Aquiles Nazoa, creador del humor de las cosas más sencillas

Ilustración: Xulio Fomoso

Si en las postrimerías de la década de los sesenta del siglo XX un adolescente prefería ver en la televisión a un señor hablar del vuelo del colibrí o del Renacimiento hasta llegar a la perinola en vez de deleitarse con una película de vaqueros del lejano Oeste, algo muy especial debía transmitir en sus palabras y expresiones aquel individuo de ojos negros y saltones para que semejante “incongruencia” pudiese ocurrir. Pues bien, hasta esa virtud tenía el programa “Las cosas más sencillas”, producido y conducido por Aquiles Nazoa, escritor, poeta, periodista, ensayista y humorista, el cual se difundía por la Televisora Nacional, canal 5.

Pese a las limitaciones de recursos tanto técnicos como de escenografía, quienes vieron esos programas recuerdan con admiración la calidad de su contenido, la sencillez de sus mensajes y el elevado buen humor de sus conclusiones.

Nazoa había llegado a la televisión luego de recorrer un largo camino lleno de vicisitudes en su vida en la que tuvo que realizar variados oficios, los cuales, sin duda, fueron fuente de inspiración para muchas de sus ocurrencias poéticas y humorísticas. El poeta nació el 17 de mayo de 1920 en el seno de una familia pobre (padre jardinero, madre ama de casa) que vivía en el barrio El Guarataro de Caracas. Desde temprana edad trabajó como aprendiz de carpintero, telefonista, botones de hotel, empleado de bodega, guía turístico del Museo Bellas Artes (aprendió el inglés y francés en forma autodidacta), empaquetador de periódico, tipógrafo y corrector de pruebas.

Su carrera como periodista la inició a finales de la década del treinta como corresponsal del diario El Universal en Puerto Cabello, localidad en la que también colaboró en la publicación El Verbo Democrático. Al regresar a Caracas labora en Radio Tropical y escribe la columna “Por la misma calle” en El Universal. De allí salta al diario Últimas Noticias, donde destaca con poemas humorísticos; después pasa al Morrocoy Azul, y en 1943 ingresa al recién creado periódico El Nacional. En 1948, obtiene el Premio Nacional de Periodismo en la especialidad escritos humorísticos y costumbristas.

Aquiles Nazoa se identificó ideológicamente con las corrientes de pensamiento marxista y fue un defensor de las causas democráticas y revolucionarias. En la época de la dictadura perezjimenista se vio obligado a exiliarse en Bolivia (1955) debido a la represión que se desató contra la prensa independiente. Al retornar en 1958 colabora con la revista Dominguito y luego funda junto con su hermano Aníbal (poeta y periodista también) la publicación Una señora en apuros y posteriormente crea El Fosforo, órganos periodísticos que fueron clausurados por el gobierno de Rómulo Betancourt por respaldar la causa revolucionaria en Venezuela y Cuba.

El extenso trabajo literario de Nazoa abarcó cuentos como Fábula de la ratoncita presumida y La historia de un caballo que era bien bonito, entre otros; poemas tales como Credo, Caballo de manteca y la compilación de Humor y Amor; y ensayos como Cuba, de Martí a Fidel Castro (1961); Caracas, física y espiritual, con el cual ganó el Premio Municipal de Literatura del Distrito Federal (1967), y Vida privada de las muñecas de trapo (1975).
Lamentablemente, el hombre que creía en los “poderes creadores del pueblo”, pensamiento con mucho significado y peso en la actualidad, falleció en un trágico accidente de tránsito vehicular el 25 de abril de 1976.

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