Así reacciona América Latina tras el golpe de Estado contra Evo Morales

Gobiernos de América Latina y el Caribe, así como prominentes políticos de la región se pronunciaron este domingo luego de conocerse la dimisión del presidente de Bolivia, Evo Morales, que se produjo bajo condiciones de coacción por parte de la Fuerza Armada y cuerpos policiales que le «sugerían» renunciar, así como de grupos extremistas opositores que amenazaron a familiares de miembros de su gabinete, causando la renuncia de muchos de ellos.

Texto: Alba Ciudad y Actualidad RT

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, expresó su condena categórica al «golpe de Estado consumado» contra su homólogo boliviano, y afirmó que «los movimientos sociales y políticos del mundo» se han declarado «en movilización para exigir la preservación de la vida de los pueblos originarios bolivianos víctimas del racismo».

El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, fue uno de los primeros en manifestar el repudio de La Habana a la situación en Bolivia y expresó la solidaridad de la isla con el saliente mandatario, tras hacer un llamado a una «movilización mundial por la vida y la libertad de Evo».

En esa misma línea, la líder del partido Morena en México, Yeidckol Polevnsky, consideró que los acontecimientos en Bolivia son un «duro golpe a la democracia en América Latina» y un precedente para «el regreso a la violencia». «Exigimos respeto a la vida, la libertad y la integridad de los bolivianos», agregó.

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, escribió un tuit para informar que será este lunes cuando su Gobierno dé a conocer «con amplitud» la postura respecto a la dimisión de Morales, quien «prefirió renunciar a exponer a su pueblo a la violencia».

El secretario de Relaciones Exteriores de México, Marcelo Ebrard, calificó como un golpe de Estado la renuncia del presidente boliviano Evo Morales, y criticó el silencio de la Organización de Estados Americanos (OEA) tras los hechos ocurridos el pasado domingo 10 de noviembre.

«Lo que ayer se produjo lo consideramos un golpe», dijo Ebrard.

Además, señaló que después del reporte de la OEA, que informaba de irregularidades en el proceso de recuento de votos, Morales hizo un llamado a nuevas elecciones, lo que fue bien visto por el Gobierno mexicano. «Posterior a ello, el Ejército de Bolivia pidió la renuncia al presidente y el presidente Evo Morales dio su renuncia para evitar una guerra civil, por consiguiente es un golpe«, señaló el canciller.

El canciller mexicano también cuestionó la postura de la OEA tras el golpe y señaló que México convocará a una reunión urgente del organismo para atender la crisis en Bolivia. «Vamos a solicitar en consecuencia una reunión urgente de la OEA, porque a pesar de la gravedad de los acontecimientos, lo que hubo ayer frente al posicionamiento militar y las operaciones policiales, fue el silencio«, dijo Ebrard.

El canciller mexicano, Marcelo Ebrard. Foto: Luis Cortes

«El primer y esencial artículo que fundó la OEA es la defensa de las libertades y la democracia. ¿Cómo entonces se puede guardar silencio frente a acontecimientos de esta gravedad?», cuestionó el canciller mexicano.

Ebrard también informó que más de 20 políticos bolivianos han solicitado asilo político en la Embajada mexicana en Bolivia, pero no dio a conocer los nombres por razones de seguridad.

También informó que si bien la Embajada mexicana no ha sido atacada, el llamado realizado ayer para respetar la integridad de la sede diplomática de México en La Paz, Bolivia, se hizo luego de los reportes de ataques contra las embajadas de otros países, como ocurrió con el caso de Venezuela.

Cuando se le preguntó al canciller si México romperá relaciones con el Gobierno golpista de Bolivia, el canciller señaló que «México no aceptaría un gobierno de carácter militar y yo creo que la mayoría de los países latinoamericanos tampoco», y agregó que Morales es reconocido como el presidente electo de su nación.

La Cancillería colombiana, por su parte, emitió un comunicado oficial para solicitar el acompañamiento de la comunidad internacional para «un proceso de transición pacífico» y la solicitud de una reunión urgente del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) para hacer una análisis de los acontecimientos.

La activista y dirigente de la izquierda colombiana Piedad Córdoba también rechazó el «golpe de Estado» contra Morales y destacó que la dimisión se produjo pro una «oleda de violencia». «Van por el estaño, la plata, el cobre y toda la riqueza minera de Bolivia. ¡Volverá el FMI, las privatizaciones, eliminarán subsidios!», agregó.

Por su parte, Nicaragua condenó «enérgicamente el golpe de Estado» en Bolivia y expresó su «rechazo y repudio a las prácticas fascistas» que han conducido a ello, según reza un comunicado del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional del país centroamericano.

Managua recordó que los nicaragüenses han «conocido en carne propia» las «prácticas y crímenes de odio» que condujeron a la renuncia forzada de Morales y los atribuyó a un «guion incivilizado y destructor que los imperios aplican contra gobiernos y procesos progresistas».

Minutos más tarde, el expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva denunció el golpe de Estado y aseveró que Morales «se vio obligado a renunciar». «Es lamentable que América Latina tenga una élite económica que no sepa cómo vivir con la democracia y la inclusión social de los más pobres», agregó.

Por otro lado, el actual mandatario brasileño, Jair Bolsonaro, aseguró que la renuncia de Morales era resultado de «las denuncias de fraude electoral», por lo que estimó que la dimisión era una «lección» sobre la necesidad «de contar los votos que se puede auditar».

En esa misma línea declaró el canciller de Brasil, Ernesto Araújo, quien negó que hubiese un golpe en Bolivia, y atribuyó los acontecimientos a un supuesto «intento de fraude electoral masivo». El ministro recalcó que su país «apoyará la transición democrática y constitucional» y que «la narrativa golpista solo sirve para incitar a la violencia».

La cancillería argentina se pronunció para avalar el informe de la OEA, que recomendaba la repetición de los comicios, y manifestar su deseo de que las nuevas elecciones se realicen «con todas las garantías de libertad y transparencia».

Pero a diferencia del comunicado de la Casa Rosada, el presidente electo de Argentina, Alberto Fernández, respaldó a Morales y destacó que en Bolivia «se ha consumado un golpe de Estado producto del accionar conjunto de civiles violentos, el personal policial autoacuartelado y la pasividad del ejército».

De la misma manera, Fernández rechazó la violencia que impidió a Morales terminar su mandato «y alteró el curso del proceso electoral». «El quiebre institucional en Bolivia es inaceptable. El pueblo boliviano debe escoger cuanto antes, en elecciones libres e informadas, a su próximo gobierno», puntualizó el mandatario electo del país suramericano.

El presidente Evo Morales comunicó su renuncia este 10 de noviembre tras una escalada de tensión tras los resultados de las elecciones generales que derivó en una ola de protestas y violencia en el país sudamericano.

Previamente, tanto el jefe de las Fuerzas Armadas y el comandante general de la Policía de Bolivia habían sugerido la dimisión del mandatario para buscar la estabilización de la nación.

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