En el marco del mes de San Juan, las cultoras invitadas a Todos Adentro Radio revelaron historias de fe, tambores y tradición en la parroquia 23 de Enero, adelantaron el homenaje por los 40 años de la agrupación La Patria Buena y recordaron el legado del general Antonio José de Sucre en un mismo día histórico
Texto: Alba Ciudad (Jorge Pinillos) / Entrevista: Iván Padilla Bravo / Fotos: Luigino Bracci Roa
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Un mismo 4 de junio, la historia patria y la fe popular se dieron cita en los estudios de Alba Ciudad 96.3 FM. Mientras la nación recordaba la caída en combate del Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, ocurrida en Berruecos de 1830, el programa Todos Adentro en Radio, conducido por Iván Padilla Bravo junto al periodista Sergio Chapman, abrió sus micrófonos para celebrar también las tradiciones vivas de Caracas: el tambor, el sangueo y los milagros de San Juan Bautista.
Las invitadas fueron Tibisay Miranda y Anaís Aponte, dos cultoras, bibliotecarias y devotas integrantes de la Cofradía de San Juan de La Cañada, ubicada en el corazón de la parroquia 23 de Enero. A lo largo de una hora de conversación íntima, salpicada de anécdotas sobrenaturales, datos históricos y el sonido de fondo del tambor, ambas mujeres desglosaron qué significa mantener viva una tradición que, en su caso, se celebra no en junio sino en julio, y por una razón muy práctica: para no chocar con las demás cofradías.
“Nosotros tenemos una fecha fija, el tercer sábado de julio, porque cada cofradía tiene su fecha, y uno para no chocar”, explicó Tibisay Miranda, cuya labor cultural viene de cuna. Su madre, Carmen Miranda (homónima de la famosa cantante, aunque ella lo aclaró con humor: “Tremendo nombre, ¿no?”), fue una reconocida promotora cultural en el barrio Anauco de San José, donde organizaba velorios de cruz en medio de las precarias condiciones de la emergencia habitacional de los años cincuenta.
El programa comenzó, sin embargo, con una reflexión del conductor Iván Padilla Bravo sobre la vigencia del legado de Sucre. “El general Sucre es el padre de Ayacucho, el que ha roto las cadenas con que envolvió Pizarro el imperio de los Incas”, citó Padilla, recordando las palabras del Libertador Simón Bolívar. “Hace 390 años, la reacción antibolivariana lo asesina en Berruecos. Ahora es la hora de volver íntegros para reempuñar su memoria revolucionaria y patriota”. La mención sirvió como preámbulo para vincular a las invitadas, no solo por el hecho fortuito de la fecha, sino porque Tibisay lleva el apellido Miranda –asociado inmediatamente al Precursor Francisco de Miranda– y ambas representan esa “patria buena” de la que habló más tarde Arturo Rodríguez .
La Cañada: cuna de la rebeldía y el tambor
Anaís Aponte, de 45 años de servicio en el ámbito educativo y cultural, es licenciada en preescolar y nació literalmente en el bloque 19 del 23 de Enero. “Yo soy nacida en la parroquia del 23 de Enero, cuando los bloques, vamos a decir, en 1962. Mi abuela fue una de las parteras de allí, porque acuérdate que cuando eso no había muchos hospitales y yo nací en ese apartamento”, relató entre risas. Luego, su familia se mudó al sector Los Magallanes, pero su vida siempre ha estado ligada a la zona.
La Unidad Residencial 2 de Diciembre –nombre original del complejo– fue construida durante el gobierno del general Marcos Pérez Jiménez entre 1955 y 1957, siguiendo el modelo de la Cité Radieuse de Le Corbusier. Está conformada por tres grandes sectores: Este, Central (La Cañada) y Oeste, y fue rebautizada como 23 de Enero tras el derrocamiento del dictador el 23 de enero de 1958 . Esa historia de lucha y resistencia caló hondo en sus habitantes, y el tambor se convirtió en una extensión natural de esa rebeldía.
Tibisay Miranda, por su parte, es una reconocida bibliotecaria pública que durante 35 años trabajó en la Biblioteca Pública La Cañada, desde donde motorizó, en sus propias palabras, “la primera parroquia libre de analfabetismo”. Fue allí donde “nació” el San Juan de La Cañada, bajo su custodia y la de un grupo de cultores como la señora Priscila Carrero. “Yo quería hacer un San Juan”, confesó Tibisay. “Y comencé con ella a deambular, como dicen, y a visitar todos los San Juanes de aquí y de allá, e hicimos el primer San Juan. Imagínate, un año muy simbólico, histórica y políticamente en Venezuela: el 2002“.
Milagros de lluvia, flores rojas y jubilaciones pagadas
La conversación alcanzó un tono casi místico cuando ambas cultoras comenzaron a narrar los “milagros” atribuidos a su imagen de San Juan Bautista. “San Juan sin lluvia no es San Juan”, sentenció Anaís Aponte. “Siempre llueve”. Pero una anécdota particular dejó a Iván Padilla y a Sergio Chapman con la boca abierta.
Tibisay recordó un recorrido especialmente largo, de unas dos horas, en el que el santo iba vestido de blanco con flores rojas. San Juan salió vestido de blanco y rojo para esa ocasión. Comenzó a llover torrencialmente. Los devotos, que portaban gorras y camisas rojas donadas por la organización, llegaron al final del trayecto “pintados de rojo” por el escurrimiento de las prendas de mala calidad. “Y el traje de San Juan, ni una gota roja. San Juan estaba impecable. Las flores blancas que él tenía estaban manchadas de rojo, pero San Juan estaba impecable”, relató Tibisay con la voz entrecortada por la emoción.
Pero los prodigios del santo no se limitan a lo climático. “Yo le digo a él el casamentero”, reveló Tibisay. “Una chica quería casarse, no tenía novio. Le pidió a San Juan, lo vistió, y no pasaron dos meses cuando ella se presentó con una persona, duró tres meses de amores y se casó”. Otra historia aún más conmovedora involucra a la señora Mayra, “la sancochera oficial” de la cofradía. Recién jubilada y desesperada porque no le pagaban sus prestaciones, siguió el consejo de Tibisay: “Pídaselo a San Juan. Dígale que usted lo va a vestir”. Mayra así lo hizo. “Mira por esa luz que nos alumbra: no pasó una semana cuando le llamaron que le habían pagado todas sus prestaciones. El siguiente año le mandó unas cortinas bellísimas y lo vistió”, narró
“La Patria Buena”: 40 años de Cruz de Mayo
El clímax del programa sirvió para lanzar la invitación abierta a la comunidad de Alba Ciudad, el sábado pasado, en la Escuela Vargas (ubicada en el sector La Cañada, bloque 17), se celebró el Velorio de Cruz de Mayo de la agrupación “La Patria Buena”, que conmemoró sus 40 años de fundación ininterrumpida.
El director de esta agrupación es el profesor Arturo Rodríguez, a quien Tibisay y Anaís describieron como “el rezandero oficial de La Cañada”. Según detallaron, La Patria Buena fue declarada por el Instituto del Patrimonio Cultural (IPC) como un Bien de Interés Cultural de la Nación en 2008, y su celebración de San Juan Bautista recibió la misma distinción en 2016 . La agrupación nació en 1986 en el barrio El Observatorio del 23 de Enero, su nombre fue tomado de una expresión de Alí Primera, y su filosofía siempre ha sido “denunciar los atropellos policiales y militares de los años 80 y 90” a través del canto de contenido social .
“Él hizo recorrido desde la Plaza de los Reyes Magos (en Aguasalud) con las cruces y el rosario cantado, hasta llegar a la escuela, donde monta el altar”, detalló Anaís Aponte sobre la actividad del sábado. Anteriormente, el velorio de La Patria Buena se realizaba con repique de tambor desde las 5 de la madrugada y se extendía hasta la 1 de la tarde, pero ahora, por consideraciones prácticas, se realiza en horario diurno para que la gente pueda regresar a sus casas antes del cierre del Metro de Caracas.
Talleres, tambores y pertenencia a la asociación de parranderos
Tibisay Miranda también quiso aprovechar el micrófono para invitar a los oyentes a acercarse a la Biblioteca Pública La Cañada, donde se están dictando talleres gratuitos de cuatro, bandola y danza tradicional. “Acérquense a la biblioteca”, instó, reafirmando su rol no solo como cultora sino como formadora de nuevas generaciones.
Finalmente, ambas celebraron pertenecer a la Asociación de Parranderos y Parranderas de Caracas, una agrupación que aglutina a unas 15 cofradías de diferentes parroquias de la capital. “Ya vamos para 11 años trabajando con esa asociación”, afirmaron. “Para el 22 de junio es el día de la espiritualidad de Caracas, donde convergemos todas las cofradías, salimos desde la esquina de La Pelota hasta la plaza Bolívar. Ese día se van a nombrar varios cultores patrimonio cultural”, anunciaron.
El programa cerró con el compromiso de la radio de asistir al homenaje de Arturo Rodríguez, y con la imagen latente de un San Juan Bautista que, a pesar de los años, sigue moviendo montañas –y pagando jubilaciones– al ritmo del cumaco y la tambora. Como dijo Iván Padilla al despedir a sus invitadas: “Nos vamos para allá, Sergio. Nos vamos para La Cañada”.





