El sonido del timbre en el patio central marcó el inicio de una jornada distinta en el campamento transitorio Maestra Judith Liendo, ubicado en la parroquia El Valle. La noche del viernes 24 de julio, a un mes exacto del doble sismo que conmovió al país y en coincidencia con el natalicio del Libertador Simón Bolívar, las familias que allí hacen vida temporalmente se congregaron para compartir una jornada de encuentro, reflexión y arte.
Prensa MPPC (Texto: Claudia Hernández / Fotos: Gabriela Materano)
El espacio común, donde a diario converge la convivencia entre el respeto y la solidaridad, se transformó en una sala cinematográfica para proyectar la película “Bolívar, el hombre de las dificultades”, dirigida por el recordado cineasta Luis Alberto Lamata.
Previo a la proyección, un emotivo minuto de espiritualidad unió a los presentes en homenaje y respeto a las víctimas del evento natural del pasado 24 de junio, lo que reafirma el valor del acompañamiento colectivo en medio del proceso de sanación.
Durante la actividad, el ministro del Poder Popular para la Cultura, Raúl Cazal, destacó el valor histórico y simbólico de la fecha. “A 243 años del natalicio de Bolívar, esta actividad nos permite volver a tratar su pensamiento, a tenerlo presente, porque él, representado en una estatua, en un libro y en muchos símbolos, está siempre vivo. Está presente siempre en nuestra manera de ver la libertad y de ver la independencia”.
Asimismo, Cazal envió un mensaje de optimismo al país. “El pueblo hoy sigue en pie, aguerrido y con esperanza. Nosotros nos vamos a reconstruir. La esperanza es parte de nuestra alma; esas grietas que se abrieron, nosotros las vamos a curar y renacerá Venezuela”, dijo.
Presente en la proyección, el actor Roque Valero, protagonista de la película, subrayó la pertinencia de acompañar emocionalmente a las personas que se encuentran en los campamentos transitorios.
“Estos son momentos en los que tenemos que unirnos. El arte es conciliador, une a la gente y saca lo mejor de ti como creador. Estoy muy honrado y muy agradecido de estar aquí”, expresó.
Construcción cotidiana de esperanza
En este refugio temporal, la esperanza no es un concepto abstracto: se edifica a diario a través de la tolerancia, la cultura y el esparcimiento. Las familias han tomado estos espacios como propios, utilizando las áreas comunes para el encuentro y el apoyo mutuo.
“Es importante el acompañamiento porque nos permite enseñar a estas personas que hay otras posibilidades. Les enseñamos que existe la esperanza. Aquí construimos día a día, gota a gota”, indicó Yurabí Ruiz, coordinadora de recreación del campamento.
Ruiz resaltó la pertinencia de la pieza cinematográfica para el contexto actual. “Esta es una pieza de gran impacto para ellos, porque conocerán más acerca de nuestro Libertador y de cómo él enfrentó dificultades, así como los venezolanos y las venezolanas lo hacemos hoy”.
Para quienes hoy permanecen en el lugar, estas dinámicas trascienden el entretenimiento y se convierten en valiosas lecciones de vida. Así lo expresó Joshany Cabello: “Hay mucho que reflexionar. Esta experiencia nos enseña que debemos estar más unidos, que debemos retomar muchos valores y ser más humanos”.
Entre imágenes, memoria histórica y abrazos compartidos, la comunidad del campamento Maestra Judith Liendo cerró la jornada con la idea de que, incluso ante la adversidad, la cultura es y será siempre un refugio para la dignidad y la reconstrucción del alma.









