Fue presentado el conversatorio “Guzmán Blanco y la construcción del imaginario bolivariano”

Como parte de la programación planeada en torno a la muestra «Tiempo de los héroes. Épica y poética en el liberalismo amarillo», del Museo Arturo Michelena (MAM), Jesús Eduardo Parra, director de esta institución, dictó una charla sobre este período histórico venezolano y su influencia en nuestras formas como sociedad y Estado-Nación.

Texto: Prensa FMN   

“Guzmán y la construcción del imaginario bolivariano” fue el nombre del evento donde Parra, expuso ante los presentes (congregados en la sala experimental del MAM) las causas y consecuencias del movimiento denominado “liberalismo amarillo”, el cual, de la mano de Antonio Guzmán Blanco, dominó la escena político-social del último cuarto del siglo XIX en el país.

“En las formas actuales de interacción política, de identificación de corrientes del pensamiento y de acción social, reconocemos muchas de las líneas discursivas que instala el liberalismo amarillo en Venezuela”, explicó Parra.

Resalta que la construcción del ideario bolivariano, del ideario nacionalista, de la construcción del relato épico de lo nacional y de la construcción de lo venezolano, que se identifica en la lucha por la emancipación, se originó en ese entonces.

Recordemos que el liberalismo amarillo fue impulsado por Guzmán Blanco, como defensa  de las ideas libertarias y federales del libertador Simón Bolívar, en su iconografía, sintetizó la estética de los héroes neoclásicos con el patriotismo y la valentía de los protagonistas de la gesta independentista venezolana.

Esto se reflejó en todas las ramas de las artes, en especial la pintura que tomó nuevos impulsos –apoyado por la élite política-militar dominante- para retratar a los protagonistas de la independencia venezolana (y personajes importantes de ese momento) en un estilo que recuerda al estilismo dominante en el arte europeo de mediados del siglo XIX.

Parra aseguró que esta corriente aún se mantiene viva dentro de la sociedad y nos define como venezolanos, particularmente en nuestras costumbres, nuestra forma de pensar, nuestra idiosincrasia.  “Hay una teoría que señala que Venezuela, antes de ser una nación, fue una república, fue una idea, fue una lucha emancipadora, eso se lo debemos al liberalismo amarillo”.

No obstante, adujo que este movimiento decimonónico también tiene su lado oscuro. Explicó que nos heredó el clientelismo en la economía, la burguesía eternamente subsidiada por el Estado, y además enquistadas en grupos de poder: “Son formas regresivas de liberalismo económico que aún tienen peso dentro de Venezuela. En esa contradicción que nos lega esa corriente política todavía convivimos los hombres y mujeres de este país”.

Para Parra la idea de deslastrar de la psique del venezolano es prácticamente imposible.  Dijo que no se puede extirpar algo que nos define como ciudadanos de este país. Inquirió que debemos aprender a mirar que esos fenómenos forman parte de nosotros, admitiendo la historia con su épica, su poética y también con sus miserias, así como con sus mezquindades. “No podemos arrancar algo que es parte de nosotros ya que dejaríamos de ser nosotros”, recalcó.

«Tiempo de los héroes. Épica y poética en el liberalismo amarillo» fue inaugurada a mediados de este mes como parte de los 200 años del aniversario del Discurso de Angostura (1819). La muestra reúne obras de Arturo Michelena, Tito Salas, Martín Tovar y Tovar, Camille Pissarro, Lucca Domingo, entre otros destacados autores nacionales y extranjeros, quienes en sus trabajos reflejan el espíritu de una época dominada por la égida de Antonio Guzmán Blanco.

La exposición busca que el visitante abrace la historia. Además, invita a descubrir los signos, señales y figuras que de alguna forma marcan la conciencia histórica del venezolano y a revisar los símbolos que nos define.

El Museo Arturo Michelena, perteneciente a la Fundación Museos Nacionales (FMN), se encuentra ubicado en la esquina de Urapal, en la Parroquia La Pastora (Caracas, D.C.) y está dedicado a la exhibición, conservación del legado del arte contemporáneo de Michelena. Ocupa la casa que fue residencia y estudio del pintor la cual fue cedida al Estado venezolano en calidad de donación por Lastenia Tello de Michelena, viuda del maestro.

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