Bob Marley, la cultura y la guerra de cuarta generación, por Marco Sarmiento

Bob Marley nos dejó una colección de canciones significativas. Temas como “One Love”, “Could you be loved”, “Is this love”, son una muestra del sentimiento que prevalecía en el corazón de este jamaicano que se convirtió en una figura trascendental de la cultura popular, que se mantiene vigente hasta nuestros días. Su imagen, su legado, su obra es una fuente de inspiración que se expande por diversas áreas del conocimiento.

Autor: Marco Sarmiento

Hoy lo recuerdo, aunque con su canto siempre está presente, por el tema “War”. Si, Marley le cantó fundamentalmente al amor. Pero también le hizo una canción a la guerra. O mejor dicho, musicalizó un extracto del discurso de Haile Selassie I del año 1963, cuando en la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), expresó su posición ante la dominación de un pueblo sobre otro.

Un buen segmento de sus palabras, se convirtieron en esta canción:

Hasta que la filosofía que hace a una raza inferior y a otra superior sea definitiva y totalmente desacreditada y abandonada.

Hasta que no existan ciudadanos de primera y segunda clase en una nación.

Hasta que el color de la piel de un hombre no tenga mayor relevancia que el color de sus ojos.

Hasta que los derechos humanos básicos no sean garantizados por igual a todos, sin excepción de razas.

Hasta ese día, el sueño de paz duradera, la ciudadanía mundial y las leyes de la moralidad internacional seguirán siendo nada más que una ilusión efímera para ser perseguida, pero nunca alcanzada.

Y hasta que el vil e infeliz régimen que atenaza a nuestros hermanos en Angola, Mozambique, África del Sur en un vendaje inhumano, haya sido derrocado y destruido en sus cimientos hasta ese día el continente africano no conocerá la paz.

La canción, que aparece como la pista 9 en el disco Rastaman Vibration del año 1973, se convirtió en la más emblemática del “larga duración”, entrando a la lista de canciones más sonadas en los Estados Unidos.

Una guerra no tan fría

El siglo XX vivió dos grandes conflictos bélicos que tuvieron como principal teatro de operaciones, al continente europeo. Luego de la derrota del Nazismo alemán, el mundo quedó repartido entre las tendencias políticas, ideológicas y sociales de los “vencedores”. Los aliados, teniendo a la cabeza a los Estados Unidos de Norteamérica y los de pensamiento socialista, liderados por la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, la URSS.

Esa “repartición del botín de guerra” que fue Alemania, creó un muro que tuvo una duración de veintiocho años separando dos lados de una misma nación. La Guerra Fría, como se denominó esa etapa de la historia, se caracterizó por fuertes presiones entre los dos colosos que, luego de ser aliados contra los nazis, cada bando quiso imponer su concepción de desarrollo generando un período que si bien no los confrontó directamente, generó consecuencias en otras naciones.

El profesor Malcolm Craig, norteamericano, que da clases de historia en la Universidad John Moores en el Reino Unido, dice que «la Guerra Fría nunca fue realmente tan fría». Al respecto señala: «Millones de personas murieron en conflictos de apoderados o en conflictos en los que las superpotencias trataron de imponerse sin ningún reconocimiento de la naturaleza local y fundamental de los conflictos. Para los camboyanos, congoleses, coreanos, etíopes, somalíes y muchos, muchos más, la Guerra Fría fue una guerra muy caliente».

(Etiopía es la nación que vio nacer a Haile Selassie I. Ahora comprendemos el contexto del discurso del líder africano en la ONU, comenzando los años sesenta)

Guerra de IV Generación

Desde los orígenes de la humanidad, se han documentado confrontaciones bélicas. Básicamente por dominio territorial, control de recursos naturales, objetos, tesoros y hasta por una mujer, cuenta Homero, que fue destruida Troya con una guerra que duró diez años. En cierta forma, la humanidad ha crecido y se ha desarrollado a la luz del combate.

Si observamos los momentos en la historia, podemos ubicar etapas que describen determinados comportamientos de los que el estratega militar y filósofo chino Sun Tzu llamó “El Arte de la Guerra” –aunque en mi parecer, hay más desastre que arte-. Pero el mundo es mundo, en gran medida, a los resultados de los choques entre ejércitos, estrategias, intereses y tecnologías que surgen en las guerras.

En el año 1989, un grupo de militares norteamericanos encabezados por William Lind, publicaron el documento titulado “The Changing Face of War: Into the Fourth Generation”, lo que se traduce en El rostro cambiante de la guerra: hacia la cuarta generación. Allí analizan y exponen, lo que consideran, la realidad de las Guerras de IV Generación 4GW (Fourth Generation Warfare).

Basados en los estilos de confrontación, ubican cuatro etapas.

  • La primera: Helénica – Romana, con ejércitos apoyados en espadas, lanzas y flechas.
  • La segunda, en formas del régimen feudal, con predominio en las caballerías y con valores como la virtud y el honor.
  • La tercera, con un desarrollo industrial y de orden táctico-estratégico típico de las guerras de ocupación.
  • Y como cuarta etapa, el escenario actual denominado como “Ataque al Terrorismo”, usando todos los medios posibles.

El concepto incluye que la 4WG es un despliegue que tiene como objetivo atacar la psique de la población. Todo pasa por el poder de informar, deformar y desinformar. Se orienta a condicionar conductas y comportamientos de las personas con la finalidad de influenciar directa e indirectamente en la percepción social de su propio entorno.

En lugar de ejércitos armados, la 4WG se apoya en grupos especializados en comunicación, insurgencia y manipulación de masas que, sin disparar una bala física, minan el comportamiento humano para los fines establecidos. Así que a cada segundo, cada vez que usted se conecta con esa parte de la realidad que le proporciona su teléfono celular, su tableta, computador o cuando se sienta a ver las cadenas de noticias “más importantes del mundo”, está recibiendo una dosis de esta modalidad de guerra.

La cultura como objeto

Uno de los ámbitos donde se desarrolla la Guerra de Cuarta Generación es en el campo de la cultura.  Es allí donde hay que hacer la reflexión permanente. Todo lo que nos rodea, todo lo que nos conecta con el resto del mundo, todo entra en el escenario de la guerra. Por ello, la cultura como proceso de identidad es tan importante en la defensa de un ataque sistemático como el que estamos siendo sometidos.

En Venezuela, uno de los más estudiosos del tema es el maestro Carlos Lanz Rodríguez. En su condición de sociólogo y analista político, Lanz Rodríguez ha venido describiendo con detalle, las modalidades de los ataques que recibimos desde la industria mediática, los consorcios financieros, los grupos desestabilizadores, los códigos culturales que imponen las cadenas de información con todos sus productos de consumo, entre otros actores donde no puede desestimarse la confrontación armada.

Lanz Rodríguez nos habla de la necesidad de la Revolución Cultural. Fidel Castro hizo lo propio en su momento, cuando nos dijo que la Revolución es hija de la Cultura y las Ideas. Hugo Chávez se esforzó por transformar la sociedad como el conjunto de elementos que conforman nuestra identidad y nuestra cultura. Venezuela es sujeto y objeto del más despiadado laboratorio de guerra para que, los de siempre, los que se creen una raza superior sean los que dominen a una raza inferior y así disponer de las riquezas de nuestros suelos.

Mucho por hacer en estos tiempos bajo el sol. Por ello, mientras escucho de nuevo a Bob Marley, reflexiono en el poder del canto y su capacidad de hablar del amor, de la guerra y de otras generaciones que, al igual que en otros tiempos, lucha en la superación del bien sobre el mal.

Domingo 16 de Agosto de 2020

 

@cantourgente

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