En el Día Internacional de la Danza, la periodista Angie Vélez, condujo un programa especial en Alba Ciudad 96.3 FM con tres invitados de lujo: El Premio Nacional de Cultura mención Danza 2025, Miguel Issa; la bailarina y docente Angy Chávez; y la bailarina Yuricbet Navas. Entre reflexiones sobre el oficio, anécdotas de escenario y el mensaje oficial de la Unesco, quedó claro que la danza es memoria, identidad y resistencia.
Texto: Alba Ciudad (Jorge Pinillos) / Entrevista: Angie Vélez / Fotos: Juan Cano – Redes Sociales
Puedes escuchar la entrevista aqui:
Cada 29 de abril el mundo entero se une en un solo compás para celebrar el Día Internacional de la Danza. La fecha, establecida en 1982 por la UNESCO por iniciativa del Comité Internacional de la Danza, rinde homenaje al nacimiento de Jean Georges Noverre (1727-1810), el bailarín y coreógrafo francés considerado el creador del ballet moderno, un visionario que entendió que la danza no era solo movimiento técnico, sino una forma profunda de expresión emocional y narrativa.
“La danza es el lenguaje universal que no necesita traducción. Es la primera expresión del ser humano. Antes de bailar, nos movimos al ritmo de los latidos del corazón o del sonido de la naturaleza”, expresó Vélez al abrir este programa especial titulado “Voces que bailan”.
En una hora de conversación íntima y profunda, tres invitados atravesaron el universo de la danza: Miguel Issa, Premio Nacional de Cultura mención Danza 2025; Angie Chávez, bailarina, creadora, docente de danza contemporánea y directora del centro de formación y creación JIVA Danza; y Yuricbet Navas, bailarina que compartió una conmovedora anécdota sobre sus inicios en el baile.
Miguel Issa: “El Premio Nacional me hizo rebobinar la película”
De la música a la danza, un camino inesperado
Miguel Issa, coreógrafo y bailarín con más de cuatro décadas de trayectoria, recibió en marzo de 2026 el Premio Nacional de Cultura mención Danza de manos de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, en una ceremonia celebrada en Caracas. El galardón, anunciado oficialmente el 23 de febrero de 2026 por el entonces ministro de Cultura Ernesto Villegas, reconoció a Issa como uno de los 13 creadores emblemáticos que han enriquecido el patrimonio cultural del país .
“¿Qué fibra no te puede mover un Premio Nacional de Cultura que tiene tantos años de historia en nuestro país?”, respondió Issa cuando Vélez le preguntó por el significado del reconocimiento. “Para mí fue una emoción hermosísima y fue como rebobinar la película, ¿sabes? Desde que comencé, porque yo venía de la música, quería ser músico, y la vida me fue llevando hacia la danza, hacia una forma muy particular de la danza, que era la danza-teatro”.
El maestro recordó el boom de la danza-teatro entre 1985 y 1995, cuando tuvo la oportunidad de ser intérprete de muchos jóvenes coreógrafos. “Debuté en el festival Jóvenes Coreógrafos en el año 1992, sin saber que eso iba a ser mi camino”. Sobre el diálogo imaginario entre el Miguel Issa que daba sus primeros pasos y el galardonado de hoy, respondió: “Es un diálogo de gratitud, de humildad, de mirar de dónde vengo, por dónde he pasado y para dónde voy”.
El arte independiente y los subsidios del Estado
Uno de los momentos más reveladores de la entrevista fue cuando Issa abordó la situación actual del artista independiente en Venezuela. “Todos estos recorridos que hemos tenido en mi generación se deben al trabajo del artista independiente, de los proyectos independientes que tenían subsidios del Estado. Eso nos permitía indagar y profundizar en nuestro lenguaje y crear nuestras propias compañías”.
Issa fundó su propia compañía, Dramo, en 1995. “Era una oportunidad de trabajar en un lugar adecuado, con condiciones adecuadas, y eso ayudó muchísimo a que prosperara la danza en nuestro país”. Sin embargo, advirtió: “En determinado momento empezaron a catalogarnos de compañías privadas, y eso fue como una sentencia, porque se eliminaron los subsidios. La figura del artista independiente sobrevive por su talento y disciplina, pero no porque tengamos las condiciones óptimas”.
Pese a todo, Issa ha tenido “la suerte de trabajar para las compañías nacionales, tanto de teatro como de danza”, lo que le ha permitido proyectarse como artista. Sin embargo, confesó: “Mi espacio como artista independiente no lo tengo”.
Caracas como musa: identidad y cotidianidad
Issa tiene tres espectáculos inspirados en Caracas, donde trabaja “la gestualidad del caraqueño, los tiempos del caraqueño, el paisaje caraqueño, la nostalgia caraqueña”. Sobre su trabajo en la Compañía Nacional de Danza, mencionó dos grandes montajes que calificó como “marca país”: “Sol de Agua” (Fiesta de San Juan, con todas las expresiones de San Juan que hay en el país) y “Brillaban las Estrellas” (una propuesta de Navidad tradicional venezolana).
“Yo creo que todo verdadero artista refleja lo que somos en el día, en el aquí y ahora. Los artistas somos los que respiramos el aire del tiempo. No necesariamente tiene que ser ilustrar el momento, pero sí es hacer poesía de lo que me mueve, de lo que me moviliza: la libertad, la imposibilidad, el dolor, la alegría, la tristeza”.
La anécdota del quiosquero y “Espuma de Champán”
Entre risas y nostalgia, Issa compartió una de sus anécdotas más memorables. En 1995 presentó “Espuma de Champán” en el antiguo Hotel Miramar de Macuto (estado Vargas). La gente tomaba un metrobús en el Teatro Teresa Carreño o se iba en su propio carro. “Fue una verdadera locura hacer eso ahí. Fueron siete funciones nada más, y la gente que fue todavía lo recuerda”.
Pero lo más conmovedor ocurrió al final de la temporada, cuando Issa estaba recogiendo el montaje con lágrimas en los ojos por el éxito obtenido. “Un señor que tenía un quiosquito de periódicos detrás del Hotel Miramar, con un acento sureño, se me acerca y me dice: ‘Una pregunta, ¿usted es el que estaba vestido así de blanco que soltaba tacos?’ (por el personaje ‘Caricato en Pena’). Yo digo: ‘Sí’. Y él me responde: ‘Mire, yo no pude entrar, pero lo vi por un ladito del teatro, y de verdad que me emocionó mucho verlo'”.
“El comentario de personajes así a mí me mueve muchísimo”, confesó Issa. “A mí me interesa más el espectador que no conoce la danza”.
Mensaje a los jóvenes bailarines
Al cierre de su participación, Issa dejó un mensaje contundente para las nuevas generaciones: “Hay que continuar, hay que seguir trabajando, no parar nunca. Disciplina y rigor. El talento no lo es todo. Ojalá podamos lograr nuevamente un espacio donde el artista independiente pueda trabajar su universo con la tranquilidad de poder hacerlo y poder vivir de él”.
Angy Chávez: “El bailarín es un investigador más de la vida”
Los inicios: detrás de la mamá “llavero”
Angie Chávez, bailarina de danza contemporánea, creadora, docente y directora del centro de formación y creación JIVA DANZA, relató cómo llegó al mundo del movimiento. “Mi primer acercamiento fue a los 7 años. Mi mamá me llevaba con ella como un llavero a toda actividad: actuación, gimnasia, clases de canto… un largo etcétera. La danza fue la disciplina predominante a lo largo de mi infancia y adolescencia”.
Nacida en Caracas pero criada en Guarenas, Chávez formalizó su formación a los 19 años, cuando ingresó a la Universidad Nacional Experimental de las Artes (UNEARTE) en el Programa Nacional de Formación en Educación para las Artes, mención Danza Contemporánea. Allí confluyeron dos herencias familiares: su abuela psicopedagoga y su madre, quien había fundado su propia escuela de danza.
¿Qué es la danza para Angy Chávez?
“Para mí, la danza es uno de estos espacios, tanto físicos como simbólicos, para cuestionarse el mundo”, respondió Chávez con contundencia. A diferencia de otras artes cuyo resultado es tangible (una partitura, una fotografía, un lienzo), “nuestro arte es efímero. Eso conlleva una serie de condicionamientos que nos determinan como creadores”.
Chávez rompió con el estereotipo del bailarín superficial: “El bailarín es un investigador más de la vida. Toma todos los recursos, todos los elementos a su alrededor de otras disciplinas —ciencias, arte, filosofía— para establecer asociaciones y alimentar su mundo simbólico, para poder crear, sea una coreografía, una clase o su propia línea investigativa del movimiento”.
¿Por qué danza contemporánea?
Chávez explicó que todos los que se involucran con el arte del movimiento experimentan el bienestar químico de moverse (yoga, bailoterapia, natación, spinning). Pero en la danza, especialmente en la contemporánea, “comienzas a hacerte preguntas de la vida y del mundo, y tienes la oportunidad de traducirlo al lenguaje corporal”.
“La danza no es un proceso en solitario. Te exige permanentemente vincularte con otros, de una manera sumamente íntima, que quizás no se presenta en otros espacios cotidianos. Hay contacto real: desde un anclaje de mano a mano hasta cargadas, trabajo técnico de contacto… Eso hace que varias cosas comiencen a cobrar sentido”.
Mensaje: cultivar el intelecto y el espíritu
Chávez hizo un llamado a sus colegas y a quienes quieran sumarse al mundo de la danza: “Cultivemos tanto el intelecto como el espíritu. Nutrir nuestra danza no depende solamente de nuestros recursos técnicos, sino también de nuestro compromiso con nuestra nutrición intelectual. Un llamado a la lectura, al acercamiento con otras disciplinas, a observar el mundo de manera más consciente, más despierta”.
“No somos permanentes ejecutantes. Hay que sabernos todos como constantes creadores”, concluyó.
Yuricbet Navas: el dinero de su abuelo para bailar en las fiestas
El programa especial también contó con la participación de la bailarina Yuricbet Navas, quien compartió una breve pero emotiva anécdota sobre sus inicios en el baile.
“Siempre fui muy tímida para hablar desde pequeña, y mi abuelo me pagaba con dinero para que yo bailara en las fiestas familiares”, relató Navas. “Creo que eso me hizo acercarme a ese mundo de bailar desde muy pequeña, sobre todo porque me pagaban”.
Ya de más grande, confesó que se sintió atraída por expresarse “de una forma no cotidiana, por poder mover mi cuerpo de maneras distintas a como uno lo hace el día a día”. Y sobre la conexión con la música, dijo: “Cuando uno quiere bailar, el sonido te llama. Hay algo allí que te enciende como el alma”.
El mensaje de la Unesco para el Día Internacional de la Danza 2026
Cada año, el Instituto Internacional del Teatro de la Unesco encomienda a una figura de la danza mundial la redacción del mensaje oficial. Para 2026, la elegida fue la coreógrafa canadiense Crystal Pite, conocida por su capacidad para transformar la vulnerabilidad humana en estructuras coreográficas monumentales.
El programa especial de Alba Ciudad incluyó la lectura de ese mensaje:
“Los seres humanos se mueven. Nuestros brazos se extienden, nuestras rodillas se flexionan, nuestras cabezas asienten, el pecho se repliega, la espalda se arquea. Saltamos. Encogemos los hombros. Apretamos los puños. Nos levantamos unos a otros y también nos apartamos. Todo esto es lenguaje, tanto como acción. Es lo que el cuerpo tiene que decir sobre la necesidad, la derrota, el coraje, la desesperación, el deseo, la alegría, la ambivalencia, la frustración, el amor…
Somos bailarines, todos nosotros. La vida nos mueve, la vida nos danza. Tan efímera como el aliento, tan concreta como el hueso, la danza está hecha de nosotros. Esculpimos el espacio. Escribimos con el cuerpo en un lenguaje sin palabras que, sin embargo, comprendemos profundamente”.
La danza como identidad y resistencia
A lo largo del programa, quedó clara una idea central: la danza en Venezuela no es solo entretenimiento, es identidad, memoria y resistencia. Desde los rituales ancestrales de las tierras indígenas, pasando por el rigor del ballet clásico, hasta la fuerza de lo contemporáneo y lo urbano, la danza es el hilo invisible que conecta el pasado con el presente.
Como lo expresó Vélez al cierre: “Hoy celebramos a quienes hacen del cuerpo su instrumento, a quienes cuentan historias sin decir una sola palabra, y a quienes a través del movimiento mantienen viva nuestra cultura”.







