La actriz y periodista venezolana, Irabé Seguías, celebró el Día Nacional del Cine en el noticiero Cultura al Día, que transmite Alba Ciudad 93.3 FM, bajo la conducción de la periodista, Angie Vélez, repasando su trayectoria, sus proyectos más recientes y el exigente reto físico que asumió para encarnar a “Bromelia”. La entrevista reveló también su transición hacia roles creativos tras bambalinas.
Alba Ciudad (Entrevista: Angie Vélez / Texto: Jorge Pinillos) Fotos: Angie Vélez / Redes Sociales.
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Con la calidez y cercanía que caracterizan a un reencuentro entre colegas, la actriz y periodista en un episodio especial dedicado a celebrar el Día Nacional del Cine, se convirtió en un recorrido íntimo por más de dos décadas de trayectoria artística, donde las anécdotas radiofónicas se mezclaron con reveladoras confesiones sobre el oficio actoral y la evolución del cine venezolano.
Seguías, quien fuera también la voz del programa, Somos Cine, del Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CENAC) en esta misma emisora, comenzó la conversación con un sentido agradecimiento, refiriéndose a Alba Ciudad como su casa. Fue desde esa familiaridad que desgranó los detalles de una carrera que ha navegado con éxito entre el teatro, la televisión y el celuloide, destacando al cine como el ámbito que le ha regalado “la parte más amable de la familia artística.”
“El reto de “Bromelia”: disciplina, contexto y un estado mental positivo
El momento más impactante de la entrevista llegó cuando Angie Vélez preguntó por el papel más significativo de su carrera. Sin vacilar, Seguías se refirió a su protagonismo en el largometraje ¡Qué Buena Broma, Bromelia! (2022), de la directora, Efterpi Charalambidis, revelando el monumental esfuerzo físico que requirió: “Tuve que perder 25 kilos… y fue un proceso delicioso”.
Esta afirmación, que parece contradecir la lógica de un sacrificio tan grande, fue ampliamente explicada por la actriz. Relató que la preparación comenzó en 2017 para un rodaje que se ejecutó en 2018, años particularmente complejos para Venezuela debido a la crisis socioeconómica. “No había ciertas cosas para comer, había que hacer fila… no tenías para pagar el gimnasio”, recordó. Sin embargo, lejos de victimizarse, Seguías describió cómo transformó las limitaciones en una rutina de hierro y positiva: tras dar clases hasta las 9:30 p.m., salía a caminar por el parque de La Floresta hasta pasadas las 11:00 p.m., todos los días, sin falta.
“Todo está en uno”, afirmó con convicción. “Cuando el reto es grande y tú amas hacerlo, pues lo logras. Siempre vas a conseguir el camino”. Esta transformación no era vanidad, sino una exigencia narrativa: el personaje de Bromelia experimenta un arco temporal de cuatro años, incluyendo un embarazo, por lo que la actriz necesitaba una base física que le permitiera trabajar con capas de ropa y mostrar una metamorfosis creíble.

“Cuando el reto es grande y tú amas hacerlo, pues lo logras. Siempre vas a conseguir el camino” indicó Seguías.
La compleja psicología del rodaje: un “banco de emociones a flor de piel”
Más allá del reto físico, Seguías ahondó en la exigencia psicológica que supuso un rodaje de 82 días. “El cine no es continuo. Tienes que tener un banco de emociones a flor de piel para colgar y descolgarlas en un mismo día de rodaje”, ilustró. Puso un ejemplo vívido: “Podías estar besándote con el amor de tu vida de la película en la mañana, y en la tarde estar en una clínica para interrumpir, por mandato de tu familia, un embarazo. Y después de eso, a lo mejor tenías que hacer una escena de darte un beso”.
Esta capacidad de transitar emociones extremas en cuestión de horas, aseguró, solo es posible con una preparación metódica del personaje y una enorme fortaleza mental. “Si no te preparas, terminas triste, terminas mal, terminas cansado literalmente”, confesó, dejando al descubierto la intensidad y el desgaste emocional que puede esconderse detrás de la magia de la pantalla.
Una transición natural: de actriz a directora de casting
El diálogo también reveló una nueva faceta en la carrera de Seguías: su incursión en roles creativos detrás de cámara. Con evidente entusiasmo, contó cómo la directora Efterpi Charalambidi, le confió la dirección de casting para su nuevo largometraje, Todo lo que Brilla.
“Es interesante poder tener, fíjate, desde la perspectiva del actor, cómo se te abren caminos”, reflexionó. Para ella, su larga experiencia frente a la cámara es un “plus” invaluable en este nuevo rol. “El andar te da músculo”, dijo, explicando que haber realizado tantos castings” a lo largo de su carrera le dio el pulso necesario. Pero más allá de la técnica, destacó el factor humano: “Tenemos un plus los actores… que es saber tratar. Así como me gusta que me traten, tratar… y como me ha disgustado en el andar algunas injusticias y sinsabores, saber cómo se siente un actor”.
Describió el cargo de directora de casting no como un mero proceso de selección, sino como un rol de contención y cuidado que abarca desde la preproducción hasta el último día de rodaje. “Es el trato… ¿quieres café, quieres agua? ‘Siéntate aquí, mira, no tenemos las mejores condiciones y hace mucho calor, pero déjame ver cómo te atiendo’. Todo eso significa casting”, afirmó.
Proyectos en marcha: el cine venezolano como escuela
Seguías detalló su participación en tres proyectos recientes, todos enmarcados en el programa “Aprender Haciendo” del CENAC, una iniciativa que vincula a estudiantes universitarios con rodajes profesionales:
1. Todo lo que Brilla, de Efterpi Charalambidis (donde fue directora de casting).
2. Romeo y Julieta, de Álvaro Cáceres (donde participó en el casting y actuó como la Nodriza).
3. Cosas de Casa, de John Petricelli.
“Sí, además actúo en la película”, aclaró sobre *Romeo y Julieta*, un personaje que calificó como “tan apetecible para las actrices”. Todos estos filmes se encuentran actualmente en fase de postproducción, y la actriz expresó su esperanza de que puedan estrenarse en la segunda mitad de 2026, aportando nuevo aliento a la cartelera nacional.

“Interpretar personajes con la capacidad de transitar emociones extremas en cuestión de horas, solo es posible con una preparación metódica del personaje y una enorme fortaleza mental” indicó Seguías.
Los cimientos: el teatro como escuela de vida
Consultada sobre los primeros pasos para quien quiera dedicarse a la actuación, Seguías fue contundente en señalar al teatro como la base fundamental e insustituible. “El teatro te da lógica, el teatro te da fortaleza para poder entrar en otros ámbitos”, afirmó.
Recordó con cariño su formación en el Taller Nacional de Teatro de la compañía Rajatabla, bajo la dirección del maestro Carlos Giménez, en una época dorada donde Caracas era sede de un festival internacional de primer nivel. “Son los años de estudio en los que tú lees autores, donde experimentas con el cuerpo, experimentas con tu mente, experimentas con todos tus sentidos. Eso te da un banco para poder emprender cualquier proyecto”, sostuvo, destacando que esa formación integral es el andamiaje sobre el que se construye una carrera versátil y duradera.
Un mensaje de celebración y resistencia
Para cerrar la entrevista, Irabé Seguías dedicó unos segundos a enviar un mensaje en el 129º aniversario del cine nacional. Con una voz cargada de emoción y esperanza, declaró: “Celebro estos 129 años de historia del cine nacional con mucha esperanza, con mucha perspectiva. No hay momento difícil que la creatividad, que la voluntad y que el talento –y para eso los venezolanos somos bastante fuertes– no podamos superar”.
Reafirmó así el compromiso del artista con su entorno: “Desde lo que mejor sabemos hacer, que es en este caso la actuación, la palabra, el gesto, ponemos nuestra colaboración y ponemos nuestro aporte al país para seguir adelante y poder sortear cualquier dificultad”.
La conversación no solo pintó el retrato de una artista completa, en evolución constante y profundamente comprometida con su oficio, sino que también ofreció una mirada esperanzadora sobre el presente y futuro del cine venezolano, destacando la importancia de las instituciones, la formación de nuevas generaciones y la resiliencia como motor creativo.

