“Después de 15 años de matrimonio le pedía mucho a San Juan porque quería tener otro hijo. Una tarde estaba en mi casa sentada en el mueble. Frente a mí estaba la imagen del santo. Me le quedé viendo y le dije: cónchale, San Juan, te pedí algo y no me lo has concedido, no te voy a vestir este año. A los tres días, estoy otra vez en el mismo lugar y vi cuando la imagen se vino y cayó al suelo. Me paré para agarrarla y estaba totalmente partida, no quedó ni siquiera para pegarla”, relató Yamileth Hernández.

























