“El origen de las especies”: La compañía Amaka estrena temporada con una reflexión sobre la violencia y la familia

La directora, bailarina y actriz Marcela Lunar presenta una nueva temporada de “El origen de las especies”, una obra que indaga en las raíces de la violencia desde el núcleo familiar, cuestionando los patrones heredados y naturalizados en la sociedad venezolana. En entrevista concedida en el noticiero Cultura al Día por Alba Ciudad 96.3 FM, Lunar ofreció detalles de este montaje que combina danza, teatro y una profunda reflexión sobre el rol de la mujer, la animalidad y los mandatos sociales. Las funciones serán los días 6, 7 y 8 de marzo en el Teatro Luis Peraza, en el marco de la celebración de los 18 años de la agrupación Amaka Colectiva.

Texto: Alba Ciudad (Jorge Pinillos) / Entrevista: Oriana Chirinos / Fotos: Paola Pertuz / Redes Sociales

Escucha la entrevista aquí:

La periodista Oriana Chirinos daba la bienvenida a una invitada que ya es parte de la familia de Cultura al Día. Marcela Lunar, directora, bailarina y actriz, llegaba a los estudios de Alba Ciudad 96.3 FM para conversar sobre la nueva temporada de “El origen de las especies”, un montaje que promete remover las estructuras más profundas de quienes se atrevan a presenciarlo.

Una obra que cuestiona el origen de la violencia

“El origen de las especies es una obra que se centra en la familia, en los cuestionamientos, en los estudios de la violencia”, explicó Lunar desde el inicio. “Quisimos plasmar una especie de analogía con el estudio de Darwin sobre el origen de las especies, el origen de la violencia. Para nosotros, el origen de la violencia ocurre en la familia y además lo reproducimos en la sociedad”.

La obra plantea una pregunta incómoda y necesaria: “¿Podremos erradicar la violencia en la sociedad, en el mundo, si no erradicamos nuestras conductas en nuestro entorno más cercano, que es la familia?”. Lunar reflexionó sobre cómo se mantienen patrones de propiedad, control y relación que han sido naturalizados a lo largo de generaciones.

“Creo que seguimos manteniendo formas, mecanismos que hemos naturalizado en las formas de tratarnos, de controlarnos, de relacionarnos, en las formas de crecer, de vincularnos, no sólo en la familia sino en nuestro entorno”, señaló.

La herencia invisible: Patrones que se repiten

La directora profundizó en cómo estos comportamientos se transmiten de manera casi automática. “Por la evolución que tiene uno como individuo dentro de la familia, también se empiezan a normalizar maneras de comportarse. ‘Los padres son así, las abuelas son así, las mamás son así’. Eso se empieza a heredar y empieza a ser parte de un proceso evolutivo de cada una de las familias. Así crecemos, así nos desarrollamos, así nos multiplicamos, así le enseñamos a nuestros hijos y así vamos”.

El resultado, advierte Lunar, es que “cada vez esas formas de violencia están más arraigadas en nuestra sociedad, están más arraigadas incluso en nuestra personalidad. Hay formas que ni siquiera nos cuestionamos ya, sólo están allí, ese es el deber ser. Hasta que alguien lo menciona y decimos: ‘es verdad, yo tengo toda la vida haciendo esto y no lo había rectificado'”.

Religión y rituales: El peso del “deber ser”

Uno de los cuestionamientos más potentes de la obra tiene que ver con la religión y los rituales impuestos socialmente. “Como venezolanos solemos estar arraigados en el catolicismo, sin embargo no la mayoría de las personas son practicantes de esta religión. Pero nos regimos por el catolicismo: cuando alguien fallece en nuestra familia, hacemos todo el ritual del velatorio, del entierro, del novenario. Y a lo mejor no creo en eso, pero ese es el deber ser. Si no, soy una mala persona”, reflexionó Lunar.

El proceso creativo: De una pregunta a una obra

La obra es el resultado de una colaboración profunda con la dramaturga Indira Carpio Olivo. Lunar relató cómo surgió la idea: “Yo quería trabajar con esta temática del origen de las especies porque me gustaba mucho el nombre, me gustaba la temática de la animalidad. Un día se abrió para mí la pregunta: ¿y si el origen de la violencia es la familia? Me empecé a hacer otras preguntas y se lo propuse a Indira. Le llamé: ‘amiga, tengo este cuestionamiento, tengo estas preguntas, yo creo que esto puede ser un buen material para desarrollar dramatúrgicamente'”.

Lunar también planteó requisitos claros para el montaje: “Quiero que sea un elenco nutrido, unas seis personas, que haya mucha danza pero al mismo tiempo desarrollar el diálogo y las preguntas”. El proceso creativo se extendió aproximadamente un año, con conversaciones que comenzaron durante la pandemia. “Todas estas conversaciones surgieron en pandemia”, recordó.

Animalidad y estereotipos: El lobo, el conejo y la naturaleza humana

La presencia de lo animal en la obra no es casual. “Estos personajes son parte de los estereotipos de la naturaleza: el lobo que caza a la presa, la loba, también dentro de esa propiedad, dentro de la tierra que soy”. Lunar explicó que “estos personajes se debaten un poco entre perder su animalidad, su naturaleza salvaje, su instinto, para dejarse normalizar por la sociedad y por el estereotipo. En el que las hijas se cortan de esta manera, las mujeres de la casa de esta manera, los hombres de esta manera”.

La mujer: Entre el agotamiento y la invisibilidad

Uno de los temas centrales de la obra es el rol de la mujer en la familia. “La madre como el sostén de la casa, pero la madre que siempre está cansada. No puede maternar de una forma adecuada porque siempre está haciendo labores. La hija crece con el ejemplo de estos patrones: la madre que está cansada, la madre frustrada, la madre que no se atiende. Un trabajo 24/7, pero además sin contención, sin una red de apoyo”.

Lunar denunció el mandato social impuesto a las mujeres: “Ese es el deber ser de nuestra sociedad: las mujeres pueden con todo, las mujeres todo. Además tienen que ser bellas, tienen que estar perfectas, tienen que trabajar, tienen que sostener, tienen que criar y lucir perfectas. Esta obra nos adentra en esa posición de la mujer que también se rompe, que también se cansa, que se cuestiona. Es un ser humano”.

Danza teatro: La poética del movimiento

Sobre el lenguaje escénico elegido, Lunar explicó las bondades de la danza-teatro para abordar esta temática. “A mí me gusta siempre la movilidad, el tema del movimiento. Poner eso de la animalidad en el cuerpo también es maravilloso. Además, los intérpretes que nos acompañan tienen una plasticidad física alucinante”.

La investigación de AMAKA Colectiva tiene que ver con “el movimiento y el uso de la palabra, que es distinto al teatro físico. Tiene límites muy elásticos pero son diferentes. Me gusta combinar estas formas de creación, valernos de muchas imágenes poéticas. Trabajamos sobre la poética del movimiento, que complementa ese diálogo y ese cuestionamiento de la obra”.

Elenco y equipo: Una familia de 18 años

Para esta minitemporada, el elenco está conformado por María Ángela Noguera, Siriana Yepes, Isis Díaz, Betty Flores y Douglas Zuniaga, junto a Saima Rada, quien tiene 18 años trabajando con AMAKA en diferentes proyectos. “Es un honor tenerla en esta temporada”, afirmó Lunar.

El equipo técnico incluye a Oriana Blanco en producción técnica, Fraisy González, y Miguel Herrera como director técnico y responsable de la iluminación. “Como siempre trabajamos en familia, también va a estar Lucía, mi hija Melibayo Canto nos acompaña como ensayista, y Bernardo Rodríguez también como ensayista. Con ese rigor de usar el cuerpo y la palabra, hay que ser muy meticulosos, muy cuidadosos”.

Funciones: 6, 7 y 8 de marzo en el teatro Luis Peraza

Las funciones se realizarán los días viernes 6 de marzo a las 5:00 p.m., sábado 7 y domingo 8 de marzo a las 4:00 p.m. en el Teatro Luis Peraza, ubicado en Bello Monte, Valle Abajo (cerca de las estaciones del metro Los Símbolos y Ciudad Universitaria).

“Volver al Luis Peraza siempre es un regalo, volver al hogar”, expresó Lunar con emoción. Las entradas pueden adquirirse a través de la cuenta de Instagram @centrotet, ya que el teatro es sede del Centro de Creación Artística TET.

18 años de Amaca Colectiva: Celebración y proyectos

La temporada de “El origen de las especies” se enmarca en la celebración de los 18 años de Amaka Colectiva. “Se dice fácil, pero todo lo que implica es una vida constante”, reflexionó Lunar.

Para seguir de cerca las actividades de la agrupación y los proyectos personales de Marcela Lunar, las redes sociales son:

“Por allí nos siguen, nos comentan, nos hacen todas las preguntas sobre la obra y todo ese contenido que está increíble”, invitó la directora.

La invitación a cuestionarse

Antes de despedirse, Marcela Lunar extendió una invitación abierta al público: “Los esperamos para hacernos estas preguntas juntos. Para develarnos también a nosotras mismas cuál es el futuro certero: ¿seguimos reproduciendo estas formas o nos abrimos a las preguntas y empezamos a cuestionarnos sobre un cambio, sobre una revolución?”.

La periodista Oriana Chirinos cerró agradeciendo la visita y deseando éxito en esta nueva temporada y en la celebración de los 18 años de la agrupación.

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