“La Patria Buena” afina detalles artísticos

Un trabajo de investigación de larga data en el sector La Cañada del 23 de Enero, se integra en la propuesta musical que el Folkclórico Experimental La Patria Buena, manifiesta en su segunda producción discográfica “Mi pueblo», cuyo diseño gráfico se desarrolla en el Centro Nacional del Disco (Cendis).

Texto: Prensa Cendis

Arturo Rodríguez, director de la agrupación, al ser consultado sobre el nuevo proceso de digitalización de las obras musicales que adelanta la institución, celebra la transición. “Nos parece algo innovador, importante, y da la oportunidad que se conozca una agrupación aunque ella no sea comercial. Permite llevar el trabajo que se hace en las comunidades y el cual muchas veces es estigmatizado. A pesar de que la labor cultural en los barrios es de calidad”, expresó.

Comentó incluso que el proceso de comercialización por las redes sociales, contribuirá a brindar apoyo financiero a este tipo de agrupaciones que requieren ingresos para su propuesta integral. “Creemos mucho en el trabajo con la gente. Nuestro pueblo está lleno de poderes transformadores, y hay que creer en que se puede transformar lo malo en positivo”, subrayó.

El disco tiene doce surcos, iniciando con el tema “Mi pueblo”, una parranda con una gaita de tambora de Bobures como intro, que enaltece la labor de los cultores y la fuerza de levantarse frente a las adversidades. En segundo término figura una gaita de furro, “Chinita”, que es un homenaje a la virgen marabina, desde la interpretación de un caraqueño que se mete `con el género gaitero. Seguidamente nos ofrece “Gaita gaiteando”, una gaita de tambora que es un canto a San Benito, arraigado en el sur del Lago de Maracaibo.

Como cuarta creación aparece el aguinaldo de parranda, “Ay niño Jesús”, que es un canto caraqueño a la navidad. Una parranda se presenta en quinto lugar llamada “La burra”, que es un canto a la alegría parrandera.  “Rebeldía en amor mayor”, es el siguiente tema con aire larense. Es un homenaje a Alí Primera, donde se utiliza el ritmo de tamunangue y el golpe larense para armonizar, como acompañamiento. “Te va ‘correr”, es un merengue caraqueño que narra las anécdotas de un Don Juan capitalino y el riesgo de que pierda su amor por tanta travesura.  “En el carnaval”, el calypso de El Callao se hace sentir elogiando otras manifestaciones de esta típica festividad.

“Tu cintura”, es un tambor de Patanemo, armonizado con teclado y bajo eléctrico. Es un reconocimiento que le hace una dama a otra, al reconocer que es una diosa bailando. Describe las juergas a San Juan Bautista, en Todasana, La Sabana, Choroní, Patanemo y  Mendoza.

“Cuando florecen los samanes” es una canción basada en un sueño que Rodríguez le atribuye a un angel. Proyecta la fulía que se ejecuta en el litoral central de Vargas, Miranda y Distrito Capital.

“Aunque se acabe mi vida”, es una parranda de despecho que  relata la vivencia de quien  experimenta el duelo de la separación.

“El tacatanpú”  es una onomatopeya del tambor coreano. Un homenaje a La Vela de Coro y los procesos históricos, simbólicos y culturales que representan figuras como Francisco de Miranda y los cultores Olga Camacho y los hermanos Guanipa.

Rodríguez es muralista y quizás uno de los últimos graduados de la estirpe de los docentes normalistas que hace vida en la escuela Vargas del 23 de enero. Mostrando la sensibilidad artística que lo caracteriza y que orienta a  niños y jóvenes, lamentó que la palabra normalista volviera a ser escuchada en sus oídos a través de la tragedia de Ayotzinapa.

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