Este 28 de octubre, la Asamblea General de las Naciones Unidas condenó por amplia mayoría el bloqueo económico y financiero impuesto por EE.UU. a Cuba desde hace más de seis décadas, en un contexto precedido por presiones inéditas por parte de Washington para tratar de horadar los apoyos hacia La Habana, según denunciaron repetidamente las autoridades cubanas.
Texto: Actualidad RT y Agencias
La resolución relativa al fin del bloqueo presentada por el país caribeño recibió 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones.
Este año se registraron 10 votos en contra y 13 abstenciones más que en 2025, tras lo que Cuba describió como “un despliegue inusitado” de Estados Unidos para restarle apoyos al proyecto de resolución que pide el fin de las sanciones económicas de Washington contra la isla.
En contra votaron Estados Unidos, Israel, Hungría, Eslovenia, Lituania, Ucrania, Bosnia y Herzegovina, República Checa, Macedonia del Norte, Marruecos, Emiratos Árabes Unidos, Argentina, Colombia, Ecuador, Costa Rica, Paraguay, y Trinidad y Tobago.
Países occidentales como Alemania, Italia y Letonia figuran entre los que se abstuvieron por primera vez en 34 años. Aunque este tipo de resoluciones no son jurídicamente vinculantes, reflejan la opinión mundial.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, denunció que el gobierno de Washington ejerció fuertes presiones sobre numerosos países para “restar apoyos” a la resolución, que desde 1992 cuenta con el apoyo mayoritario de países miembros de la ONU.
En las sesiones del martes y este miércoles en la Asamblea General, diplomáticos de varios países, a nombre de organizaciones globales y regionales o en su capacidad nacional, abogaron por el cese del bloqueo estadounidense y criticaron su impacto en el desarrollo de la nación caribeña y en sectores vitales como la salud, el transporte y la producción de alimentos.
Desde 1992, la Asamblea General de la ONU ha aprobado por amplia mayoría el proyecto de resolución que pide el fin del bloqueo contra Cuba.
“Nueva victoria de Cuba”, afirmó el canciller cubano, Bruno Rodríguez, en redes sociales. “Nueva demostración de que #CubaNoEsUnaAmenaza el bloqueo sí”, añadió utilizando la etiqueta oficial del Gobierno antillano.
Las denuncias de Cuba
El pasado 21 de octubre, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, acusó –documentos en mano– a la Casa Blanca de utilizar a su aparato diplomático e incluso a su secretario de Estado, Marco Rubio, para presionar a delegaciones e, incluso, a jefes de Estado, en interés de obligarles a abstenerse de respaldar la resolución que demanda el fin inmediato de las medidas coercitivas unilaterales contra la isla.
“La inmensa mayoría de los estados miembros de la ONU mantendrán su respaldo a la resolución. La comunidad internacional tiene conciencia sobre la naturaleza criminal del bloqueo. Está al tanto del cruel y sostenido reforzamiento de este año. Conoce la aplicación de las sanciones secundarias, y del uso de la intimidación para prohibir a gobiernos y empresarios de cualquier parte del mundo a comerciar y relacionarse con Cuba”, escribió el alto funcionario en su perfil de X esa misma jornada.
Sostuvo además que “la comunidad internacional comprende el impacto del bloqueo energético y del daño que provoca a la población y la economía”, “rechaza política y moralmente que se pretenda asfixiar a una población entera por vía del hambre, la miseria y la desesperación”, amén de apuntar que “el castigo colectivo y los intentos genocidas” son severamente condenados “en casi todas las sociedades”.
Para fundamentar sus asertos, Rodríguez refirió los datos recogidos en una plataforma digital por el Gobierno de Cuba sobre los impactos causados por el bloqueo, cifras que se actualizan en tiempo real. De acuerdo con sus cálculos, solamente entre el 1 de marzo de 2025 y el 28 de febrero de 2026, las coerciones económicas estadounidenses le han costado a esa nación caribeña 8.083,3 millones de dólares, 7 % más que el período inmediatamente anterior.
El pasado 29 de enero, el presidente estadounidense, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva declarando una “emergencia nacional” ante la supuesta “amenaza inusual y extraordinaria” que, según la Casa Blanca, representa La Habana para la seguridad del país norteamericano y la región. Sobre esas bases, con las que se pretende argumentar que Cuba acoge a “grupos terroristas internacionales”, el país norteamericano ha impuesto numerosas medidas coercitivas unilaterales, que han comprometido todavía más las condiciones de vida de los cubanos.
Este 27 de octubre, hubo una confrontación entre los embajadores de Estados Unidos y de Cuba en la ONU tras las acciones del primero, Michael Waltz, quien durante su intervención acusó a La Habana de desviar recursos destinados a la población, confiscar bienes de trabajadores y beneficiarse de supuestas prácticas laborales forzadas, lo que a juicio de Cuba violaba el reglamento.




