Unearte celebró al “Maestro de la Luz” Armando Reverón con una fiesta comunitaria en Caño Amarillo

 

Foto colorizada por IA/Gemini

El Taller de Escultura del Caño Amarillo fue el escenario este viernes de una jornada que combinó música, pintura en vivo y tradiciones populares, rindiendo homenaje al legado del insigne artista venezolano en el marco del Día del Artista Plástico.

Texto: Alba Ciudad (Jorge Pinillos) / Entrevista: Angie Vélez  / Fotos: Redes Sociales

Puedes escuchar la entrevista aquí:

La luz del Caribe que atrapó Armando Reverón en sus lienzos pareció trasladarse este viernes al oeste de Caracas. La Universidad Nacional Experimental de las Artes (Unearte) cumplió con su promesa y celebró una intensa jornada en honor al “Maestro de la Luz”, cuyo legado continúa vibrando en las costas de La Guaira y en el imaginario nacional.

Tal como se había anunciado en entrevista en el  Noticiero Cultural Día de Alba Ciudad 96.3 FM con la periodista Angie Vélez, la actividad comenzó puntualmente a las 4 de la tarde en los talleres de escultura de Caño Amarillo. Y tal como lo adelantó el profesor Julio Loaiza, la fiesta se extendió “hasta que el cuerpo aguantó”, congregando a estudiantes, docentes, egresados y vecinos del sector en una muestra de integración comunitaria a través del arte.

La celebración, que rindió homenaje al insigne pintor venezolano en el marco del Día del Artista Plástico, tuvo como sede los emblemáticos talleres de escultura de la Unearte en Caño Amarillo. El evento logró convocar a una nutrida representación de la comunidad artística caraqueña, incluyendo docentes, personal administrativo, egresados de otros institutos universitarios y, fundamentalmente, a los residentes de la parroquia.

Un proyecto comunitario echa raíces en el oeste capitalino

Uno de los momentos centrales de la jornada fue la presentación oficial del “Proyecto Artístico Comunitario” de la universidad. Esta iniciativa, que forma parte del programa académico de la institución, busca formar a los estudiantes de arte no solo como creadores, sino como facilitadores y docentes que puedan impartir talleres a la comunidad del sector.

El objetivo de esta propuesta es convertir a Caño Amarillo en un referente cultural del oeste de Caracas, replicando experiencias exitosas como la del “Guaguancó de Colores” en San Agustín, impulsada por Reinaldo Mijares. La receptividad por parte de los asistentes fue ampliamente positiva, sentando las bases para futuras actividades de formación artística abiertas al público general.

Arte, tradición y electrocaribe se dieron cita

La programación cumplió con creces lo prometido. Los asistentes pudieron disfrutar de espacios de pintura en vivo, donde varios artistas plásticos intervinieron formatos especiales, permitiendo que el público fuera testigo privilegiado del proceso creativo en tiempo real.

Sin embargo, el momento más esperado de la noche llegó con la fusión de sonidos ancestrales y modernidad. Tal como estaba previsto, se realizó el Velorio de Cruz de Mayo en la Plaza de Caño Amarillo, cerca del emblemático Gardeliano. Pero esta no fue una celebración tradicional cualquiera: la veloria se fusionó con las vibrantes notas del electrocaribe de Kilín, quien logró “conquistar una energía del arte y de los lenguajes”, mezclando lo ritual con lo contemporáneo en una propuesta escénica única que invitó al baile y la reflexión.

La veloria de Cruz de Mayo, una tradición venezolana asociada a la época de lluvia y las cosechas, encontró en este homenaje a Reverón un contexto perfecto para reivindicar las raíces culturales del país, mientras se exploraban nuevas narrativas artísticas.

Balance positivo y un llamado a la conciencia

Uno de los aspectos más destacados por la organización fue el ambiente de respeto y sana convivencia que primó durante toda la jornada. Los talleres de cultura se mantuvieron fieles a su espíritu académico y familiar: libres de alcohol y enfocados en el disfrute del arte en su máxima expresión.

La jornada cerró con un emotivo agradecimiento a todos los que hicieron posible el evento, incluyendo al Centro de Estudios Armando Reverón (CECA) de la Unearte, cuyas instalaciones en la Calle los Jabillos sirvieron como punto de apoyo logístico y académico para la celebración.

Con esta actividad, la Unearte demuestra que el legado del “Mago de la Luz” no solo se conserva en los museos, sino que se hace carne en la comunidad, demostrando que el arte es un camino de libertad y profunda conexión con la tierra. La cita quedó abierta para futuras ediciones, consolidando a Caño Amarillo como un nuevo polo de desarrollo cultural para el oeste de Caracas.

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