A Néstor Alexander González Pacheco, por Alfonso Anaya


Desde Ciudad de México, Alfonso Anaya envía este texto a propósito de la partida física de Néstor González Pacheco, vicepresidente de la Red de Transmisiones de Venezuela (RedTV), quien también fue vicepresidente ejecutivo de Cantv y vicepresidente de Venezolana de Televisión. González Pacheco falleció por complicaciones a causa del Covid-19, informó el ministro de Cultura, Ernesto Villegas.

A continuación, el texto:

Y así de súbito, de sopetón, de un chingadazo recibe uno el látigo de fuego de una, la terrible noticia de la inesperada pascua de aquel Camarada que conocí el 5 de julio de 2005 en el parque de otro forjador de Patria, Don Miguel Hidalgo, el gran Patriota. Y aquel día su mirada diáfana, más limpia que manantial de agua de montaña, su mano franca recia y amiga; su compromiso, coherencia revolucionaria a pie firme y esa sonrisa inteligentemente seductora, nos hermanaron por siempre.

Luego trabajamos tesoneramente, con dedicado amor e inteligencia para contribuir a la forja de la Patria Nueva Libre y Socialista. Muchos, innumerables fueron los afanes, esfuerzos y labranzas, pero nunca faltó ese amoroso pan de la fraternidad, el compromiso irreductible y la germinal alegría de vivir para el sueño del Libertador, sobre todo ahora que el Comandante Hugo Chávez Frías avivó con esa locuaz algarabía el fuego revolucionario a lo largo y ancho de la Patria Grande. Ahora herido he recibido la brutal mala nueva de tu partida y en mi pecho se abre aún más la purulenta llaga de la ausencia. Esa abismal oquedad a causa de tantas pérdidas. Uno queda de pronto atónito, con el ahogado grito y el dolor calcinante, las manos vacías, completamente iracundo, cansado, con una tristeza más honda que la mar.

Por eso ahora, desde esta taguara que tú conociste y que se llama La Luna al lado del jardín Hidalgo, esa plaza histórica de nuestro primer y fallido intento de independencia mal lograda, dónde rebeldes afloran los vivientes vestigios de las ancestrales culturas de las que somos herederos, te saludo y me abrazo a tu recuerdo, Camarada Nestor Alexander González Pacheco, y levanto la oscura cerveza que tú iluminaste con el diáfano fuego de tu mirada limpia y Camarada, para decir: ¡salud Néstor! ¡Volá! Levanta tus ligeras alas sobre la Patria que tanto amaste y que tanto te quiere.

Esos, los nadie que tú siempre abrigaste con esa indecible ternura y paternal amor, desde ese genuino compromiso de luchar por la Amorosa Patria Nueva Libre y Socialista, hoy en el insondable dolor desde aquí, desde donde nos conocimos de ti, mi Camarada Néstor, me despido y tomo tu bandera para continuar desde mi modesta humanidad arando, amando, porfiando por la nueva humanidad.

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