El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, enfrentó una nueva ofensiva diplomática de Estados Unidos este martes, presentando una moción de orden y rechazando las acusaciones formuladas por el representante estadounidense, Michael Waltz, en contra del gobierno cubano.
Texto: Diario Vea
En la Asamblea General de las Naciones Unidas se examinaba por trigésima cuarta vez el proyecto de resolución titulado “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”, cuya votación está prevista para este miércoles 28, en un contexto de presión diplomática e intensificar las medidas coercitivas aplicadas por la administración Trump sobre otros Estados miembros.
La máxima autoridad de Relaciones Exteriores cubana interrumpió el discurso del estadounidense y llamó al orden ante una intervención plagada de calumnias, distorsiones y mentiras.
Respeto al pueblo cubano
El jefe de la delegación cubana defendió a su pueblo y gobierno de los ataques de Waltz, quien durante su intervención acusó a La Habana de desviar recursos destinados a la población, confiscar bienes de trabajadores y beneficiarse de supuestas prácticas laborales forzadas. Además, proyectó imágenes y datos sobre presuntas propiedades y artículos de lujo de la dirigencia de la isla, en una tentativa de desviar el debate hacia ataques contra Cuba.
El canciller cubano invocó el artículo 71 del Reglamento interno de la Asamblea General, que establece que una moción de orden debe limitarse a cuestiones procedimentales y no al fondo del debate.
En ese contexto, Bruno Rodríguez Padilla calificó las afirmaciones del diplomático de Estados Unidos como mentiras y denunció una actuación “grosera y prepotente”, que consideró una falta de respeto hacia los Estados miembros y hacia el pueblo cubano.
Además, lo acusó de ejercer presiones y ofender la dignidad del pueblo y el Gobierno de Cuba.
“Señor Waltz, usted miente otras vez, le deseo un mejor desempeño en sus futuros cargos políticos; su desempeño en el Consejo de Seguridad Nacional y las Naciones Unidas ha sido pobre”, puntualizó el canciller cubano.
Sesión suspendida
El estadounidense sostuvo que Cuba intentaba silenciarlo y que la ONU no era “una dictadura comunista”. De igual forma, sugirió que, si la interrupción y la intimidación ocurrían en Nueva York, la situación sería peor para quienes plantean preguntas críticas en La Habana.
Waltz continuó su discurso y la delegación cubana siguió protestando. El jefe de la delegación cubana volvió a tomar la palabra para llamar nuevamente al orden ante las palabras del representante estadounidense a quien calificó de “mentiroso”.
El presidente de la Asamblea General, Khalilur Rahman, tuvo que intervenir para recordar las reglas del procedimiento y, tras un breve intercambio, suspendió momentáneamente la sesión.
Fin al castigo colectivo
El máximo órgano deliberativo de las Naciones Unidas debatirá y votará la resolución a partir del informe presentado por la mayor de las Antillas sobre la necesidad de poner fin al castigo colectivo, caracterizado por políticas de asfixia que, tras la llegada de la administración de Donald Trump, en enero de 2025, se han recrudecido a niveles sin precedentes.
En 2025 la resolución obtuvo 165 votos a favor, siete en contra (Argentina, Estados Unidos, Hungría, Israel, Macedonia del Norte, Paraguay y Ucrania) y 12 abstenciones (Albania, Bosnia, Herzegovina, Costa Rica, Chequia, Ecuador, Estonia, Letonia, Lituania, Marruecos, Moldavia, Rumanía y Polonia).
La Asamblea General se pronuncia contra esta política desde 1992, cuando la primera moción obtuvo 59 votos a favor. En las convocatorias más recientes el respaldo superó los 180 votos. La delegación cubana denunció el impacto de las sanciones, la crisis energética y los daños acumulados por más de seis décadas, que superan los 178.700 millones de dólares.






