La Ruta de la Esperanza transforma el Campamento de la U.E.N. El Libertador con la magia del arte

Niños, niñas y jóvenes disfrutaron de una jornada de actividades recreativas en el campamento transitorio ubicado en la Unidad Educativa Nacional (UEN) El Libertador, ubicada en el municipio Chacao, estado Miranda, como parte del despliegue de la Ruta de la Esperanza.

Prensa MPPC (Texto: Dayana Martínez / Fotos: Nathael Ramírez)

La actividad, a cargo del equipo de la Casona Cultural Aquiles Nazoa, promovió espacios de juego, mediante talleres participativos y actividades lúdicas que favorecen la recuperación emocional. La programación incluyó pintacaritas, títeres, una presentación teatral y la elaboración de muñecas Abayomi, una hermosa práctica de memoria cultural que promueve el encuentro, la restauración emocional y la creatividad.

El impacto de estas jornadas se refleja directamente en el sentir de los niños y niñas que se encuentran en el campamento, como Valesca Yánez, quien disfrutó de un momento de esparcimiento al sumarse a estas dinámicas.

“Me gustaron los títeres y también el teatro”, expresó la niña mientras mostraba orgullosa los títeres de dedo que realizó en compañía de su familia.

La jornada también brindó un momento de recreación para los adultos, como Ursulina Caraballo. “La actividad ha sido muy divertida, nos ha ayudado a olvidar un poco los momentos difíciles que hemos pasado. Lo valoro de manera muy positiva; la atención hacia nuestros hijos y familiares ha sido excelente”, expresó.

Solidaridad a través del arte

Berenice del Moral, directora de la Casona Cultural Aquiles Nazoa, destacó el valor de esta iniciativa: “Hemos venido a los campamentos transitorios para acompañar a nuestra gente y ofrecer la atención amorosa que el pueblo necesita en momentos como este”.

El propósito principal es “brindar apoyo emocional: regalar un rato de alegría, una sonrisa, entretenimiento y también formación”, dijo Del Moral, quien añadió: “Nadie es tan pobre que no tenga algo que dar. Como país solidario, no podíamos permanecer de brazos cruzados”.

Servidores encargados de llevar amor y sosiego

El equipo de trabajo integral en los refugios también vive de cerca esta transformación. Nataly Pérez, parte del grupo de atención en el Campamento Libertador, explicó que junto a las 29 familias del campamento se han compenetrado al punto de asumirse como una comunidad. En la búsqueda de la sanación emocional colectiva, han acudido al arte para fomentar el intercambio.

“Quisimos empezar la semana con actividades artísticas para todos: desde niños chiquitos hasta adultos. Ya se hizo presente el Sistema de Orquestas y ahora comenzamos con microteatro y títeres. Gozamos un puyero, porque el arte sana y creo que todos necesitamos resetear el alma”, indicó.

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