Jefe de Estado conmemora 190 años de la siembra de mártir zuliana Ana María Campos

El 17 de octubre de 1828 falleció Ana María Campos, mujer de grandes ideales libertarios y quien desde muy joven se unió a la causa libertadora, siendo reconocida como heroína de la Guerra de la Independencia venezolana.

Texto: Prensa Mippci 

Campos inició su lucha desde muy joven, cuando Maracaibo fue ocupada por los realistas, bajo el mando de Francisco Tomas Morales, contra quien se enfrentó. Esta revelación motivó a que los esbirros españoles la hicieran víctima de crueles azotes por las calles de Maracaibo, hasta que murió.

Este miércoles el Presidente de la República, Nicolás Maduro, recordó que se cumplen 190 años de la siembra de esta mártir zuliana. En su cuenta de Twitter @NicolasMaduro, destacó que su espíritu aguerrido es la llamarada de la mujer venezolana.

Además reconoció los principios inquebrantables de la heroina que entregó su vida por la lucha independentista de la Patria.

Ana María Campos, nació el 2 de abril de 1796, en Los Puertos de Altagracia, estado Zulia. Hija de Domingo Campos y Ana María Cubillán. Aunque esta familia era una de las más acaudaladas de la región zuliana, esto no significó impedimento para que la joven tomara la decisión de unirse a la causa por la libertad de Venezuela.

La casa de los Campos-Cubillán, fue punto de encuentro para los patriotas marabinos, allí se realizaban reuniones en pro de la liberación del pueblo venezolano, durante uno de estos encuentros, Ana María pronuncia la frase: ” Si Morales no capitula, monda”, la cual quería decir “Si Morales no se rinde, muere”, dirigida al feroz canario Francisco Tomás Morales y al suplicio al que éste la sometió en septiembre de 1822.

En septiembre de 1822, Morales entra triunfalmente a Maracaibo y fue Ana María Campos, quien lo enfrentó. Esta revelación motivó a que los esbirros españoles la hicieran víctima de crueles azotes por las calles de Maracaibo.

Morales ordenó que fuera montada sobre un asno y paseada semidesnuda por las calles de la ciudad, bajo el látigo infamante del africano Valentín Aguirre.

Sin embargo, ella fuerte y valiente gritaba dirigiéndose al Jefe Realista: “He dicho, señor, que dada la justicia de los patriotas americanos, los poderosos recursos con los que cuenta, la actitud imponente del intrépido Padilla y el cerco de acero que por doquier os amenaza, si no capitula, monda”. La heroína quería decir con esto, según el modismo de la época, que si Morales no entregaba la plaza, allí perecería.

Suscribirse
Notificar en
guest
0 Comentarios
Inline Feedbacks
Ver todos los comentarios