“El tambor es revolución”: Cofradía San Juan Bautista, Herederos de Turiamo, celebra 79 años de resistencia cultural en Antímano


La agrupación caraqueña, fundada en 1947 por Belén Méndez, mantiene viva la tradición afrovenezolana del tambor, la sopa, los dulces y el repique de San Juan, en una entrevista imperdible en “Todas Adentro Radio” con Iván Padilla Bravo.

Texto: Alba Ciudad (Jorge Pinillos) / Entrevista: Ivan Padilla Bravo / Fotos: Luigino Bracci Roa

Puedes escuchar la entrevista aquí:

“Los tambores son rebeldía, revolución, mantener vivo el legado de nuestros ancestros”. Con esta contundente afirmación, Simón Trujillo, integrante de la Cofradía San Juan Bautista Herederos de Turiamo, resumió el sentir de una tradición que ha sobrevivido por casi ocho décadas en la parroquia Antímano, al oeste de Caracas. La declaración tuvo lugar durante una emotiva entrevista en el programa Todas Adentro Radio, conducido por Iván Padilla Bravo y transmitido por Alba Ciudad 96.3 FM, donde los cofrades se reunieron para anunciar la celebración de sus 79 años de fundación.

La cita, que se realizó en los estudios de la emisora, contó con la participación de Moisés Méndez (capitán de la cofradía e hijo de la fundadora), Carmen Méndez (puntera y vestidora del santo), Simón Trujillo (cultor y educador), Mayrin Alejandra y Maylin Chiquinquirá (dulceras y tamboreras). Todos ellos conforman una agrupación que no solo toca tambores, sino que cocina, viste, canta, baila y endulza la vida de los feligreses cada 24 de junio, día del nacimiento de San Juan Bautista.

“79 años no es nada”: el legado de Belén Méndez

La historia de esta cofradía se remonta a 1947, cuando Belén Méndez, matriarca de la familia, llegó a la parroquia Antímano portando una imagen de San Juan Bautista. “Mi madre llega con la imagen a la que nosotros llamamos calle atrás de la parroquia Antímano”, relató Moisés Méndez durante la entrevista. En aquel entonces, la zona no contaba con músicos para honrar al santo, por lo que Belén recorría casa por casa cargando la imagen, mientras en su hogar sonaban discos de acetato con temas como María Paleta y La Burra, interpretados por Francisco Pacheco y su emblemática agrupación Un Solo Pueblo .

Moisés recuerda con nitidez sus primeros años en la tradición: “Yo me incorporo a los siete años cargando la imagen de casa en casa. Es bastante pesada a pesar de lo pequeño”. Ese peso simbólico y físico ha sido llevado por generaciones, y hoy la cofradía no solo es un ícono religioso sino también un referente cultural en Caracas. De hecho, según un artículo de Fundarte de 2023, la imagen de San Juan de la Cofradía de Antímano data de hace unos 200 años y es considerada una de las más importantes para los habitantes de la capital .

Antímano, donde se asienta esta tradición, fue en otro tiempo una parroquia foránea de Caracas. “Caracas nace en el centro, en lo que conocemos como el centro de Caracas. Antímano, Caricuao, Macarao eran como ciudades dormitorio, ciudades cercanas a la capital”, explicó Simón Trujillo, quien además es maestro de escuela y aprovechó el espacio para contextualizar la importancia histórica de la zona. “La gente, cuando emigraban de otros pueblos a Caracas, no podían entrar en Caracas como tal, y Antímano quedaba un poco alejado”, añadió.

Los instrumentos de la resistencia: tambor, maraca y cumaco

La mesa del estudio de Alba Ciudad se transformó en un altar sonoro. Moisés Méndez llevó consigo un tambor tallado en madera de aguacate, con cuero de chivo y bejuco, instrumento que explicó en detalle: “Esta madera es aguacate, es tambor de aguacate con bejuco, cuero de chivo. Se utiliza el alambre para el agarre y los clavos para la afinación”. Dependiendo de la región, este mismo instrumento recibe distintos nombres: “En Puerto Cabello lo conocen como clarín, lo conocen como tambora. Los turiameros le dicen tambora redonda. Los amigos de Borburata también le dicen primo”, detalló .

Pero la conversación dio un giro fascinante cuando se abordó el origen de la maraca. Simón Trujillo, con contundencia, sentenció: “La maraca es el legado ancestral de los aborígenes. Ahí está la mezcla: el tambor sería el africano, y la maraca fundamentalmente de nuestro pueblo indígena”. Fue un momento de alto valor pedagógico, donde el conductor Iván Padilla Bravo destacó la importancia de esa fusión cultural. Carmen Méndez, por su parte, explicó las diferencias entre los instrumentos: “Las maracas grandes son las que van llevando el compás del sangueo, dan una sonoridad mucho más grave. La pequeña es más aguda y es mucho más fácil para los chicos que están aprendiendo”.

Además del tambor y la maraca, la cofradía utiliza el cumaco, un tambor de gran tamaño que puede medir entre 1.80 y 1.90 metros. “Dependiendo del largo del cumaco, también es la profundidad del bajo”, explicó Moisés, quien tuvo como maestros a reconocidos cultores como Willy Mayo, Jesús Blanco “Totoño” y Nicolás Rivas. A diferencia de otras tradiciones que incorporan bambúes o quitiplás, los Herederos de Turiamo se mantienen fieles al sonido de la costa aragüeña: “Nos apegamos a Turiamo, es decir, cumaco y tambora o clarín. Las personas que se acercan a escuchar y a ver lo que van a escuchar y ver Turiamo”, afirmó Moisés, dejando claro el respeto por la pureza del legado musical.

Las mujeres: punteras, dulceras y vestidoras del santo

Uno de los aspectos más emocionantes de la entrevista fue el protagonismo de las mujeres dentro de la cofradía. Carmen Méndez, con una seguridad arrolladora, declaró su rol como puntera: “Soy la que inicia con el primer sangueo y el primer golpe de tambor”. Este cargo es de máxima responsabilidad, pues marca el ritmo y la energía de toda la celebración. Además, Carmen es la encargada de vestir a los santos (excepto al Heredero, cuyo atuendo es responsabilidad del capitán Moisés) y de preparar la sopa del San Juan, un plato comunitario que reúne a toda la familia el día de la fiesta. “La elaboración de la sopa no la hace una sola persona, la hacemos entre todos porque eso es familia. Pero la sopa la preparo yo, para que el caldo no se ponga morado”, dijo entre risas.

Por su parte, Mayrin Alejandra y Maylin Chiquinquirá, dos jóvenes tamboreras y dulceras, representan el relevo generacional. Ambas llevan más de una década en la cofradía. Mayrin se especializa en las galletas de harina de maíz, una receta familiar que compartió abiertamente: “Llevas harina de maíz, huevo, mantequilla, azúcar, aceite, y si la gente le quiere echar leche, leche y vainilla. Lo mezclas todo, te queda una masa homogénea, haces bolitas y al horno”. Maylin, por su parte, es la maestra de las tortas de harina de trigo, y ambas destinan su talento solidario a apoyar a la comunidad: “Ayudamos a iglesias, a clubes de fútbol del barrio. Les donamos una tortota para que ellos la vendan”, explicó Maylin.

La porfía y el encuentro con otras cofradías

Previo a la entrada de los invitados, el conductor Iván Padilla Bravo había conversado con Jesús Guzmán, conocido como “Palcoza”, de la cofradía de San Agustín, quien los invitó a la “porfía” del 31 de mayo, una tradición que despide la Cruz de Mayo y da la bienvenida al mes de San Juan.

Al respecto, los integrantes de Antímano manifestaron su respeto por las otras expresiones. “Están nuestros amigos los Cateros de Capuchinos, la fiesta más antigua registrada es la gente de La Vega, con el amigo William Ochoa. Y también está la gente de Cata en el Guarataro”, mencionó Moisés, trazando un mapa de las cofradías que coexisten en Caracas .

Fútbol, mundial y resistencia política

Lejos de limitarse a lo folklórico, la conversación derivó hacia el contexto geopolítico. Iván Padilla Bravo preguntó sobre el mundial de fútbol y la situación actual de Venezuela frente al “imperio estadounidense” y las políticas del presidente Donald Trump. Simón Trujillo respondió con una reflexión que enlazó deporte y resistencia: “Fuera muy emocionante que algún país cerca de Irán, un país de esos de los que asumen la resistencia al imperio, lograra la victoria. Yo personalmente voy a esos países que le hacen la resistencia al imperio. Y Venezuela está en esos países”.

Sus compañeros asintieron con solemnidad, mientras Moisés añadió: “Si hablamos del San Juan bíblico, yo creo que se pondría contento el día que Venezuela vaya a un mundial”.

Programación y cierre: un llamado a la comunidad

Los cultores hicieron un llamado a todo el público a sumarse a la celebración del 24 de junio en Antímano, donde habrá tambores, sopa, dulces, vestidos nuevos para el santo y, sobre todo, la energía indomable de una tradición que se niega a morir. “Nosotros mantenernos, gracias a Dios que lo tenemos a usted. Admiro mucho cuando hay trabajadores que fortalecen nuestras tradiciones”, dijo Simón Trujillo dirigiéndose al conductor.

La entrevista concluyó con el repique de tambores en vivo, un momento de catarsis sonora que hizo vibrar el estudio de Alba Ciudad. “San Juan todo lo tiene, San Juan todo lo da”, es el verso que resuena cada 24 de junio en cada rincón donde la afrovenezolanidad levanta su voz . Por 79 años, la Cofradía Herederos de Turiamo ha sido fiel a esa sentencia, demostrando que el tambor no es solo música: es memoria, es fiesta y, definitivamente, es revolución.

Puedes leer la nota de la entrevista publicada en el semanario “Todas Adentro” Las Culturas en Venezuela: https://surl.li/acgraz

 

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