“El tambor tiene un ser vivo adentro”: Cultores venezolanos defienden la esencia espiritual de la Cruz de Mayo en Alba Ciudad

Rosalba Rodríguez y Darwin Méndez conversaron con Iván Padilla Bravo sobre la sacralidad del tambor, el significado del sancocho como acto de fe, y la lucha contra la “distorsión” de las tradiciones en la víspera del 3 de mayo.

Texto: Alba Ciudad (Jorge Pinillos) / Entrevista: Ivan Padilla / Fotos: Redes Sociales

Puedes escuchar la entrevista aqui: 

A pocas horas de que los velorios se enciendan en todo el país para honrar la Cruz de Mayo, el programa “Todas Adentro en Radio”, conducido por Iván Padilla Bravo, se sumergió en la esencia misma de esta manifestación declarada Patrimonio Cultural de Venezuela en 2014. En una emisión cargada de reflexión y calor humano, los cultores Rosalba Rodríguez y Darwin Méndez—ambos provenientes de la parroquia Propatria, en Caracas— describieron la dualidad profunda de esta celebración: el encuentro entre lo sagrado y lo terrenal, y el delicado equilibrio entre la tradición ancestral y las presiones de la modernidad.

“Ese cuero fue un ser vivo”: La espiritualidad del tambor

Uno de los momentos más conmovedores y profundos de la entrevista llegó cuando Darwin Méndez, reveló un secreto celosamente guardado por los tamboreros mayores de Venezuela. Lejos de ser un simple instrumento musical, Darwin explicó que el tambor de Cruz de Mayo —generalmente las “tres tamboritas” características del oriente del país— representa una conexión ancestral y una puerta a lo espiritual.

“Antes de tocar, hay que pedirle permiso”, señaló Darwin con una solemnidad que contrastaba con la alegría del ambiente. “Muchos no saben que ese cuero que está trenzado o claveteado estuvo en un ser vivo, un animal. Esa energía hay que canalizarla. Por eso los mayores soban el tambor y le hablan calladitos; es un enamoramiento” .

Esta visión convierte al tambor en un elemento sagrado, casi un intermediario entre el mundo humano y el divino. Darwin narró cómo ha visto a los cultores más veteranos acariciar el parche antes de ejecutarlo, murmurando palabras de respeto y petición de permiso. “Es como decir: ‘yo te voy a usar, yo te voy a tocar'”, explicó, subrayando que esa tradición se ha perdido en las nuevas generaciones que ven el instrumento como un objeto funcional y no como un receptáculo de vida.

La conversación derivó hacia la diversificación instrumental que ha vivido la fiesta en las últimas décadas. Darwin expresó su preocupación por la inclusión de instrumentos foráneos como la “güira merenguera dominicana”, que si bien “aviva un poquito más la folía”, según admitió, también desplaza elementos tradicionales como el “plato de peltre” o el “rayo” que aún se escuchan en las costas de Aragua y Miranda. “Hay que tratar de mantener intactas las raíces de los pueblos —sentenció—. No estoy en contra de la evolución, pero sí de que se mantenga en forma cuadra y métrica cada una de las cosas en esencia”.

La cruz de madera: del instrumento de tortura al símbolo de vida

En un giro inesperado pero profundamente revelador, el conductor Iván Padilla Bravo planteó una reflexión teológica que pocos se atreven a verbalizar en medio de la fiesta: “La veneración en mayo es a un instrumento de tortura que usó el imperio romano”, recordó Padilla. “Esa cruz donde se siembra la muerte, en Venezuela florece”.

Darwin Méndez retomó la idea con una sensibilidad poética que cautivó a los oyentes. Explicó que la cruz de madera —porque debe ser de madera, de un árbol que fue vida— representa el misterio central de la fe popular: la muerte que engendra vida, el madero seco que florece en mayo, inicio de las lluvias y de las cosechas .

“Es el ciclo que deja la fertilidad —explicó Darwin—. En una parte le pedimos que llueva para que las cosechas se reproduzcan, pero también le pedimos que cese la lluvia para que no se dañen. Es una balanza que hay que tener en un nivel neutro” .

Rosalba Rodríguez asintió con convicción. Para ella, esa dualidad es la esencia misma de su fe: “Así mismo lo interpretan en Propatria, con todas esas palabritas que dice Darwin. Esa es mi pasión”, afirmó contundente.

El Sancocho como altar: la cocina como acto de devoción

Mientras Darwin defendía la pureza musical y teológica de la tradición, Rosalba Rodríguez reivindicó el espacio de la cocina como un acto de fe tan legítimo como el canto o la oración. Conocida en Propatria y el Bloque 11 por su destreza culinaria, Rosalba se describió a sí misma con una honestidad que arrancó sonrisas: “Yo no desciendo, no canto, no bailo… yo cocino. Me echo una escapada y hago un coro por aquí y por allá, pero me destaco más en la cocina”.

Para Rosalba, el sancocho que se prepara en los velorios no es un mero acompañamiento. Es una ofrenda, una forma de celebrar el “mes de la lluvia” y de honrar la tierra que provee los frutos . Y como toda ofrenda que se precie, tiene reglas estrictas.

Entre risas y la complicidad del conductor —que bromeaba sobre si “habrá sancocho esta noche” o si el plato incluiría “salsa” como el que sonaba de fondo interpretado por Francisco Mata—, Rosalba detalló los secretos de su arte:

– Si es sancocho de pescado (como el que seguramente prepararía el coplero Andrés Cheche López Marín en Oriente), no se le echa mazorca, y las verduras deben ser predominantemente blancas: ocumo, yuca, ñame.
– La papa, prohibida en el de pescado. “Hay gente que le echa papa, pero no”, aclaró.
– En su versión de verduras, en cambio, Rosalba no escatima: “Le pongo todas las verduras”, afirmó con orgullo.

La conversación derivó hacia el rol de la mujer en estas festividades. Rosalba, que llegó a la organización de la Cruz de Mayo a través del consejo comunal de su parroquia, donde le “adjudicaron la cultura y el deporte”, representa a esas mujeres anónimas que sostienen la tradición desde el fogón, mucho antes de que comience el canto y mucho después de que este termine.

Los velorios en Caracas: fiesta, resistencia y comunidad

A medida que avanzaba la entrevista, el reloj marcaba las 11 de la mañana del 30 de abril. En apenas cuatro horas, daría inicio la primera de las grandes celebraciones en Caracas. Iván Padilla Bravo, con la curiosidad de un periodista y el entusiasmo del participante, preguntó por los puntos de encuentro.

Darwin Méndez detalló con precisión de cultor experimentado:

“A partir de las 4 o 5 de la tarde, ya está arrancando el velorio de Cruz afuera de la estación del metro de Palo Verde, en Petare. Llega gente de todas partes de Caracas a dar la apertura del mes de mayo”.

Más tarde, ya entrada la noche, la fiesta se traslada a la parroquia Sucre, en Catia. “En la calle Carmen del Atlántico —describió Darwin—, entrando por Propatria o subiendo por La Morán, allí también se celebra. Ese velorio lo organiza Juan Carlos Ayala, ‘el Cubano’, que tiene muchos años haciéndolo para amanecer del 30 de abril al 1° de mayo”.

Rosalba, por su parte, confirmó que el epicentro de la celebración en su comunidad es “El Mesón de Rose”, entre los bloques 10 y 11 de Propatria. “Viernes, sábado y domingo, allí nos reunimos”, contó, dejando claro que la Cruz de Mayo no es un evento de un solo día, sino un mes entero de velorios, cantos y convivencia .

Ante la duda de cómo llegar sin transporte público a altas horas de la madrugada, Padilla bromeó: “Usted llama a su Yummy, paga su Yango y se lo llevan hasta allá… ¿Tienes ahí para pagarlo? ¿Cómo es el bilullito que cargas tú ahí?”. La risa fue general.

Más allá de la fiesta: un escudo contra la violencia

Pero la conversación no se quedó en la anécdota ni en la nostalgia. Darwin Méndez lanzó una declaración que resonó con fuerza en el contexto actual de violencia juvenil que atraviesa el país:

“Es preferible que agarren este camino, el de la cultura y el tambor, antes que el de la maldad y la violencia. Que se formen los muchachos, que aprendan, que estudien, que viajen, que conozcan los pueblos, y que mantengan las raíces intactas. Los buenos somos más”.

La afirmación subrayó el rol social y preventivo de las tradiciones populares. Para Darwin, el tambor no solo es música: es una estrategia de contención, un espacio de pertenencia que aleja a los jóvenes de las pandillas y el consumo de sustancias. “A través del deporte y la cultura, echamos ese mensajito —explicó—. Necesitan ayuda psicológica, y la música, el tambor, el folclore, pueden tenerlos controlados”.

El sincretismo y las diferencias regionales

Uno de los temas que quedó planteado en el aire —y que probablemente será motivo de futuras entregas del programa— fue la distribución geográfica de la celebración. Padilla Bravo preguntó si era cierto que la Cruz de Mayo no se conmemora en toda Venezuela, mencionando específicamente los Andes y el Zulia.

Darwin asintió: “En algunas partes de los Andes, por ejemplo, no hay Cruz de Mayo. Creo que en Maracaibo tampoco”, aunque recordó las enseñanzas del profesor Wilfredo Mendoza sobre la multiplicidad de formas de celebrar: la ejecución llanera, la oriental, la mirandina.

Esta diversidad, lejos de ser un problema, es para los cultores una riqueza. La Cruz de Mayo en Venezuela —como explica la literatura especializada— es un crisol donde confluyen el catolicismo medieval traído por los colonizadores, las cosmovisiones indígenas que veían en el madero sagrado el “Árbol de la Vida”, y las herencias afrocaribeñas que aportaron el ritmo del tambor y los cantos de galerones, fulías y malagueñas .

Cierre y llamado a la comunidad

Antes de despedirse, Darwin Méndez hizo un llamado que trascendió la anécdota y se elevó a la categoría de prédica:

“A todos aquellos promeseros de la Cruz de Mayo… que todo este velorio de Cruz que se vayan a realizar lo realicemos con un rosario, pidiendo por la salud principalmente. Porque tenemos amigos, familiares, cultores que están pasando situaciones de salud. El que la dice de corazón, le llega su bendición” .

Las palabras de Darwin —que sugerían rezar no solo por las cosechas sino por la salud de los cultores vivos, muchos de ellos “pasando situaciones difíciles”— añadieron una capa de urgencia contemporánea a una tradición centenaria.

El programa cerró con la música de Francisco Mata interpretando “Sancocho”, mientras Iván Padilla Bravo bromeaba sobre si a esa sopa caliente se le podía echar salsa. “Ahí estaba Federico y su Compu Latino echándole salsa a ese sancocho… ¿lo disfrutaste, Rosalba?”.

“Buenísimo, buenísimo”, respondió ella, moviendo el piesito disimuladamente bajo la mesa de la cabina.

Sobre la celebración de la Cruz de Mayo

La Cruz de Mayo es una de las manifestaciones cultural-religiosas más antiguas y extendidas de Venezuela, con más de 150 años de historia ininterrumpida . Su origen es doble:

1. Religioso: Conmemora el hallazgo de la verdadera cruz de Cristo por Santa Elena, madre del emperador Constantino, en Jerusalén en el año 324 .
2. Agrario: Coincide con el inicio de la temporada de lluvias en el país, por lo que se realizan rituales para pedir por las cosechas y la fertilidad de la tierra .

En Venezuela, la tradición adquirió características propias al sincretizarse con las creencias indígenas y afrodescendientes. La cruz de madera —que representa el Árbol de la Vida— se viste con flores, telas y papeles de colores, se coloca en un altar adornado, y se le cantan décimas, galerones y fulías al ritmo de tambores, maracas y cuatros . Los velorios se realizan durante todo el mes de mayo, siendo el 3 de mayo el día central de la celebración, aunque los preparativos comienzan el 30 de abril .

En Caracas, las celebraciones se concentran en espacios públicos como la estación del Metro de Palo Verde, la Calle Carmen del Atlántico en Catia, y en el Eje del Buen Vivir en Bellas Artes, donde el Ministerio de la Cultura organiza actividades con cultores de diversas regiones del país .

Sobre “Todos Adentro en Radio”

“Todos Adentro en Radio” es un espacio semanal producido por Alba Ciudad 96.3 FM, la emisora del Ministerio del Poder Popular para la Cultura de Venezuela . El programa, conducido por el periodista y gestor cultural Iván Padilla Bravo, está dedicado a visibilizar y promover las expresiones culturales del país, desde la música tradicional hasta las artes plásticas, la gastronomía y las festividades populares. Se transmite los jueves a las 11:00 a.m., con una duración de 55 minutos .

Publicado por Jorge Pinillos
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