Vidal Colmenares celebra el Día de la Llaneridad con un canto a la esperanza y un llamado a sembrar la identidad en los niños

El reconocido cantautor, cuatrista y contrapunteador barinés, con más de 40 años de trayectoria, conversó en un pograma especial del noticiero Cultura al Día de Alba Ciudad 96.3 FM en el marco del Día de la Llaneridad y las fiestas de Elorza. Desde su Guanarito natal, el maestro compartió sus memorias de infancia, su vínculo con la Leyenda de Florentino y el Diablo, y reflexionó sobre la urgencia de enseñar las raíces culturales desde la escuela primaria.

Texto: Alba Ciudad (Jorge Pinillos) / Entrevista: Oriana Chirinos / Fotos: Luigino Bracci

Escucha la entrevista aquí:

En una fecha tan significativa como el 19 de marzo, cuando los llaneros celebran el Día de la Llaneridad y las fiestas patronales de San José en Elorza —considerada la capital folclórica de Venezuela—, en un programa especial del noticiero Cultura al Día, transmitido por Alba Ciudad 96.3 FM y conducido por la periodista Oriana Chirinos, tuvo el honor de recibir al maestro Vidal Colmenares, uno de los más genuinos exponentes del canto llanero venezolano.

Nacido el 14 de febrero de 1952 en Caño de Indio, estado Barinas, Vidal Colmenares es cantautor, arreglista, cuatrista, contrapunteador e improvisador, reconocido por su interpretación a capela de los Cantos de Trabajo del Llano, declarados Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en 2017 . Con más de cuatro décadas de trayectoria, es considerado, después del legendario José Romero Bello, el artista que más ha representado el papel de Florentino en la obra cumbre de Alberto Arvelo Torrealba, “La Leyenda de Florentino y el Diablo” .

La infancia en la sabana: entre copleros y velorios

Desde los primeros minutos de la entrevista, el maestro transportó a los oyentes a los paisajes sonoros de su niñez. “El primer recuerdo que tengo de la sabana es desde que tenía cuatro años. Mi papá era coplero y siempre íbamos a los bailes que se hacían en el vecindario”, relató Colmenares. Fue en esos espacios donde escuchó por primera vez los versos del “Florentino y el Diablo” contenidos en un folleto de Alberto Velo. “Yo escuchaba que los copleros cantaban esos versos y no sé por qué a mí se me daba que yo quería ser Florentino”, confesó entre risas.

Pero su herencia musical no solo viene del llano. “Mis abuelos maternos eran larenses, entonces yo aprendo a cantar música larense allá en mi monte, en mi Caño Indio querido. Mi abuelo cantaban zarves en las cruces de mayo, en los velorios que se le hacían a los santos”, recordó. “Por eso quiero tanto la música larense como la llanera, porque la llevo en mis venas”.

La noche en que se plantó para cantar

La vocación de Colmenares se forjó en la adversidad. A los seis años perdió a su padre y quedó al cuidado de su madre, quien hoy, a sus 92 años, aún lo acompaña. Para ayudar en la casa, trabajó como arriador de burros en las moliendas y como becerrero en los fundos. Pero a los 14 años, con los pantalones alargados, decidió que era hora de hacerse oír.

“Una vez llego a un baile en un punto llamado La Terronuda y yo quería cantar. Un señor llamado Abelino Nava me dijo: ‘aquí no van a cantar los chavalos'”, narró el maestro. Pero el destino le tenía preparada otra noche. “Fue como en Abid, para un 28 de octubre, día de San Simón. Había un baile en El Varsal. Yo dije: ‘esta noche canto, opóngase quien se oponga'”. Y así lo hizo. “Me paré en el pie de la arpa como a las 8 de la noche, era punteo y contrapunteo, yo no me retiré de ahí. De ahí arranca Vidal Colmenares como cantor y como coplero”.

La vigencia del joropo y la enseñanza de las raíces

Consultado sobre si el género llanero ha perdido fuerza frente a las nuevas tendencias musicales, Colmenares fue enfático: “Yo pienso que no se ha perdido esfuerzo, hay otro tipo de música pero siempre la nuestra está ahí”. No obstante, advirtió que el trabajo formativo debe profundizarse, especialmente en la escuela primaria.

“Una de las cosas que debe insertarse es la enseñanza de nuestras raíces culturales en el proceso de aprendizaje de primero a sexto grado, que es donde los años formativos, donde el niño es una esponja y absorbe todo”, planteó. “Ahí es donde debemos enseñar nuestras costumbres y tradiciones culturales, ya sean llaneras, orientales, occidentales. Enseñarles a los muchachos a tocar el tambor como es, sin perder la esencia de la originalidad de ese toque”.

Las fiestas de Elorza y la llaneridad como escuela de vida

En el Día de la Llaneridad, Colmenares describió con pasión lo que significan las fiestas de Elorza, celebradas cada 19 de marzo en honor a San José en el estado Apure. “Son unas fiestas llaneras donde se va a cantar y a reconocer lo que es el llano, la llaneridad. Donde se demuestra cómo se doma un caballo, cómo se amostrenca, cómo se expresa una res”, explicó.

Para el maestro, estas celebraciones son una escuela viva de tradiciones. “Una res tiene 18 pulpas, cada una tiene su nombre. Todo eso es aprender cómo se pica una soga, qué es una soga, la cantidad de brazal que tenga. El joropo, bailar el joropo como se baila. Todo eso lo tiene que aprender el llanero”, afirmó.

Un mensaje de esperanza en tiempos difíciles

En un momento en que la entrevista tocó la situación actual del país, Vidal Colmenares no ocultó su sentir. “Yo en estos momentos estoy adolorido. Yo río porque tengo que reír, pero mi alma no está”, confesó con honestidad. Sin embargo, su mensaje fue de unión y esperanza. “Yo pienso que más pronto que tarde saldremos de todo esto con la frente en alto. No solamente los llaneros, sino Venezuela por entera. Todos nos abracemos y dejemos los odios”.

Y concluyó con una lección de vida que ha marcado su carrera: “Yo las tristezas las convierto en alegría, en canción. Cuando compongo un pasaje, agarro un cuatro y me pongo a cantarle a la naturaleza, a lo bonito. Y lo feo que se vaya por otro lado”.

Una improvisación para cerrar con broche de oro

Para finalizar la entrevista, la periodista le pidió al maestro que regalara una copla improvisada a los oyentes de Alba Ciudad. Colmenares, fiel a su estilo, tomó los micrófonos y, en cuestión de segundos, dedicó estos versos a la conductora Oriana Chirinos:

“Muchacha de fina estampa, con sus roslos que usted tiene,
su cabellera extendida que parece en primavera,
parece que da alegría mi patria Venezuela.
Ustedes siembran cariño, ustedes serán la escuela,
para los niños del mañana ustedes serán primero”

El maestro Vidal Colmenares es, además de cantor, Patrimonio Cultural Viviente del municipio Guanarito, estado Portuguesa, y ha recibido el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales “Ezequiel Zamora” (UNELLEZ) y de la Universidad Nacional Experimental de las Artes (UNEARTE) . Su discografía incluye trabajos emblemáticos como Añorando tiempos idos (1982), A Capanaparo (1987), Otro llano (2006) y la célebre grabación de La Leyenda de Florentino y el Diablo junto a Nelson Parra (1997) .

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