Palabras del Teniente Adrián Ramírez este domingo en el acto de graduación conjunta de Oficiales de Comando y Técnicos

Discurso del teniente Adrian Enrique Ramírez Osorio con motivo de la graduación del personal de oficiales integrantes de la Promoción “Bicentenario de la Campaña Libertadora de la Nueva Granada”, realizada este 7 de julio de 2019 en el Patio de Honor de la Universidad Militar Bolivariana en Fuerte Tiuna.

“Yo sigo la gloriosa carrera de las armas, solo por obtener el honor que ellas dan, por libertar a mi patria y por merecer las bendiciones de los pueblos”, con este pensamiento de nuestro Libertador Simón Bolívar, Padre de la Patria grande y fuente de inspiración en nuestro diario transitar, nos encontramos presente en este Patio de las Academias Militares, academias hermanas, dándole gracias a Dios Padre Todopoderoso y a la Divina Providencia, porque hoy 950 tenientes y alfereces de navío hemos jurado ante la bandera nacional y en presencia de nuestros superiores, defender la patria y sus instituciones, hasta perder la vida si fuese necesario.

Egresamos con una elevada motivación y con un gran espíritu revolucionario, porque como lo dijo Salvador Allende, “ser joven y no ser revolucionario es hasta una contradicción biológica”. Aquí nos encontramos presentes esta generación bautizada por nuestro amado Comandante Supremo como la Generación de Oro, hombres y mujeres forjados con la más férrea disciplina y con las luces propias de nuestra Universidad Militar Bolivariana, con la preparación y especialización requerida para nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana y en nuestros componentes militares.

Ingresamos luego de un proceso de selección donde durante la presentación de nuestras pruebas vimos como la violencia opositora tomaba las calles en aquel momento oscuro de nuestra historia, aquel año 2014. Luego, al ingresar y prepararnos en las exigencias propias de nuestra formación en el primer año, nos preguntábamos: ¿por qué somos amenaza para un país que tiene un gran poderío militar? Fue el presidente Barack Obama quien decretó a Venezuela como una amenaza a la seguridad de los Estados Unidos de Norteamérica; cada año de nuestra formación vimos como la crisis económica arremetía contra nuestras familias, contra nuestros hogares y observábamos el esfuerzo puesto de manifiesto por nuestros superiores para que este evento negativo no menguara nuestro proceso de formación, y durante cada año estudiábamos los ataques contra nuestro país, los precios del petróleo se desplomaron, el bloqueo económico, la persecución financiera, la guerra mediática y otras locuras como las guarimbas del año 2017 con que el imperialismo norteamericano pretendía socavar la moral del pueblo venezolano, induciéndonos a una confrontación, a la par que la dirigencia opositora viajaba por el mundo buscando una intervención militar, olvidando que en nuestra Patria el pueblo se hizo gobierno y llegó para quedarse, convocando así el poder originario del pueblo a través de la Asamblea Nacional Constituyente la cual, bajo la dirección de mi capitán Diosdado Cabello Rondón, impuso la paz en nuestro país y dentro de sus funciones convocaron a elecciones presidenciales, en donde nuevamente el pueblo le cumplió a nuestro Comandante Supremo al haber elegido a nuestro Comandante en Jefe Nicolás Maduro Moros a través del voto popular, directo y secreto, a quien le reafirmamos nuestra obediencia y lealtad.

No ha sido fácil la tarea de conducir los destinos de esta Patria, porque mientras existen políticas que benefician al pueblo, Misión Vivienda, Consejos Locales de Abastecimiento y Producción, grandes misiones, entre otros, la derecha apátrida busca quebrantar la moral y la vida del país, en donde recientemente vivimos un episodio donde, con cantos de sirenas engañaron a quienes alguna vez vistieron este honroso uniforme pero con sus actos lo mancillaron y ahora están fuera de la tierra que los vio nacer, esperando que les respondan las promesas que les hicieron, mientras montaban un show mediático de ayuda internacional, que al final se convirtió en escándalos de corrupción, demostrando así sus intereses por gobernar este país, para volverlo a desangrar y regalarlo a las transnacionales y al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional; pero que una vez más con la sabia conducción de nuestros cancilleres, quienes dignamente nos han representado y han levantado la voz del pueblo venezolano, guiados por usted Señor Presidente, quien durante varios años condujo las relaciones internacionales de nuestro comandante supremo, luego la Dra. Delcy Rodríguez y hoy el Dr. Jorge Arreaza, enarbolan la bandera de la paz y exigen respeto al derecho internacional, pero dichosos ustedes los que trabajan por la paz, como lo dijo nuestro Señor Jesucristo, “bienaventurados quienes trabajan por la paz porque serán llamados hijos de Dios”.

Hoy llevamos con orgullo el nombre de aquella gesta realizada por nuestro Libertador Simón Bolívar, “campaña libertadora de la Nueva Granada”, que con sus batalla épicas Pantano de Vargas y Boyacá sellaron la independencia de Colombia, en donde las inclemencias del tiempo, las fatigas propias de la geografía no solaparon los deseos de ser libres e independientes. Evidenciamos a través del estudio el método táctico de resistencia revolucionario, analizado en nuestra aulas y que seguiremos fortaleciendo con la preparación en nuestra vida profesional, estudiando cada hecho histórico vivido.

Hoy, con estos sables que recibimos, recordaremos aquellas gestas realizadas por nuestros próceres para consolidar la independencia y nos hace más grande el compromiso de honrar a la patria, de servirle, de amarle, y estar atentos antes cualquier pretensión extranjera de querer soslayar esta tierra bendita. No le diremos que podremos hacer, está escrito en los anales de nuestra historia, morderan polvo si osan profanar el suelo sagrado de la patria.

En este patio adquirimos hoy el gran reto que tenemos en el horizonte, que como lo establece nuestra Carta Magna, contribuiremos con el desarrollo, seguridad y defensa de la Nación, contando con nuestro pueblo sagrado, con la fórmula que nos dejó nuestro comandante Hugo Chávez, pueblo y fuerza en unidad monolítica, fórmula indisoluble que nos permitirá conquistar lo señalado en el plan de patria: defender y consolidar nuestra independencia nacional reconquistada después de 200 años; consolidar el socialismo como forma de gobierno; convertir a Venezuela en potencia en lo económico, cultural, deportivo y social; contribuir con la conformación del mundo multipolar y pluricéntrico y preservar la vida en el planeta para conservar la especie humana.

Sepa usted mi Comandante en jefe, así como lo dijo mi general en jefe Vladimir Padrino López, “Chávez no es una entelequia”. Aquí, reafirmamos el sueño de nuestro Libertador Simón Bolívar, quien en su última proclama nos señaló: “todos debéis trabajar por el bien inestimable de la unión, los pueblos obedeciendo al actual gobierno para liberarse de la anarquía, los ministros del santuario dirigiendo sus oraciones al cielo y los militares empleando sus espadas para defender las garantías sociales…

Aquí comienza una nueva vida para nosotros. Agradecemos a nuestros familiares, quienes son baluarte y apoyo incondicional del prestigio moral y base en la perseverancia para alcanzar los grandes logros que hoy se materializan; agradecemos a nuestros superiores por sus sabias palabras orientadoras, por su trabajo destinado en la forja de estos bisoños oficiales. No les defraudaremos, eterna gratitud por su entrega y por ser ejemplo a seguir.

Y a nuestra amada Venezuela: he aquí presentes sus hijos.

Chávez vive…
Independencia y patria socialista…
Leales siempre…
Muchas gracias.

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