Venezuela desplegó cable submarino Caribe-1 hacia Trinidad y Tobago, la nueva arteria digital del oriente del país

Venezuela ha dado un paso estratégico en el fortalecimiento de su infraestructura digital con el inicio oficial del despliegue del sistema de cable submarino de fibra óptica “Caribe-1”. Impulsado por la estatal Cantv bajo la supervisión de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) y financiado a través del Fondo de Servicio Universal (FSU), este proyecto conectará el oriente venezolano con el mundo, marcando un hito en la conectividad internacional del país.

Texto: Alba Ciudad (Jorge Pinillos) / Prensa Nacional / Fotos: Redes Sociales

Una conexión de última generación para el Caribe

El nuevo sistema contempla un tendido submarino de aproximadamente 225 kilómetros que unirá Carúpano, en el estado Sucre, con Chaguaramas, en Trinidad y Tobago. Esta ruta no solo restablecerá la salida internacional que dejó fuera de servicio el histórico cable Américas I en agosto de 2025 —tras más de tres décadas de operación— sino que multiplicará exponencialmente la capacidad de transmisión de datos.

Caribe-1 contará con una capacidad superior a los 500 Gbps por fibra, diseñado sin repetidores submarinos para optimizar costos operativos y reducir puntos de fallo, con una vida útil estimada de al menos 25 años. Las autoridades destacan que esta infraestructura crítica permitirá establecer una vía alternativa de salida hacia el Atlántico y Europa, reduciendo la dependencia de rutas tradicionales que canalizan el tráfico regional hacia Estados Unidos.

Soberanía tecnológica y desarrollo regional

Enrique Quintana, director general de Conatel, subrayó que la iniciativa “representa un binomio estratégico entre el sector público y privado con la interacción de diversos operadores globales, orientado a solventar las dificultades técnicas de años recientes. El objetivo fundamental es garantizar las velocidades y conexiones necesarias que impulsen el desarrollo económico y la soberanía tecnológica de la nación”.

El proyecto no solo beneficiará al sector residencial con un incremento sustancial del ancho de banda disponible, sino que potenciará áreas productivas clave como la industria petrolera y gasífera, así como el despliegue de servicios cloud, centros de datos y aplicaciones financieras que requieren enlaces internacionales estables y de baja latencia.

Estudios marítimos garantizan precisión y seguridad

Como fase previa al tendido definitivo, la Oficina de Fronteras del Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores, en coordinación con la Armada Bolivariana, inició el pasado 30 de abril los estudios batimétricos y de prospección del lecho marino frente a las costas del estado Sucre. A bordo del patrullero guardacostas AB “Agustín Armario” (GC-62), expertos emplean equipos de alta tecnología para evaluar las condiciones del suelo marino desde la Península de Paria hasta el límite fronterizo con Trinidad y Tobago.

El MG Gerardo Izquierdo Torres, director general de la Oficina de Fronteras, expresó: “Buen viento y buena mar para todos los tripulantes. Este buque tiene la alta responsabilidad de trasladar el talento y la tecnología que pondrán a Venezuela en la vanguardia digital”. La Armada Bolivariana lidera el levantamiento hidro-oceanográfico junto al Servicio de Hidrografía y Navegación, garantizando precisión y seguridad en esta misión de alto valor.

Infraestructura crítica para la transformación digital

El despliegue de Caribe-1 se enmarca en una estrategia más amplia de modernización de la infraestructura digital nacional, que en los últimos años ha buscado recuperar capacidad de red tras un prolongado deterioro de las telecomunicaciones. Actualmente Venezuela dispone de otros sistemas internacionales como ALBA-1 (conexión con Cuba y Jamaica) y enlaces asociados a ARCOS-1, pero el crecimiento del tráfico de datos y la expansión de servicios digitales han hecho imperativa la incorporación de nuevas rutas de alta capacidad.

Con más del 95% del tráfico internacional de internet circulando por cables submarinos, esta infraestructura se considera esencial para la economía digital global, incluyendo inteligencia artificial, plataformas digitales y servicios financieros.

Cooperación bilateral en un contexto complejo

El proyecto Caribe-1 se desarrolla pese a un contexto geopolítico y ambiental complejo en el Caribe, donde las relaciones entre Venezuela y Trinidad y Tobago han atravesado tensiones por cuestiones energéticas y medioambientales. No obstante, ambos países mantienen intereses comunes en materia de conectividad regional, y la infraestructura submarina sigue siendo un elemento crítico para el desarrollo económico y digital del Caribe.

Con este proyecto, Venezuela apuesta por posicionarse a la vanguardia del tráfico de internet en la región, fortaleciendo su soberanía tecnológica y ofreciendo a operadores de telecomunicaciones, proveedores cloud y centros de datos una mayor redundancia y resiliencia en las comunicaciones internacionales.

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