Carta en desagravio a Cecilia Todd, por Indira Carpio

La reconocida cantante, patrimonio de la música tradicional y la canción militante venezolana, fue atacada en redes sociales luego de que se filtrara un audio en el que ella solicitaba a otros artistas, a través de la red de mensajería Whatsapp, grabar videos para la campaña #LaPazEsYa, exhortando a la no intervención militar de Venezuela

Me gustan las cantoras, no los cantantes. Me levanto con la opinión de hombres y mujeres que me enseñaron a respetar mis padres. Cecilia Todd es una de ellas. No la conozco por vender su voz, y en su voz nos encontramos quienes amamos el canto nuestro, en su voz oriente y occidente, raíz y ventana, copa y puerta, pájaro que dice, que levanta y acuesta el día.


No está más allá del bien y del mal, pero tampoco le pertenece a las ambivalencias. A Cecilia se la conoce en el sur del mundo, aunque en el norte también se sepa. A Cecilia la defiendo yo, la defiende ella, la defiende él, porque no es en la televisión en la que iza el cuerpo de su voz, no es el lucro su color, y en sus pasos: verdad y poema.

Me gustan las cantoras, no los cantantes. Y entiendo que un hombre que canta es capaz de mover una montaña, pero a las montañas las hacen los huesos de los hombres, las hojas que caen, las palabras efímeras. Entiendo que una mujer con hermosa voz puede desviar los barcos y hundirlos, o levantarlos hasta que se conviertan en nubes, condensen y caigan.

Entiendo que en ese poder debería privar la responsabilidad de amontonar la tierra hasta hacer una roca, o de pulverizar los puños. Cecilia sabe que tiene esa responsabilidad y la asume para decir, para pedir tantas voces como la suya, hasta construir el escudo que proteja a su pueblo de la guerra, a mi pueblo, al pueblo de mis hijas.

Yo, agradezco, y acompaño y abro la boca y cierro filas, en honor a “la necedad de asumir al enemigo, la necedad de vivir sin tener precio”. Puede parecer que Cecilia suplica PAZ. Que parezca. Porque en frente tenemos a los perros de la guerra salivando en la pantalla, profiriendo oraciones malditas, “los cantantes”, agrietando donde no caben más grietas, cobrando por “ayudar”, en la vanguardia de una procesión de saqueadores.

¿Dónde no dice que tenemos gravísimos problemas? ¿Qué problemas ha solucionado la guerra?

Me gustan las cantoras, no los cantantes. Puede parecer que Cecilia suplica PAZ.

Y, es que acaso no la invocamos todos: ¡LA PAZ ES YA!

Indira Carpio Olivo

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