Ñáñez: La cultura del odio y el rencor confundió al pueblo colombiano

paz-bandera-colombia-980x599El ministro del Poder Popular para la Cultura, Freddy Ñáñez afirmó en su columna semanal en el diario CiudadCCS que la cultura del miedo, el pánico y el rencor, promovida por sectores opositores en Colombia, confundió el voto del pueblo colombiano en el plebiscito que este domingo 2 de octubre rechazó por mínima diferencia los acuerdos de paz entre el Gobierno y la guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo, FARC-EP. “La cultura del miedo en un país que se ha adaptado al horror presente encuentra su mejor aliado en la demonización del porvenir a través de la reanimación del rencor. ‘Las cosas pueden ser peores’ fue el mensaje que movilizó hostilidades, odios y pánicos colectivos. A quien no convenció, confundió”, escribió Ñáñez en el artículo Pensar en paz, publicado este martes también en su blog.

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Texto: Prensa MPPC
De acuerdo con el titular de la cartera de Cultura, dicha propaganda que apostó contra el tratado de paz, firmado el pasado 26 de septiembre en Cartagena de Indias, tuvo como principal objetivo frustrar cualquier destello hacia el futuro de una transformación democrática en este país.

Resaltó que este proceso electoral no se compara con ningún otro celebrado en esta nación hermana debido a la significativa trascendencia de sus resultados. “El resultado a favor de la paz no sólo iba a poner fin a un período de violencia naturalizada que, estoy seguro de ello, cuenta con el rechazo de la mayoría del pueblo; sino que podría inaugurar también un nuevo tiempo para la política lo cual supone una inscripción en cambios progresivos que han estado secuestrados por más de medio siglo de guerra”, señaló.

Por ello, cuestionó las importantes fallas que presentó la campaña a favor del cese de las hostilidades, pues considera que tuvo deficiencias en cuanto al contenido y la pedagogía política que fueron determinantes.
“No era simplemente avalar un acuerdo puntual entre el gobierno de Santos y las FARC, como se terminó entendiendo a conveniencia de los guerreristas; lo sustantivo del fin del conflicto armado no logró mostrarse, es decir, el efecto sobre lo real que iba a tener esa paz en las soluciones al malestar social: la salud, la educación, el trabajo”, exaltó.

Para Ñáñez la gran triunfadora este domingo fue la abstención, que se alzó con un 63%, hecho que no debe ser entendido sólo como un signo de apatía o indolencia ─porque la población urbana se impuso antes la rural, la cual representa a las verdaderas víctimas de la violencia armada─ sino también como la expresión de una parte del pueblo que desde hace décadas desconfía de las instituciones corroídas y desgastadas por la oligarquía.
Asimismo expresó lo positivo que hubiese sido la incorporación de los movimientos sociales en las mesas de diálogo y en la propia campaña electoral, para que la participación derrotase en el propio terreno al miedo y al escepticismo.

No obstante, el ministro celebró que los líderes de Colombia no se dieran por vencido en su lucha por la consolidación de la paz pese a los resultados, pues ambos actores han ratificado su voluntad de mantener vigente el cese al fuego bilateral y definitivo en esta nación.

“Esto demuestra que, después de todo, la política ha ganado terreno. Son 52 años de guerra, la más longeva de la historia. Si ésta ha sido terca y consecuente con su voracidad, ¿por qué la paz iba a rendirse en la primera batalla verdadera?”, subrayó.

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