‎La vida de Bolívar une a poetas, niños y niñas en el campamento Luis Padrino

Este jueves 6 de agosto en la UEN Dr. Luis Padrino, ubicada en la parroquia San Juan en Caracas, tuvo lugar el taller “Crea un poema para Venezuela, para Bolívar, rima con lo que amas”, organizado por Monte Ávila Editores Latinoamericana con la participación de la Escuela Nacional de Poesía Juan Calzadilla.

Prensa MPPC (Texto: Dayana Martínez / Fotos: Isaac Casadiego)

‎Niñas y niños de ese campamento transitorio participaron junto a los poetas Antonio Trujillo, William Torrealba, José Javier Sánchez, Benjamín Martínez y Mariajosé Escobar en dinámicas poéticas pensadas para usar la creación como herramienta de expresión emocional.

‎La actividad inició con una historia que compartió el poeta Antonio Trujillo con base en las páginas del libro “Conocí al niño Simón”, de Onelia Pérez. Su propósito fue mostrar que el Libertador fue, antes que héroe, un niño común y corriente, alguien con quien cualquier pequeño del campamento podía identificarse.

‎“Hay momentos donde niñas y niños dejan escapar lo que a ellos les ha sucedido, pero sin el discurso de los mayores. Hay como una melancolía por instantes, y la importancia de venir aquí es significativa. Por eso no solo deben venir los escritores; deben venir titiriteros, pintores, cronistas”, reflexionó Trujillo sobre la necesidad de acompañar estos espacios desde el arte.

‎Por su parte, el poeta José Javier Sánchez convirtió la historia de Bolívar en un juego lúdico: cada vez que mencionaba “Caballo”, los niños respondían golpeando las palmas contra las mesas; al escuchar “Bolívar”, exclamaban “A la orden, mi general”; y al oír “Campesinos”, todos gritaban un “¡Viva Venezuela!”.

‎Para Sánchez, esta dinámica no solo buscaba repasar la historia, sino darle un nuevo significado al presente: “Creemos que desde el lenguaje, desde la poesía y la palabra bonita, se puede resignificar su vida en este momento. Entender que no es un tiempo de derrota, sino de transformación y avance”.

‎La poesía en marcha

‎Benjamín Martínez relató la entrañable historia de Nevado, el perro regalado a Bolívar en 1813 durante la Campaña Admirable,para sembrar entre niños y niñas el respeto por la naturaleza. Por su parte, la poeta Mariajosé Escobar revivió la fábula de “La avispa ahogada”, de Aquiles Nazoa, que ilustra sobre cómo la ira y el mal humor nublan el juicio.

‎“La poesía es una manera de expresarnos, de dejar salir nuestra emocionalidad. Verlos reír y jugar con la imaginación es una manera de aliviar. La esperanza está en ellos”, afirmó Escobar.

Además de explorar poemas y relatos, la jornada también ofreció un espacio lúdico. El poeta William Torrealba les enseñó a construir un pequeño libro, doblando una simple hoja blanca en varias partes. “La poesía son ellos; este es un acto de amor y de entrega”, dijo.

‎Hablan los niños

Niños y niñas del campamento vivieron el taller como una oportunidad para explorar la vida y los valores legados por el Libertador . ‎Greimar Pereira compartió entusiasmada lo mucho que le gustó la actividad: “Hablaron de Simón Bolívar y yo sé mucho de él”. Sobre su vida en el campamento, dijo: ” Aquí nos dan clases, jugamos y me parece genial”.

Jostin Figueroa, por su parte, destacó cómo la jornada se convirtió en una oportunidad para aprender. “Me gustó mucho la actividad de Bolívar, y el mensaje que me llevo y les dejo a los niños es valorar a la familia”.

‎La Ruta de la Esperanza, a través de rimas y aplausos, demuestra en la acción que, cuando la dificultad aprieta, la literatura y el arte son herramientas indispensables para volver a empezar.

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