cantidad de unas 100 mil a 150 mil plantas cacaoteras certificadas.

De igual manera, Geovanny Silva, representante de la empresa exportadora del estado Miranda, explica que gracias a la promoción de la denominación de origen del cacao barloventeño, se podrá certificar científicamente el fruto como un producto de calidad a nivel internacional.

«Esto le dará a nuestro cacao mayor proyección, reconocimiento y posicionamiento en el mercado internacional como el mejor cacao del mundo, lo que sin duda alguna se traducirá en mayor beneficio económico en los productores. Al tener un registro internacional de calidad, bajo las normas y procedimientos científicos adecuados, el producto se cotizará y generará mejores ingresos a los productores e impulsará la economía en el estado», señala.

Productores satisfechos

En la finca cacaotera Los Ángeles, está presente Ángel García, productor y propietario del terreno. “Esta jornada es muy positiva, porque estos estudios me permitirán mejorar el valor de mis tierras y del cacao que produzco. En el sector El Milano hay 200 productores y existen 300 mil matas de cacao. Todos contamos con el apoyo de la Gobernación, así como del Inia, Ivic y demás instituciones científicas. Eso lo agradecemos, porque nos permitirá incrementar y mejorar la calidad del cacao que producimos”, relata este productor de 54 años de edad.

Rubén Escobar, también es productor de cacao, pero del sector Merecure La Teja. Comenta que tiene 20 años ejerciendo este oficio, por lo que se siente orgulloso de producir el mejor cacao del mundo.

Dice Escobar, quien posee en su parcela mil plantas, que el muestreo científico le permitirá tener mayor conocimiento sobre el tipo de suelo que posee, y en la que además recibirá información de parte de ingenieros agrónomos, biólogos y químicos sobre las acciones que deberá llevar adelante para mejorar la calidad del fruto. “Es muy importante y necesario aplicar la técnica y la ciencia para avanzar y mejorar la calidad de nuestro cacao, por lo que agradezco esta iniciativa que lleva adelante la Gobernación de Miranda y a todas las instituciones científicas”.

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