José Ignacio Pulido hace swing a todo (+TodasAdentro)

José Ignacio Pulido también fue el invitado de Iván Padilla Bravo el pasado jueves 27 demarzo de 2025 en el programa “Todas Adentro en Radio” de Alba Ciudad

A José Ignacio Pulido le tocó vivir una de las historias, que bien pudo haber sido relatada en la legendaria telenovela urbana de Ibsen Martínez, Por estas calles, pero esta vez en la vida real.

Texto: Todas Adentro N° 1134 (Entrevista por Sergio Chapman / Fotos: Iván Padilla Bravo y Archivo)

Habíamos acordado entrevistarlo el pasado jueves 13 de marzo de 2025, pero le tocaba echar gasolina a su vehículo. Los minutos avanzaban y nada que llegaba a la estación de servicio. Al tiempo mandó un mensaje de texto explicando que no iba a poder estar a la hora señalada, las 10:00 de la mañana, en la sala de redacción del semanario Todasadentro.

Cambiamos el encuentro para el viernes 14 y volvió a pasar lo mismo. Vino a la mente el coro de uno de los temas del grupo zuliano Gran Coquivacoa: “La cola no camina y el
carro recalentao y sin gasolina”. Se pospuso la cita, esta vez para el lunes 17, y sucedió lo que dice El rey de la puntualidad que cantaba el puertorriqueño Héctor Lavoe: “Ya nos dieron la señal, el hombre por fin llegó”.

En los próximos párrafos quedará con ustedes uno de los mejores actores venezolanos, el barquisimetano José Ignacio Pulido, de estatura 1,69; peso 50; sombrero 48; camisa M; pantalón 28; y zapatos 41, datos importantes por si alguien quiere contratarlo. Será presentado a los lectores y lectoras por su hermana, la comunicadora social
Eleonora Pulido.

N. R.: “Aclaramos que José Ignacio es lo contrario a lo que fue Lavoe, porque si alguien es puntual es él, como lo recomendará más adelante en la entrevista”. Leamos lo que expresó Eleonora, quien relatará desde cuándo su hermano se enamoró de la actuación. “Buenas, encantada, tantos años viéndolo desde pequeño. En secundaria inventó una película”. Interviene José Ignacio para decir el nombre, Estaloca loca ladilla, y manifestar que él ya había tenido una experiencia en quinto grado. Un compañero de clases poseía una Súper 8, crearon una historia e hicieron la filmación en su casa, el papá de este prestó todo, hasta unas espadas diseñaron.

La del liceo fue realizada en Betamax, cuando contaba con 16 años de edad. Tenía sketches cómicos y trataba acerca de un superhéroe. Allí se dio cuenta que eso era lo que le gustaba, a pesar de que su familia quería que tuviese otra profesión.

Eleonora toma nuevamente la palabra y agrega: “José Ignacio se graduó en bachillerato, llegó a Caracas, yo ya estaba acá, ambos somos barquisimetanos, me vine a estudiar Periodismo, le llevo nada más 18 años de edad. Yo era quien lo cargaba y trasladaba al doctor cuando hiciera falta, mamá también lo hubiese hecho encantada.

El muñequito era bonito, catirito (risas, ja ja ja) y aunque hubiera sido moreno, como yo, igual me hubiese gustado hacerle esas cosas. Viajó a Caracas para estudiar Derecho, pero no se enamoró de esta carrera, más bien se inscribió en Odontología, en la que llegó hasta séptimo semestre. Después, por locuras en la Universidad no siguió. Él ya había hecho varios cursos, que tenían que ver con su amor al arte, y le señalé: ‘Si ya no vas a regresar a la Universidad, entonces sé actor. Eso sí, entre los buenos, porque
en la vida lo que uno ama es lo que debe hacer’.

No es fácil la carrera de un artista en ninguna parte del mundo, no obstante seguí apoyándolo. Mientras me encuentre en este plano continuaré respaldándolo”.

Habla José Ignacio y acota: “Nosotros somos nueve, pero mi hermana es especial. Tenemos una buena relación. Siempre hemos sido muy cercanos”.

-¿En qué año fue eso?

-En 1984.

-¿Dónde empezó a estudiar actuación?

-En el taller de actuación de Enrique Porte, que era un sitio de lujo, de los más prestigiosos en Caracas. Él me becó una parte y lo que faltaba me lo cubrió Eleonora, que es y ha sido mi mecenas. Su esposo, Víctor Salas, Dios lo tenga en su gloria, fue un excelente artista cinético. Mi hermana también fue su promotora. Estoy muy agradecido con ella porque no ha sido fácil llegar hasta aquí.

-Lo pregunto porque para esa época en Radio Continente aún se mantenía, tal cual como en el mundo actoral, una vieja guardia que venía de la época del dictador Marcos Pérez Jiménez y jugaba, utilizando una expresión del beisbol, “cuadro cerrado”. Para entrar a la radiodifusión como a la actuación no era fácil, había como una especie de muro de contención.

-Cuando se está comenzando casi  que hasta se paga para que a uno lo metan. Pero si me lo preguntan siempre digo a los jóvenes que el teatro es fundamental,  transformador, Si vamos a ser actores o cineasta, director, lo que sea, hay que pasar por él, que es una escuela que da muchas herramientas para mantenernos alertas ante cualquier salida no prevista en el libreto. En el cine y en la televisión podemos decir “¡corte!”, y lo volvemos a hacer, en el teatro no. Una vez que arrancamos, con esa adrenalina, no paramos hasta el final de la obra, si nos equivocamos, improvisamos inmediatamente.

-Usted recuerda una inquietud típica, ¿el teatro primero, sí o no? Cuando hizo de extra en Por estas calles, en el canal que la transmitió estaba, y tenía bastante autoridad en este, la actriz Amalia Pérez Díaz, quien siempre advertía que el actor tenía que pasar por el teatro antes que por el cine y la televisión.

-Este es otra vivencia. Quedo sorprendido con el hecho de que en Venezuela tengamos uno bien maduro, consolidado. Que haya poco público en algunas funciones es otra cosa, que tiene que ver algunas veces con la comodidad de quedarse viendo un streaming en la casa, pero la persona que va por primera vez al teatro se enamora de él en un 90 por ciento, porque esa es una experiencia con seres vivos. Es una herramienta maravillosa para reflexionar, denunciar, reír. Vayan al teatro.

-César Rengifo fue su trabajo más reciente en Alí Primera la película. ¿Le ha marcado algún personaje, de esos que para salirse de ellos son difíciles, como le sucedió a Rafael Briceño cuando hizo de Juan Vicente Gómez? ¿Usted se quedó con Reverón o con quién?

-En 2015 tuve el orgullo de representar a nuestro Libertador Simón Bolívar en una maravillosa obra El laberinto del General, una adaptación del libro de Gabriel García Márquez, El General en su laberinto, en la que trabajamos más de 40 artistas. Fue un proyecto muy bello, inclusivo. Había actores y actrices con discapacidades tanto motoras, cognitivas y visuales. Habíamos quizás 15 que no la tendríamos, al menos visibles y obvias. Hubo hasta música y danza.

La montamos en la Sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño. Muchos me aseguraron haber visto, de verdad, a Bolívar. Durante tres meses pensé y soñé con él. Leí varios libros que narraban y describían su actuar. Estuve bien documentado.

-En la plaza Juan Pedro López del Banco Central de Venezuela se sentaba un señor, que colocaba una sombrilla encima de uno de los bancos y un radio transistor en una de las ramas de un árbol. Hablaba solo y los visitantes lo catalogaban de loco. Una vez, al lado de él se ubicó un participante en los talleres de la Fundación Bigott, que estudiaba Cuatro. En un descanso, el supuesto orate se paró, declamó y cantó, de repente preguntó: -¿Usted entiende lo que hablo? El futuro cuatrista exclamó: -¡Sí! -¿¡Ah!, entonces usted también está loco? -¡No!, los locos son los otros.

¿Estimado actor José Ignacio Pulido usted, que hizo de Armando Reverón, considera a este ilustre artista plástico un trastornado?

-A los que llaman locos son a esas personas que sobresalen de su lote. Lo que pienso es por qué se empeñaron en meterlo a un manicomio. Claro, es como quien dice “vive con él”, uno no sabe las goteras de la casa, pero según todas las investigaciones él no le estaba haciendo daño a nadie, andaba en su mundo, incluso cuando estuvo en los
centros de salud fue muy productivo.

-Dioni López, el popular payaso Popy de los 60 y los 70, comentó en una oportunidad que fue injusto que lo calificaran de severo porque, cuando fue gerente en Radio Caracas Televisión, hizo llorar a la protagonista de una telenovela que llegó retrasada dos horas a la grabación de uno de los capítulos. “Estaban montadas las escenografías, listos los operadores de audio, los camarógrafos y el resto del personal que trabaja en las filmaciones, pero la ciudadana, que se creía una diva iluminada por Dios, le dio por no estar a la hora pautada. “¿Realmente me porté como un déspota?”, preguntaba Dioni.

¿La interrogante es si los actores deben ser totalmente disciplinados o pueden tener el tupé de salirse del carril? Debemos mantener el orden. Ya verán los directores si les conviene que algunos sean indisciplinados, según sus talentos para desempeñar los personajes, para no perderlos. Recomiendo llegar con los textos preparados y unos cuantos minutos antes estar listos, al pie del cañón, y en televisión, con más razón, en la que cada hora cuesta cientos de miles. Eso no es cualquier cosa.

-Un amigo del recordado hombre de la actuación Levy Rosell, que no estaba metido en ese mundo, sino que estaba de visita en un ensayo, le dijo que nunca hubiera trabajado en algunas de las obras que dirigía, porque tendría que haber sido no solo actor sino bailarín, cantante,  acróbata. ¿Usted domina todas esas facetas?

-Es terrible, he cantado un poco, pero no soy el mejor intérprete. No bailo muy bien, aunque le meto a todo. No me es fácil seguir las coreografías. En la obra Evitable ascensión de Arturo Uí de Bertolt Brecht y dirigida por Dairo Piñeres, en la que estuve con mis hijos, quienes han sido músicos del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela y que la tomé casi por empezar, había muchas de ellas y gracias a que estos estaban en la casa me guiaron, porque andaba todo perdido. “Papá es así. Acuérdate”.

Currículum larguísimo

La hoja de vida de José Ignacio Pulido incluye cursos y talleres en diversas partes como los de Dramaturgia, Dirección de Escena y Dirección de Actores; Principios de Dirección de Cine; Dirección Técnica y Artística para Televisión Dramática, Cámara e Iluminación para Cine y TV, O Actor Imaginario, El Actor Contemporáneo Frente al Mundo de Stanislavski y El Actor Creador de Atmósfera, entre otros.

El resumen de su trayectoria como actor, director y dramaturgo tiene seis páginas, escritas en Arial a 12 puntos.

Destacan sus participaciones en Alí Primera la película (personaje: César Rengifo) (Octubre 2024), El avaro de Molière (personajes: Anselmo y don Tomás de Alburci) (junio a octubre 2023), La editable ascensión de Arturo Uí (personaje: Clark) (septiembre a noviembre 2022), El Cascanueces (personaje: El abuelo de Clarita (diciembre 2019), Parque Central (personaje: Profesor de música) (octubre 2017), El laberinto del General (personaje: Simón Bolívar) (septiembre 2015), La planta insolente (personaje: Ordenanza I) (marzo 2014), De todas maneras Rosa (telenovela de Venevisión) (personaje: Loco callejero) (septiembre 2013) y Por estas calles (extra en varios capítulos) (1992 a 1994).

-¿Qué puede decir, ya para despedirse?

-¡Vayamos! ¡Apoyemos al teatro venezolano! Aquí hay demasiado talento, mucho teatro, bastantes propuestas; y al cine nuestro también. Se han hecho más películas de las
que uno pueda creer, con todo y las situaciones que estemos viviendo respecto a la economía. ¡Respaldemos a nuestra gente!

 

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