Celarg rinde homenaje al escritor argentino Ricardo Piglia

Ricardo Piglia ganó el premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos en 2011 (Foto: Prensa Celarg)

“Con la partida física de Ricardo Piglia se despide uno de los grandes de la literatura latinoamericana y universal, así como uno de las figuras fundamentales del pensamiento crítico nuestroamericano”. Así lo planteó Roberto Hernández Montoya, presidente de la Fundación Celarg, con motivo del fallecimiento del escritor argentino, acaecido el viernes 6 de enero de 2017. La Fundación Celarg prepara un homenaje el jueves 26 de enero.

Texto: Prensa Celarg

Dicho homenaje contempla la inauguración de una exposición bibliográfica en el Hall principal, presentación de la película Plata quemada, en la Sala CineCelarg3, a las 3:00 de la tarde y el conversatorio Piglia cuenta, con participación de los escritores Roberto Malaver, Raúl Cazal y Francisco Ardiles, con la moderación de Roberto Hernández Montoya, en la Sala Frida Kahlo de la Fundación Celarg, a partir de las 5:00 de la tarde con entrada libre.

Sobre los conferencistas se debe destacar que son extraordinarios conocedores de la obra del escritor argentino y tuvieron la oportunidad de tratarlo y entrevistarlo.

El conversatorio se realizará en el marco de las tertulias del Frente Literario Oficio Puro, colectivo que promueve reflexión sobre la creación artística, poética y musical, que en mayo de este año celebrará su quinto aniversario de actividad ininterrumpida. Las y los activistas de Oficio puro ofrecerán una breve lectura de segmentos de la obra de Piglia.

Un clásico de la literatura

Ricardo Piglia (1941-2017) es considerado como uno de los escritores argentinos contemporáneos más importantes, un clásico de la literatura en español. Su obra abarca novelas, cuentos, crítica y ensayo.

  • En junio de 2011 resultó ganador de la XVII edición del Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, que otorga el Ministerio del Pode Popular para la Cultura a través de la Fundación Celarg. Fue premiado por su novela Blanco nocturno, obra que también fue galardonada al mes siguiente con el premio Dashiel Hammet de Novela Negra (Gijón, España).
  • En 2013, visitaría nuevamente Venezuela integrando la tríada del jurado de la XVIII edición del certamen Rómulo Gallegos, en la cual resultó ganador el escritor puertorriqueño Eduardo Lalo, con su obra Simone.
  • En 1967 apareció su primer libro de relatos, La invasión, premiado por Casa de las Américas. En 1980 apareció Respiración artificial, considerada como una de las novelas más representativas de la nueva literatura argentina.
  • En 1993 publicó La ciudad ausente. En 1997, su literatura llegó al gran público con la novela Plata Quemada.
    Como crítico y ensayista sus principales títulos son Crítica y ficción, La forma inicial, Las tres vanguardias.
  • Dirigió la revista Literatura y Sociedad. Fue profesor de la Universidad de Buenos Aires, de la Universidad de California y de la Universidad de Princeton, EEUU. Fue guionista de películas como El astillero (1999), La sonámbula, recuerdos del futuro (1998) y Comodines (1997). También coguionista de la película Corazón Iluminado, de Héctor Babenco.

Fue un intelectual completo, motorizador de la lectura. También dio clases magistrales por televisión, en el espacio Borges por Piglia, en 2013.

Allí sostenía que “un relato puede entenderse como un modo de establecer relaciones de causa-efecto que parezcan naturales. La narración, en general, establece en la experiencia caótica y confusa que tenemos de la vida la sensación de una linealidad, de una causalidad”. Y agrega: “La vida es un impulso hacia lo que todavía no es, y, por lo tanto, detenerse a narrarla es cortar el flujo y salir de la verdad de la experiencia”.

Hasta siempre, querido Piglia

En el discurso de Ricardo Piglia al recibir el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos (02.08.2011), disertó acerca del carácter de la narración como una de las prácticas más estables de la vida social. Al respecto un buen narrador sería “el que ha vivido el sentimiento de la experiencia y es capaz de trasmitir al otro esa emoción. Podría imaginarse que el primer narrador fue un viajero y en un sentido podría decirse que se viaja para narrar”. También “hay otro origen del acto de narrar, el del adivino, el chamán, el rastreador de la tribu, el que narra una historia posible a partir de rastros y vestigios oscuros”.

Habría en la historia de la narración dos modos básicos, el viaje y la investigación entendida como relato que cubre un enigma, algo que no se termina de comprender y que el relato intenta restaurar y descifrar: “Hay siempre en las grandes narraciones, la pasión de encontrarle un sentido a la vida en un mundo donde la significación está manipulada y donde los medios no dan la realidad bajo su forma juzgada, la literatura persiste en su aspiración a la verdad, y esa aspiración la justifica”.

A partir de esas premisas refiere la siguiente anécdota:

“Hace años, en 1978, en plena dictadura militar, fui a visitar a Antonia Cristina, una de las madres de Plaza de Mayo, que tenía dos hijos desaparecidos: Eleonora y Roberto. Antonia vivía en un departamento muy modesto en un barrio de Buenos Aires, recuerdo muy bien que al rato ella se quedó callada y luego me dijo que eran tantas la mentiras que se decían que ella discutía con el televisor, veía las noticias, los programas políticos y les hablaba y rebatía, sola, en esa casa en Buenos Aires, la avalancha de noticias que repetían las cínicas versiones de la dictadura militar sobre la realidad. ‘A veces le pido a Dios -me dijo Antonia esa tarde- que me den un minuto, sólo un minuto para decir cómo son las cosas’. Todas las noches, repasaba y ensayaba lo que quería decir en un minuto. Pulía una y otra vez, mentalmente, el relato de los hechos. La tensión entre historia y experiencia, entre información y narración está en juego en esa situación. En algunos lugares de la ciudad en aquellos años circulaban las versiones verdaderas, los hechos, los relatos que permitían conocer lo que estaba pasando por debajo de la marea de información manipulada. Antonia era también Sherezade, sola en un departamento de Buenos Aires contaba su historia y la historia de sus hijos. Ella como tantos otros en América Latina, nos han ayudado a resistir y también a recordar”.

 

Lista de obras de y sobre Ricardo Piglia disponibles para consulta en la Biblioteca Isaac J. Pardo de la Fundación Celarg

Libros

  1. La invasión / Ricardo Piglia. 1967
  2. Respiración artificial / Ricardo Piglia. 2000
  3. Prisión perpetua / Ricardo Piglia. 2007
  4. Blanco nocturno / Ricardo Piglia. 2011 ( Monte Ávila Editores Latinoamericana : Fundación Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo)
  5. Blanco nocturno / Ricardo Piglia. 2011
  6. El lugar de Piglia : crítica sin ficción / Jorge Carrión, (comp.) 2008
  7. Ricardo Piglia y la cultura de la contravención / Nicolás Bratosevich. 1997
  8. Ricardo Piglia / Jorge Fornet, (comp.) 2000
  9. Más allá de las fronteras del lenguaje : un análisis crítico de Respiración artificial de Ricardo Piglia / María Cristina Pons. 1998

Revistas

  • Entrevista a Ricardo Piglia, concedida a Reina Roffé, Cuadernos hispanoamericanos, nº 607, enero 2001, pp. 97-111.

  • ALÍ, Alejandra. Ricardo Piglia: la trama de la historia, Cuadernos Hispanoamericanos, nº 607, enero 2001, pp. 113-122.

  • ECHAVARREN, Roberto. La literariedad: Respiración artificial, de Ricardo Piglia, Revista Iberoamericana, vol. XLIX, octubre-diciembre 1983, nº 125, pp. 997-1008.

  • SOLOMIANSKI, Alejandro. El cuento de la patria, una forma de su configuración en la cuentística de Ricardo Piglia, Revista Iberoamericana, vol. LXIII, nº 181, octubre-diciembre 1997, pp. 675-688.

  • Entrevista – Ricardo Piglia, concedida a Marithelma Costa, Hispamerica, año XV, nº 44, 1986, pp. 39-54.

  • SOLANES, Ana. Ricardo Piglia: Uno escribe para saber qué es la literatura, Cuadernos Hispanoamericanos, 2007 mar, nº 681, pp. 133-144.

  • GALLEGO CUIÑAS, Ana. 70 años de Ricardo Piglia, Cuadernos Hispanoamericanos, 2010 jun nº 720, pp. 51-61.

  • MADRAZO, J.A. Entrevista a Ricardo Piglia, Atenea (Concepción), 1996 nº 473, pp. 95-107.

 

También puede leer:

Dejar un comentario

¡Sea la primera persona en comentar!

Notificar en
avatar
600
wpDiscuz