
Bajo la cúpula del Teatro Nacional, el segundo día del Festival Nacional de Coros se convirtió en un emotivo tributo vivo a la excelencia coral y al legado de la maestra Modesta Bor.
Prensa MPPC (Texto: Dayana Martínez / Fotos: Roiner Ross)
Este evento, que rinde homenaje a la memoria y obra de Bor, contó con la presencia del ministro del Poder Popular para la Cultura, Raúl Cazal, y del presidente de la Fundación Nacional de Música (FCNM), Alí Alejandro Primera, quien exaltó el espíritu del encuentro: “Que viva el movimiento coral venezolano, que vivan todas las corales y orfeones que hacen de Venezuela una patria cantora”.
Primera destacó la misión del Estado en la promoción del arte, al señalar: “Es nuestro compromiso hacer posible que se impulse el canto colectivo; si cantamos en comunión, cantamos en unidad. Nuestra tarea es convertir la armonía en un hecho tangible, utilizando nuestras voces como una herramienta poderosa para alimentar la espiritualidad de la nación y honrar, con disciplina, el legado de la gran maestra Modesta Bor”.
Voces mágicas
El Teatro Nacional se transformó en un escenario de talentos que recorrió diversas sonoridades, recibiendo las siguientes agrupaciones:
- Coro de Niños María Colón de Cabrera (Escuela de Música Lino Gallardo), bajo la dirección de Leonor Cabrera.
- Coral Polifónica de la Asamblea Nacional, dirigidos por Ricardo Bustinza y Alfredo Bonilla.
- Novum Symfono Ensamble, bajo la batuta de Wilma Cedeño.
- Orfeón Nueva Esparta, con la dirección de Julio César Villarroel Quijada.
- Coral de la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Venezuela, dirigidos por Gabriel Abellán.
- Madrigalista de Aragua, bajo la dirección de Sergio García.
El público asistente fue cautivado por un repertorio que navegó entre la delicadeza y lo sublime de la música: desde el “Canon de la primavera”, de Leonardo Liz, y “El sapito de Baldos”, hasta la nostalgia de “Quisiera ser canción” (recopilación de Vicente Emilio Sojo). También “Juramento”, de Miguel Matamoros; el vibrante calipso “Caracas es Caracas”, de Rafael Salazar, y la emotiva interpretación de “Planos de luz” (1995).
La poesía también se hizo presente con “Dos cuerpos”, de Octavio Paz, con música de Octavio Morales.
El cierre fue un homenaje directo a la maestra Bor, con la interpretación de su arreglo “Allá viene un corazón”, pieza que resonó en todo el teatro.
Este segundo día del Festival Nacional de Coros demostró que en Venezuela el canto sigue siendo el lenguaje más puro de la unión en nuestro país.
Véase también:
Inaugurado el Festival Nacional de Coros con la fuerza del legado de Modesta Bor
























