¿Sabes qué es un Patrimonio de la Humanidad? Se trata de un sitio cultural (monumentos, ciudades), natural (paisajes, ecosistemas) o mixto que posee un “valor universal excepcional” (relevancia histórica, artística, científica o natural única a nivel mundial) reconocido por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) con el fin de protegerlo como “herencia común de toda la humanidad”.
Texto: Prensa Comisión Presidencial para la Recuperación de la UCV
En el mundo solo existen cinco universidades que han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad debido a su valor arquitectónico, histórico y cultural: La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) – Ciudad Universitaria (México), la Universidad de Alcalá de Henares (España), la Universidad de Virginia (EEUU), la Universidad de Coímbra (Portugal) y nuestra Universidad Central de Venezuela (UCV) – Ciudad Universitaria de Caracas.
Según la Convención de 1972, este legado pertenece a todos los pueblos del mundo. Por eso, la UNESCO no solo identifica sino que protege y conserva estos sitios mediante la cooperación nacional e internacional de todas las partes involucradas para evitar que sean dañados por guerras, desastres o negligencia.
Para el arquitecto Eduardo Gil, en el caso de la UCV, lo más importante es protegernos de los “daños antrópicos”, es decir, producidos o influenciados por la actividad humana. “Estos daños pueden ser por omisión o por acción ya sea una acción negligente producto de la ignorancia o una acción malintencionada, por ejemplo, el vandalismo o algún momento de protesta o violencia. Todos esos escenarios se han dado acá”, apunta el experto.
Para Gil, el caso más lamentable es el denominado como “Ciudad Tablita”, un anexo de oficinas improvisadas ubicadas en un pasillo que conecta la Facultad de Humanidades y Educación con la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, las cuales no formaban parte del proyecto original del arquitecto Carlos Raúl Villanueva y por eso fueron demolidas por la Comisión Presidencial para la Recuperación de la UCV: “Pero quien las construyó contó con el aval de autoridades. Es más, los agentes antrópicos fueron autoridades”.
“También es muy triste cuando en nombre de hacer una recuperación se hace un daño mediante intervenciones irregulares o poco profesionales, ya sea porque se quiere remodelar un espacio y se comete algún daño o porque se pretende restaurar sin los criterios o herramientas necesarias para hacerlo”, agrega Gil.
En cambio, para el también arquitecto Lesmes Castañeda, uno de los peores casos se encuentra en la Facultad de Arquitectura: “Allí hay una obra del artista venezolano, Alirio Oramas, la cual fue hecha en acrílico, pero en todo el frente permitieron que se colocara un muchacho con una fotocopiadora y, por supuesto, la obra ya feneció dos veces”.
En este sentido, Castañeda recuerda que las normas de conservación aprobadas en 1999 establecen que, si se va a colocar un mueble temporal cerca de un mural, tiene que haber mínimo 60 centímetros de separación. “Seguro no se rompió intencionalmente, pero fue producto de esa actividad que se realiza ahí y es un incumplimiento de la norma”, acota.
Además, Castañeda resalta que en esta Facultad –que debería ser la meca del respeto- existen varias irregularidades. “Hay una policromía sobre la que se colocó una obra de arte de otro artista llamado Harry Abend. Esto es un ilícito patrimonial”.
Los expertos agregan que, en otros casos, los daños provienen de estudiantes o incluso personas que no hacen parte de la comunidad universitaria. “Por ejemplo, los grafitis son muy dañinos porque penetran las superficies y después no hay forma de quitarlos sin agredirlas”, apunta Gil, quien nos recuerda que también está prohibido pegar afiches o pancartas sobre el patrimonio.
Al respecto, Gil recuerda que a mediados de los 80 varias obras sufrieron graves daños por estas razones. “Todavía no existían estas declaratorias. Entonces, pegaban afiches y afiches con aquellos engrudos. A raíz de estos daños, también se realizaron reconstrucciones que no fueron las más idóneas. Por ejemplo, las obras de cerámica de Mateo Manaure en la Plaza Cubierta, el Paraninfo y detrás del Pastor de Nubes son reconstrucciones y no usaron ni los materiales ni las técnicas adecuadas y eso también es un daño patrimonial”.
Los especialistas también recuerdan los daños causados en el año 2013 cuando un grupo de encapuchados estrelló e incendió un autobús contra la Plaza El Rectorado, lo cual afectó el mural “Un elemento-personaje vertical en evolución horizontal” del artista plástico Oswaldo Vigas con tres tipos de detrimentos: suciedad propia del hollín, fisuras ocasionadas por el cambio brusco de temperatura y humedad por el agua utilizada para apagar el incendio.
“Y a pesar de todo eso, la mayor parte de los agravios antrópicos a nuestro Patrimonio son institucionales”, finaliza Castañeda. En este sentido, se le clama a todas las autoridades, profesores, obreros y estudiantes que acompañen, apoyen, y concientizan el valor de las acciones que realiza el Consejo de Preservación y Desarrollo (COPRED) de la UCV, el Instituto del Patrimonio Cultural (IPC) y ahora la Comisión Presidencial para la Recuperación de la UCV para preservar un patrimonio que le pertenece a toda la humanidad.
De hecho, la declaratoria de patrimonio de la UNESCO establece que el Estado parte se compromete a implementar medidas legales, técnicas y financieras para proteger el sitio, asegurando su integridad y autenticidad y contempla todo un plan de gestión continua para evitar el deterioro, la destrucción intencional o los riesgos derivados del desarrollo urbano.






