Una “Arañita pedagoga” refuerza los valores de niños y niñas en el campamento transitorio Misión Cultura

Niñas, niños y adolescentes disfrutaron este viernes del taller creativo “La Araña pedagoga” en el Campamento Transitorio Misión Cultura, ubicado en la parroquia Altagracia de Caracas.

Prensa MPPC (Texto: Oscar Morffes / Fotos: Gustavo Quintana)

La actividad, que estuvo a cargo de la Fundación Red de Arte, ente adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Cultura, contó con la participación de 20 chicos y chicas. Los docentes y artesanos encargados ofrecieron un taller para el desarrollo creativo y manual de arañas elaboradas con hilos de cobre tipo juguete, además de afianzar los valores del pensamiento educativo de los más pequeños.

El taller no solo se basaba en la creación de estas arañas: también busca enseñar o reforzar las matemáticas con suma y multiplicación, además de estimular el uso de la creatividad y los buenos modales en los participantes, comentaron los formadores Julio Oropeza, docente y artesano, y la también artesana Laura Díaz.

“La Araña pedagoga motiva a los niños al uso de las matemáticas. Enseña también las partes de las manos, las falanges, que podemos tomar los dedos para darle forma a las patas de la araña, para darle cuerpo. La idea es que los niños se involucren en la dinámica, que opinen. También les damos algo de valores al decirles que deben saber dar los buenos días, saber agradecer, dar las gracias”, aseguró Oropeza.

La joven Aleska Muñoz celebró el espacio. “Me gustó de verdad porque aprendí. Nunca había aprendido este tipo de manualidades. Quiero que traigan siempre cosas así para uno aprender más. Se me quedaron las palabras mágicas importantes: gracias, de nada, por favor. Y las voy aplicar en el Metro, en la cotidianidad, en las bodegas, en mi casa”.

Otro de los participantes, Sebastian Lotosok, oriundo de Guarenas, estado Miranda, manifestó su alegría y agradeció a los formadores por la actividad. “Ha sido divertida, muy chévere. Además de enseñarnos lo principal de los buenos modales, también la actividad nos ha enseñado a sumar, dividir; además de aplicar esas palabras mágicas”, contó.

El taller contó igualmente con una parte dedicada a la comida. La facilitadora Laura Díaz llevó a los niños y niñas una deliciosa torta de mango, con la cual reforzó la importancia de la comida nativa como parte del sentido de comunidad.

Díaz comentó: “La comida es el abrazo, nos sirve como un elemento de cohesión social, en este momento en que debemos reconstruir las redes sociales, en que debemos recordar que muchas cosas operan en torno a la mesa, en torno al fuego, como dicen nuestros hermanos yukpa; que el fuego siempre debe mantenerse encendido en la casa, porque es el corazón del hogar”.

Esta actividad forma parte de la diversidad que lleva cada día la Ruta de la Esperanza a los diferentes campamentos transitorios desplegados para las familias afectadas por el doble terremoto del pasado 24 de junio. Con este tipo de actividades, se acompaña a niños, niñas y adolescentes, brindándoles contención en la coyuntura actual.

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